Entrerrianos por el mundo
Sábado 12 de Noviembre de 2016

"Renovando las ilusiones para no desfallecer"

Maia Casas, se fue a Bucarest para vivir desde el corazón la experiencia del Circo Social. Fue voluntaria en la fundación PARADA donde buscan devolverle la dignidad a los niños de la calle.

"Qué nos va a pasar ahora, qué más nos puede ocurrir en este circo caliente, que debemos compartir. Lo que va a pasar mañana, lo que puede suceder, renovar las ilusiones para no desfallecer", Gato Pérez, (Buenos Aires, 1950 – Caldes de Montbui, 1990).

Maia Casas está viviendo una experiencia de vida en la capital de Rumania, en donde el 48,5% de los niños vive al borde de la pobreza y de la exclusión social.
Ella salió de Argentina el país que, según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, aceptó vivir con el 56,6% en la pobreza multidimesional.
"Estoy en Bucarest como voluntaria en Fundatia Parada. Una fundación que trabaja con el circo social, como medio de llegada a los niños y jóvenes que viven en las calles y en las alcantarillas de la ciudad. Desde la fundación en 1996 se realizan diferentes tareas de acompañamiento a niños y jóvenes, con asistentes sociales, psicólogos, psicopedagogos y acompañamiento al estudio", escribió a UNO desde el barrio Obor, a la vuelta del mercado y cerca de la plaza que tiene una estación del metro rumano.
—¿Qué estás haciendo?
—Vine a Bucarest para realizar una experiencia en el voluntariado de la fundación, que conocí gracias a la película PA-RA-DA. Cuando la vi me impactó mucho, tiene partes muy fuertes, muestra la realidad de muchos niños y jóvenes de aquí que viven en comunidad, solos, sin padres, en las calles o en las alcantarillas. Enseguida googleé y me puse en contacto con ellos, al principio pensé que funcionaba en Italia, pero luego me entere que lo que estaba allí (en Milán) era la sede administrativa. Lo pensé por un instante, 'ufff ¿Rumania? ¿En qué idioma se habla? Mmm...no sé', pero enseguida sentí que era lo que tenía que hacer; quería tener esta experiencia y hacia ella fui.
—¿Cómo sigue tu viaje?
—Viajo a Barcelona y luego a Córdoba (España), a realizar funciones en plazas y escuelas. Además me puse en contacto con la escuela de circo social de Barcelona, para realizar, al menos, una visita allí.

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En las noticias que llegan desde el país europeo, en donde viven 19.960.000 personas, remarcan que, por el frío, las personas en situación de calle eligen huecos en las paredes cerca de los caños de agua caliente para evitar morir de frío.

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Historia
En la Navidad de 1989, el dictador comunista rumano Nicolae Ceaucescu era fusilado junto a su mujer, la temida Elena, número dos del régimen. Tres años más tarde llegó a Bucarest, desde París, Miloud Oukili, un joven franco argelino payaso que en cuatro años creó la Fundación PARADA. Cuenta que impresionado por los niños de la calle decidió convertirse en un hermano mayor. Ganó su confianza, los escuchó, los hizo visibles y les enseño el arte circense que luego fue el centro (y futuro) en la vidas de esos niños.
La historia de este proyecto está recogida en la película del 2008 "PA-RA-DA" dirigida por el italiano Marco Pontecorvo.
En 2011 le preguntaron a Ionut Jugureanu, director técnico de la Fundación ¿Cuáles son los valores de Parada? Se trata de dignidad. Ser capaces de devolver la dignidad a los que están privados de ella. Niños, jóvenes y familias que viven en la calle. Se trata de ayudarles a ser independientes y capaces de construir sus vidas como mejor les parezca.
En los barrios de Paraná también es vital devolverle la dignidad cuanto antes a muchos, sobre todo a los más pequeños.

