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Domingo 24 de Enero de 2016

Relatos de la épica de la frontera

Estrenan “El Renacido”. El filme aspira a ganar 12 premios Oscar. González Iñárritu y DiCaprio recrearon en condiciones extremas este relato popular del siglo XIX. El protagonista reveló que hacer la película fue uno de sus grandes desafíos

Alejandro González Iñárritu sabía que Leonardo DiCaprio estaba dispuesto a ir a los confines de la tierra para filmar una historia épica del siglo XIX, El renacido, tal como lo quería el meticuloso director mexicano. Con la película se pone en marcha oficialmente la gran maquinaria del Oscar, premio al cual El renacido está nominado en 12 categorías. De obtener esos premios, se sumarían a los dos Globos de Oro que obtuvo en los principales rubros y otros 33 que acumula de distintos festivales en Estados Unidos. 
Pero el rodaje de esta historia basada en un hecho real de la cultura popular estadounidense -su protagonista Hugh Glass tiene un monumento y una escultura en su honor en Dakota del Sur-, no fue fácil. Hubo de todo: desde una desmentida sobre que un oso había atacado realmente a DiCaprio, un rodaje en condiciones de frío extremo que hicieron dudar al actor sobre volver a filmar en esas circunstancias, hasta falta de nieve. Esto último obligó al equipo de filmación a desplazarse hasta Ushuaia para filmar las escenas del final.
El primero de todos fue la elección del protagonista y un detalle sustancial para darle verosimilitud a una película con un presupuesto de 135 millones de dólares. Iñárritu consideraba a DiCaprio el actor ideal para el papel de Hugh Glass, un cazador de pieles de la vida real que sobrevivió al ataque de un oso y fue en busca de los compañeros que lo abandonaron por muerto en medio de la nieve.
Una y otra vez a lo largo de casi un año de producción, el actor nominado al Oscar y ambientalista demostró su pasión por el filme: comió hígado crudo de bisonte, se desnudó en temperaturas bajo cero,se zambulló en un río helado. Pero desde el principio, Iñárritu tuvo una preocupación: la barba de DiCaprio. “No se puede actuar en esta película con una barba postiza. Luciría horrible’”, dijo Iñárritu en una entrevista reciente. “No cualquiera tiene una barba tan tupida. Fue una apuesta”, remató.
Afortunadamente para el realizador, a DiCaprio le brotó una barba espesa y enredada que se convierte en un símbolo de la situación de su personaje y de su profunda involución. Los maquilladores agregaron tierra y una mezcla de glicerina y arena para darle a su pelo un aspecto de abandono, tal como corresponde a quien ha sido mutilado por un oso y sobrevivió en condiciones extremas durante meses. Es un aspecto menor, tal vez la prueba más sencilla que le tocó soportar a DiCaprio a lo largo del rodaje, pero es uno de esos detalles que revelan el compromiso general de la producción con la autenticidad. 
“Es una historia del primitivismo, del hombre en el mundo natural”,dijo DiCaprio en una entrevista telefónica. “Es casi bíblica”, añadió. Y es que en una era de imágenes cibernéticas y otros recursos de posproducción, el rodaje fue desde el comienzo uno nada convencional. 
Tras ser dado por muerto primero, y luego enterrado vivo por sus compañeros, Hugh Glass se ve obligado a sobrevivir solo y desarmado en la naturaleza más hostil para llevar a cabo su única obsesión: vengarse.
“Es el triunfo del alma humana” personificado en un hombre “de una resiliencia increíble”, explicó DiCaprio en una entrevista con el programa de televisión estadounidense Today. 
DiCaprio reconoció en varias ocasiones que El Renacido es la película más dura de sus 25 años de carrera, principalmente por el frío extremo de Canadá y la Patagonia argentina.
Escaló montañas nevadas a 20º bajo cero vestido con pieles pesadas y pasó horas acostado sin moverse a la intemperie o dentro de ríos helados. Una de las escenas más épicas, que muestran el nivel de inmersión en el personaje, es cuando DiCaprio se come un hígado crudo de bisonte de verdad. 
“Quería que fuera real. Fue absolutamente asqueroso. Me dio náuseas, se ve en la pantalla”, relató el actor.
Iñárritu y su equipo viajaron a Calgary, en el norte de Canadá, y de allí a la Argentina cuando la nieve canadiense se derritió antes de lo previsto. A las dificultades del rodaje en el ambiente se sumó que Iñárritu y su director de cinematografía, el también mexicano Emmanuel Lubezki, optaron por filmar exclusivamente con luz natural, con lo cual tenían apenas 90 minutos diarios para realizar tomas largas, complejas y minuciosamente coreografiadas. Ya lo habían hecho en Birdman, pero no en un desierto imprevisible. 
DiCaprio, sin embargo, sabía muy bien qué esperar. “Cuando estás librado a los elementos, y hay gente que tiene trabajos mucho más arduos que rodar películas, descubrí la resistencia del hombre y su capacidad de adaptarse a las circunstancias”, dijo el actor. “Te lanzás a descubrir los elementos que en última instancia transformarán la narración y hallarán la poesía. En el fondo, se trataba de sumergirnos en este ambiente y ver qué pasaba”.
Debido tanto a las características de la historia como a las de su personaje, DiCaprio se aisló del resto del elenco, incluso de su amigo Tom Hardy. Estudió la vida de Hugh Glass y cómo vivían los cazadores de pieles de la época. Aprendió y ensayó la coreografía de la filmación. Pero cuando llegó el momento de rodar, todo se volvió muy primitivo, una actuación que la mayor parte del tiempo fue muda, arraigada en el instinto y la reacción. “Para mí se trataba de tener estos pensamientos y tratar de experimentar de veras el dolor de este hombre”, dijo DiCaprio. 
“Leo piensa más como un cineasta que como un actor”, dijo Iñárritu. “Comprende la totalidad. Fue capaz de ser no solo una máquina que hacía con naturalidad exactamente lo que le pedíamos, sino al mismo tiempo estar presente para reaccionar ante cualquier improvisación. En ese momento sentí que es uno de los mejores actores”.
Queda poco del DiCaprio transformado en montañés. Terminó la producción, se rasuró la barba, sanaron los rasguños y moretones. Pero la dureza del rodaje, las penurias, la tensión al tratar de obtener la toma perfecta, todo queda plasmado en la pantalla, sobre todo en la escena del ataque del oso. 
“Creo que pasará a la historia como una de las escenas de acción más voyeuristas jamás creadas”, dijo DiCaprio. “Se palpan la sangre y el sudor, casi podés sentir el olor del oso. Logra lo que solo consiguen las mejores películas: hacerte sentir que el resto del mundo se ha evaporado y solo existís vos en ese momento”.
Iñárritu no quiere revelar cómo logró una escena tan horrorosa. Hacerlo, dice, disiparía la magia. “Quiero que la gente sienta el frío, huela el miedo”, expresó. “Fue difícil, pero era lo que debíamos lograr. A nadie debe importarle. Nadie debe preguntarse si la pasamos bien o no. Esa no es la finalidad de hacer una película”. “A juzgar por los resultados”, concluyó, “no cambiaría absolutamente nada”.

