La Provincia
Miércoles 05 de Agosto de 2015

Resisten y exigen freno de una torre de 25 pisos

Vecinos de calle Catamarca de Paraná piden la nulidad de la factibilidad, al denunciar anomalías. Se presentaron en la Defensoría

La falta de respuestas a las presentaciones formales y pedidos de informes al Ejecutivo municipal, y la imposibilidad de acceder a los expedientes, junto con la decisión de ampliar los apoyos para frenar el avance de la torre más alta que tendría la capital provincial, motivó a los frentistas a presentarse en la Defensoría del Pueblo.
El reclamo se conoció meses atrás, a través de UNO, aunque el proceso de autorización para su factibilidad se inició en 2013. Se trata de una megaconstrucción de un edificio de 25 pisos, en Catamarca 652, entre Alameda de la Federación y Mitre, justamente en ese tramo en que el ancho de la calle parece un pasaje.
Fernando Barzán, César Pross y Gustavo Pignoux se acercaron nuevamente a UNO para fundamentar que a partir de las irregularidades en el proceso administrativo para otorgar la factibilidad de la construcción en el terreno que ocupó años atrás el Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoyem) decidieron presentarse en la Defensoría del Pueblo de Paraná.
En el petitorio, los vecinos interiorizan al defensor Luis Garay acerca de incumplimientos a las normas municipales. Por ejemplo, ante la imposibilidad de acceder a los expedientes, se deben presentar con escribano en el área técnica municipal correspondiente. Según contó Fernando Barzán, pretenden que la Defensoría del Pueblo actúe en defensa ,protección y promoción de los derechos de los ciudadanos “que han sido transgredidos”.
A su criterio, la continuidad del trámite de autorización para ejecutar el edificio proyectado “viola la normativa de procedimientos del Código Urbano”, y adujo que “no ha sido aprobada mediante mecanismos regulares”.
“No se trata de una obra más –se fundamenta en la presentación–; es un edificio que se transformaría en el más alto de la provincia, que se construirá sobre las barrancas del Parque Urquiza, resultando evidente el riesgo de una obra de esa magnitud, máxime a la luz de los desmoronamientos que se han producido este año”.
El pedido de intervención a la Defensoría del Pueblo surgió tras tomar conocimiento, hace unos 15 días, del avance del proceso administrativo dado con dictámenes internos de desestimaciones de las presentaciones de los vecinos.
Uno de los puntos que cuestionan los vecinos es que la Comisión Asesora del Código Urbano sesionó sin la conformación que estipulas las normas vigentes, sin la presencia de concejales. “Estuvieron los funcionarios y miembros de colegios de profesionales interesados en estas obras”, apuntó Barzán. Por eso, César Pross contó que charlaron y analizaron junto con un grupo de ediles, la posibilidad de trabajar en una ordenanza que intente suspender por 360 días la vigencia del Código Urbano, y en ese lapso se impida toda obra nueva de edificios en torre, que supere los 12,50 metros.
En el lugar, luego del movimiento de meses atrás con las obras preliminares, ingreso de materiales y la intención de ingresar con una pilotera que fue frenada por los vecinos, no se han producido nuevas intervenciones.
Barzán volvió a insistir en la falta de un estudio de impacto ambiental y la situación de colapso que podría generarse en la zona, que ya ostenta una alta densidad demográfica por la proliferación de torres en la misma manzana y en las lindantes. Ello en virtud de la demanda en la red eléctrica, de los servicios de agua y cloaca con cañerías centenarias; y de la transitabilidad ante la mayor cantidad de vehículos.
Vale recordar que no hay impedimento desde el Código Urbano –a diferencia de otras ciudades del país que prohíben construcciones en determinados sectores–: solo hay restricciones de altura, con fórmulas y cálculos según se trata de interior de manzanas, cercanía a la calle y retiro entre otros aspectos.

Inversión inmobiliaria en el Parque Urquiza
La inversión inmobiliaria en el lugar más privilegiado de la capital provincial consiste en la construcción de un edificio de 25 pisos, 74 departamentos de 1, 2, 3 y 4 ambientes y 60 cocheras, en un lote de unos 10 metros de frente, por 80 metros de fondo.
En caso de concretarse, estará a metros del Rosedal.
“Hace más de dos años que venimos pidiendo por nuestros derechos a ser informados por el trámite de la construcción, mediante notas, entrevistas y recorriendo pasillos, sin resultado”, contó Pignoux. En tanto, Barzán acotó: “De alguna manera, nos hacemos eco del reclamo de muchos vecinos que sufrieron o sufren las consecuencias de las construcciones de edificios, especialmente aquellos que se construyen sobre medianeras, que son la mayoría”. Por tal motivo, reclaman un debate real sobre el Código Urbano, que atienda las verdaderas necesidades de la comunidad para su sustentabilidad.

 

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