La Provincia
Miércoles 25 de Mayo de 2016

Respaldan la decisión de la Uader de no admitir a un feroz represor

Entidades de derechos humanos apoyan al Consejo Directivo de Humanidades, que rechazó a Appiani 

Distintas entidades de derechos humanos emitieron un comunicado de respaldo a la decisión del Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) respecto de no admitir como alumno al represor Jorge Humberto Appiani. 

“Cada mañana, Jorge Humberto Appiani se despierta en su celda de la Unidad Penal Nº 1 de Paraná y comete un crimen de lesa humanidad. Es así porque la desaparición forzada de personas es un delito permanente, que se actualiza cada día con la continuidad del pacto de silencio de los genocidas. Cada minuto que pasa y Appiani decide seguir callando, los desaparecidos vuelven a desaparecer. Porque él sabe dónde están los restos de Coco Erbetta, qué hicieron con Claudio Fink o dónde ocultaron el cuerpo de Pedro Sobko, y no hace nada para que cese ese delito”, señaló el comunicado que emitieron Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio-(Hijos) Regional Paraná, la Asociación de Ex Presos Políticos de Entre Ríos - La Solapa, la Asociación de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos y ex Presos Políticos de Concordia Familiares y Amigos de Desaparecidos de Nogoyá (Faden). 

Describieron a Appiani de la siguiente manera: “Él es un convencido de que lo que llamamos terrorismo de Estado fue un plan heroico de los militares para salvar a la Patria de la ‘subversión’. Pieza clave del capítulo local del genocidio, defensor hasta nuestros días de la tortura y el exterminio; se mostraba en los campos de concentración, se burlaba de los detenidos y gozaba de los asesinatos”. 

Por eso dicen que él sabe. “Sabe quién es Ramiro, como llamaban al torturador y violador más temible de los centros clandestinos de detención de Entre Ríos. Sabe quién torturó hasta la muerte a Jorge Papetti en la misma cárcel donde él pasa ahora sus días, y quién organizó la Masacre de la Tapera, donde mataron a Beto Osuna y Carlos Fernández. Sabe posiblemente quién robó al mellizo de Sabrina Gullino Valenzuela Negro y dónde está ahora viviendo con una identidad que no es la suya”.

Señalaron también: “A lo largo de más de tres décadas de democracia, no solo no se arrepintió de sus crímenes y no colaboró con la Justicia, sino que se dedicó a obstaculizar y dilatar los procesos en su contra e intentar amedrentar cuanto pudo a víctimas y testigos, a la vista de todos, en audiencias públicas de la causa Área Paraná. En ese juicio recibió una condena a 18 años de prisión y sus crímenes fueron considerados de lesa humanidad por la Justicia Federal”.

Y agregaron: “Por eso los militantes de las organizaciones de derechos humanos compartimos y apoyamos la decisión del Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de confirmar la no admisión de este personaje siniestro como estudiante de sus carreras, y esperamos que el Consejo Superior ratifique esta resolución”.

En ese sentido, consideraron “que no se le está negando el derecho a la educación al reo, quien puede buscar otra institución donde le abran las puertas; sino que su conducta pasada y actual habilitan su exclusión por motivos éticos. No se trata de una discriminación por raza, sexo, religión o ideología, como busca confundir el Inadi en su recomendación a favor de la admisión. Se trata de no permitir el ingreso de un delincuente que con su conducta ofende a toda la humanidad. La universidad está facultada para dictar esta sanción. Forma parte de sus atribuciones”, precisaron. 

El comunicado añade: “El terrorismo de Estado se dedicó a destruir las instituciones de la democracia. Una de las peores maneras de ese avasallamiento fue el asesinato de quienes formaban parte de esas instituciones. Ahora Appiani pretende formarse en una de esas instituciones democráticas, la universidad pública, donde hubo miles de docentes y estudiantes desaparecidos. Su perversión no tiene límites”.

En ese punto, hicieron referencia a la opinión de la expresidenta del Superior Tribunal de Justicia Venus Caminoa. “Lamentamos la desinformación, por ser generosos, de algunos que pretenden equiparar estos crímenes con los delitos comunes. Más aún si se trata de personas que integraron importantes cargos institucionales, como la exjueza Venus Caminoa, quien en un escrito publicado el último domingo en el Diario UNO intentó igualar la conducta de los genocidas con la del resto de quienes infringen las leyes penales. Además, Caminoa parece desconocer que la Facultad de Humanidades lleva adelante desde hace años el programa Educación en Contextos de Encierro, una valiosa herramienta que brinda la posibilidad de fortalecer los vínculos sociales de los detenidos y favorecer su reinserción en la vida en sociedad. Pero no es el caso de Appiani, quien no se arrepiente, reivindica el terrorismo de Estado y entorpece el accionar de la Justicia”, aclararon. 

“Como siempre decimos con el conjunto de las organizaciones de derechos humanos, igual que a los nazis, adonde vayan los iremos a buscar. Porque no hay reconciliación posible, porque no hay olvido ni perdón. Porque los genocidas no tienen lugar en las instituciones de la democracia”, señalaron finalmente.

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