El episodio desmentido
El Renacido acumuló -además de candidaturas- situaciones extremas. La más curiosa fue cuando Fox tuvo que desmentir un artículo que aseguraba que Leonardo DiCaprio había sido violado por el oso del filme. Es la escena en la que el protagonista mantiene una lucha cuerpo a cuerpo con un oso grizzli, uno de los más grandes del mundo, que puede llegar a pesar media tonelada. “El oso es una hembra que ataca porque siente que el hombre podría ser una amenaza para sus cachorros”, afirman. 
También están la caída a caballo desde un precipicio, o la confesión de DiCaprio de haber comido hígado crudo para darle realismo a este filme con el cual se comprometió a fondo. 
Parte de la responsabilidad del impacto visual que tiene la película es obra de otro mexicano, el director de fotografía mexicano Emmanuel Lubezki, ganador de dos Oscar consecutivos por Gravedad (2013) y Birdman (2014). Con El renacido el director reinventa el género del western, pero entre el miedo y la sed de venganza, la epopeya de Glass también es un recorrido emocional que podría acercarle a DiCaprio una recompensa por tanto esfuerzo al obtener el 28 de febrero el Oscar a mejor actor. Esa noche competirá con Bryan Cranston (Trumbo), Matt Damon (Misión Rescate), Michael Fassbender (Steve Jobs) y Eddie Redmayne (La chica danesa).

Héroe Popular 
Hugh Glass fue un cazador de pieles del siglo XIX. Según la tradición, Glass fue atacado por una osa que casi termina con su vida y fue abandonado por sus compañeros que lo dieron por muerto. Su historia tuvo casi 10 adaptaciones al cine y dos monumentos.

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