Policiales
Miércoles 18 de Febrero de 2015

Referente de acreedores de Waigel denunció amenazas

José Puntín, uno de los autoconvocados víctimas de la megaestafa de la empresa de Crespo, recibió visitas y mensajes intimidatorios. Todavía siguen esperando respuestas de la Justicia

José Amado / De la Redacción de UNO
jamado@uno.com.ar

 


Las víctimas de la megaestafa de Waigel no ganan para disgustos. Después de haber sido despojados de sus ahorros y de no recibir una respuesta de la Justicia para recuperarlos, ahora uno de ellos, referente de los acreedores autoconvocados, recibe amenazas. Así lo denunció José María Puntín, quien recibió visitas y mensajes a su celular intimidatorios.


A principios de febrero Puntín no estaba en su vivienda, pero un vecino suyo recibió a personas que preguntaban por él. “Me andaban buscando unas personas extrañas, no conocidas. Yo no estaba en Crespo ese día que anduvieron, entraron de forma poco amable preguntando por mí”, contó a UNO el hombre. Aquel día, tres hombres de anteojos negros ingresaron al taller mecánico del vecino de forma prepotente.


“Después me empezaron a caer mensajes telefónicos, y hoy a la mañana (por ayer) recibí otro del mismo número”, dijo Puntín. Él responde e intenta llamar, pero nadie contesta: “El número que me lo manda siempre está apagado”, afirmó.


El primero de los mensajes decía: “Ya fuimos tres veces a entregarle una sorpresa, no lo pudimos encontrar José María Puntín”. El hombre respondió: “Ahora estoy, ¿quién sos?”, pero no le contestaron. Por la noche recibió otro: “Cuidate, ya vas a ver por lo que empezamos”.


Estos hechos resultan por demás extraños, ya que Puntín no tiene problemas con nadie. Coinciden con que a fines de 2014 él hizo público una situación sospechosa relacionada a la quiebra fraudulenta de Waigel: un hombre que había sido empleado de la empresa, y que tiene un humilde pasar en Crespo, aparece como integrante de una sociedad con dos empresas en San Francisco (Córdoba) y una en San Luis.


“Justo coincide que uno de los titulares socios es un hombre que fue empleado muchos años. El hombre es conocido de Crespo, está con un pequeño negocio subsistiendo. Para colmo una de las empresas parece grande y próspera”, contó Puntín, quien personalmente pudo observar los movimientos y propiedades de la empresa puntana. Lo lamentable de esta situación es que son los acreedores quienes se enteran de esto y encima son amenazados: “Nos preocupa que la Justicia no investiga a fondo”, dijo el acreedor.


Las amenazas y esta última denuncia parecen ser cabos que se atan en esta historia: “Como no tengo ninguna deuda ni nada, sospecho que debe ser sobre el tema ese”, sostiene Puntín, y agregó: “Hice la denuncia pero hasta ahora no he tenido respuestas”.

 

 

El dinero que se mira y no se toca

 


A la indignación de los acreedores por la estafa, que se calculó en alrededor de 40 millones de pesos, le siguió el disgusto ante la lentitud de la Justicia para recuperar al menos una parte de lo robado. “Nosotros seguimos luchando para poder recuperar lo que nos quedó debiendo la empresa. Es algo que nos hizo bastante mal y lamentablemente era lo único que teníamos de ahorros, hubo gente que logró comprar materiales y lo perdió todo. Y vemos la lentitud de la Justicia, que ya pasaron seis años y hasta ahora no hemos visto nada. Queremos que empiecen a repartir lo que ya fue rematado, un dinero que está parado en una cuenta bancaria perdiendo su valor”, dijo Puntín.


Cuando los acreedores comenzaron a cruzarse en los pasillos reclamando por lo mismo en 2009, y luego reuniéndose como autoconvocados, nunca imaginaron que iban a llegar a 2015 sin solución. Y algunos ni siquiera llegaron vivos. “Lamentablemente la mayoría de los miembros que comenzaron como autoconvocados han ido falleciendo, y de los viejos estoy quedando yo solamente”, lamentó Puntín. Pero el reclamo no se apagará, ya que ahora “se va sumando gente que quiere recuperar lo suyo, que haya justicia, que no quede en el olvido, y como hay dinero, que se lo entreguen a la gente”.

 

 

Muertos de tristeza

 


El referente de los acreedores recordó que por aquellos días hace ya seis años reclamaban en forma personal que les devolvieran sus ahorros. Por un lado “nos hacían propuestas predatorias, nunca nos dieron una esperanza”, y por otro “nos enterábamos que estaban dele transferir propiedades. Nos entró la sospecha, nos estaban cuenteando, y entramos a pedir reuniones”, relató Puntín.


Luego vino la quiebra, la causa penal contra los Waigel y sus cómplices, los remates de los bienes secuestrados, pero los estafados siguen sin ver un peso.


Puntín cuenta también las consecuencias no visibles de la estafa: “Nos produjo un gran estrés, muchos fallecieron realmente amargados, con necesidad de medicamentos, como el caso de Edmundo Ulrich, que había vendido a Crespo para vivir tranquilo, menos mal que unos parientes lo ayudaron si no, no tenía ni dónde morir. Era muy triste verlos de cerca. El último que falleció fue Héctor López, con muchas necesidades, nos produjo mucha conmoción, era mi compañero, mi amigo de toda la vida, y vi cómo tuvo que murir sin que nadie se apiade, sin ayuda ni dinero”.


Otro duro ejemplo de los tiempos de la Justicia son las personas que habían ahorrado para tener una vejez digna, y siguen esperando: “Hay gente que tiene más de 80 años, uno tiene 93, y no puede esperar tantos años a que la Justicia resuelva”, manifestó Puntín.


Pese al desgaste, a fines de febrero se retomarán las reuniones para reclamar respuestas a quienes deben darlas. “Nosotros hemos sido muy respetuosos de la Justicia y hemos confiado. Hasta ahora, pero no vemos respuestas”, finalizó el referente de los autoconvocados.

 

 

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