Circo y comunicación
"Esto tiene que ver con la sistematización de mis experiencias en circo social, con el cual vengo trabajando hace 12 años, con el dar cuenta una vez más, de que el circo es un medio de comunicación no violenta entre pares. Tema de mi tesis de Licenciatura en Comunicación Social que venía sin realizar hace 11 años. Un día me pregunté: '¿Cómo no unir mis dos pasiones El Circo y la Comunicación Social?' Y así salió el tema de mi tema de tesis", contó Maia.
"En la fundación comencé observando las clases de circo (que son de lunes a viernes, alrededor de tres horas por jornada), enseguida comencé a participar de los entrenamientos, les hice asistencia técnica en los eventos, después reemplazaba a alguno que faltaba en los ensayos para las funciones, y finalmente participé de las funciones".
Al momento de escribir esta nota, Maia venía de realizar la última función con sus compañeros de Parada. La experiencia de subir y bajar de la combi, que tiene narices rojas pintadas a los costados, la marcó para toda la vida: "La fundación tiene varias aristas con profesionales trabajando, yo preferí centrarme en el grupo de niños y jóvenes que asiste al espacio de circo, pero circulan otros jóvenes y adultos, que también concurren al comedor, a clases de apoyo escolar, a bañarse o a solicitar ayuda de algún otro tipo. Con el grupo de circo hemos realizado funciones en hospitales, en barrios y en eventos particulares como la apertura de un centro comercial o en fiestas privadas. Y esto último me parece un acierto importante de la fundación. En mi experiencia personal tuve la posibilidad de invitar a realizar trabajos en eventos a los jóvenes con los cuales estaba trabajando en una ONG, pero lo hice porque se me ocurrió, para que pudieran vivenciar la posibilidad de vivir de lo que les gusta hacer, de lo que aprendieron. Fueron experiencias muy valiosas para mi y, creo, para los jóvenes que las vivieron, pero el hecho de que en PARADA estén contempladas desde la fundación, da un resguardo y un valor mucho mayor a esos jóvenes, que hoy se ganan un sustento con su trabajo en el circo".

Por el mundo
La fundación se ocupa de llevar a niños y jóvenes a torneos internacionales de circo en Italia, Francia, España. En donde tienen la posibilidad de compartir con otros chicos. "Cuando me cuentan de estas experiencias se les ilumina la cara. Y es que el circo les ha servido de soporte a tantos malos momentos que les ha tocado vivir en sus cortos años. Les realice entrevistas filmadas y cuando les pregunte ¿Qué era el circo para ellos? Todos me respondieron que era su vida, que el circo les hace olvidar sus problemas y que cuando salen a escena se emocionan cuando el público centra la atención en ellos y los aplaude. La visibilidad de los invisibilizados, aquellos niños y jóvenes que en las calles 'molestan' o 'no queremos ver como se drogan'...Son los mismos que están en un escenario, sonriendo, a cara pintada, realizando una destreza que nos deja boquiabiertos".

Exposición
El 19 de noviembre de 2015 cerca de la medianoche, en el teatro 3 de Febrero, Maia Casas recibió el premio Proscenio que entrega UNO de Entre Ríos, en la ceremonia de los premios Escenario, por el trabajo que realiza con su álter ego la Payasa Eureka.
"Tomando al circo como una herramienta de comunicación y transformación social de los estudiantes, Mariana ha realizado diversas experiencias en escuelas de Paraná", escuchó desde la platea y con el corazón explotando de emoción subió al escenario junto a sus sobrinos.
—¿Qué sentiste?
—Es un mimo el reconocimiento. Hace seis años me dieron el premio de compromiso solidario de Sidecreer y el del Iade, a la excelencia humana o algo así. Son mimos, pero no ando por la vida mostrando los reconocimientos que me han dado. Prefiero que me conozcan por lo que soy y doy a las personas que tengo a mi lado. Son una gran alegría claro (los premios) porque la gente te reconoce después, igual yo soy re tímida. Mi máscara es la nariz. Fijate en los videos que subo a mi Facebook. Cuando estoy de Eureka me ilumino y cuando estoy de civil no tengo onda. Eso es por la timidez.
Maia nació en Paraná, en el barrio Santa Lucía. "Mis viejos junto a dos o tres familias son de los primeros que habitaron el barrio. ¡Y lo rehabitaron! Somos seis hermanas".

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