La Provincia
Jueves 03 de Diciembre de 2015

Recordaron al doctor que trajo más de 15.000 vidas al mundo

En el Día del Médico, profesionales de la salud rememoraron la trayectoria de Alberto Damonte, que dedicó 56 años a la ginecología

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


Preservan la vida, recetan el calmante o el remedio que cura, diagnostican, asisten y acompañan a quien tiene una dolencia. La mayoría de los profesionales de la salud afirman que para ser médico hay que tener vocación, ya que se trata de una profesión en la que se debe convivir constantemente con el grueso de las complejidades que debe enfrentar un ser humano. 

Sin embargo, quienes eligieron dedicarse a la medicina, aseguran que las satisfacciones por ejercer esta actividad son inconmensurables. “No podría ser otra cosa que no sea médico, y creo que tampoco podría dedicarme a otra especialidad que la que elegí casi sin pensarlo, de manera natural”, ratificó a UNO Amílcar Damonte, médico desde hace 25 años, especializado en ginecología y obstetricia, y señaló: “Sin desmerecer a las otras especialidades, el ginecólogo y el pediatra son muy importantes en la vida familiar de los pacientes”.

En este marco, comentó que en esta decisión tuvo una gran influencia la figura de su tío, Alberto Claro Damonte, fallecido  el 19 de noviembre a los 84 años y a quien recordó en esta fecha especial en que se conmemora el Día del Médico, por su grandeza humana, dedicación profesional y por ser uno de los médicos que más partos asistió al cabo de una carrera profesional que superó la barrera de los 56 años.

Fueron muchos los recién nacidos de varias generaciones los que propalaron su primer llanto en sus manos. Sus allegados no tienen el cálculo exacto, pero estiman que asistió a más de 15.000 mujeres en el momento sublime de traer una vida al mundo. Su amigo y colega Miguel Schnitman recordó que ya iniciando la década del 80 llevaba 10.000. “Un problema de salud lo alejó de los consultorios en los últimos años. Era un hombre muy activo en su profesión, en sus relaciones profesionales y también con sus amigos. Se destacó en diversos ámbitos, no solamente en su trabajo. Era un gran ser humano y esto lo llevó a cosechar un sinfín de verdaderos amigos”, rememoró Schnitman, quien también se especializó en ginecología y luego en patología mamaria. Asimismo, expresó: “El trabajo fue su pasión; Alberto veía a unos 30 pacientes por día en el consultorio, después iba a la clínica y atendía a los pacientes internados; después salía a ver pacientes domiciliarios”.

“Yo atiendo unas 200 pacientes por mes y él atendía casi 1.000, era increíble su capacidad de trabajo, vivía para la profesión”, acotó Amílcar. Tanto él como Miguel Schnitman coincidieron en señalar que Alberto fue muy querido por sus pacientes y que su dedicación a la medicina fue enorme.

“Cuando alguien lo necesitaba se brindaba inmediatamente, era exigente con los horarios, nos orientó respecto de hacer lo máximo que pudiéramos en la consulta. No conocí a nadie que estuviera disconforme con él. Era una persona impecable”, concluyó Amílcar en el marco del recuerdo de su tío y mentor. 

Honrar la vocación

Miguel Schnitman cumple hoy, en el Día del Médico, 42 años de profesión, y se refirió a la vocación que en su caso nació desde que era un niño: “A los 10 años yo ya decía que iba a ser médico. Una hermana de mi mamá se había casado con Dante Aníbal del Castillo. Era un médico rural de aquellos, que atendía aunque fuera de noche o hubiese tormenta; no había ni asfalto ni celular, y lo buscaban por ejemplo con un sulky a las 3 de la mañana para ver un paciente y volvía a las cinco o seis horas. 

De chico frecuentaba la casa de mis abuelos, como lo sigo siendo ahora, y conocerlo hizo que me maravillara con esta profesión. En mi familia eran comerciantes, pero yo quise dedicarme a esto”, dijo, a la vez que comentó con orgullo que sus hijos son médicos, ya que logró transmitirles el amor por su profesión.

Así fue que en 1968 se trasladó a Córdoba para estudiar y se recibió cinco años más tarde. Se quedó seis años más en esa provincia y regresó para desempeñarse en Paraná. “Al médico que actúa, que está, que acompaña, que contiene, que ama lo que hace, la gente lo reconoce de mil formas, y no tiene que ver con el dinero”, sostuvo, y reflexionó: “Alguien que eligió ser médico debe serlo las 24 horas, los 365 días del año; debe tener la dedicación, la vocación y el profesionalismo por lo que están haciendo. Si no es difícil llevarlo adelante, es pesado si uno ve en la medicina solamente un trabajo. Hay que ejercerla con alegría, con pasión, con humanismo”, aseguró por último. Valgan en este Día del Médico misceláneas de profesionales de la salud que dejan huella.

Una profesión que creció con avances de la tecnología

La medicina avanzó mucho, en conjunto con el desarrollo de la tecnología. Esto abrió posibilidades impensadas décadas atrás dentro del campo de la salud humana. 

A modo de ejemplo, Miguel Schnitman recordó: “A Paraná la opción de hacer ecografías llegó en 1976 y la tecnología avanzó tanto en los últimos años que hoy las mujeres tienen un atraso y enseguida se puede diagnosticar si hay un embarazo, antes era distinto”.

En este marco, la medicina se desarrolló en muchos aspectos y se diversificaron los campos de acción, logrando que aumenten las expectativas de vida de las personas, gracias a los recursos de los que hoy se disponen para poder resolver algún problema de salud.

“Hay una disponibilidad enorme de medios para curar, de instrumentación, de tratamientos. De todas maneras hay que saber usar estos recursos y hay que capacitarse, porque uno como médico debe saber qué estudios pedir y para qué. Esto hace que al médico todavía no lo pueda reemplazar una máquina. A eso lo debe entender la generación de jóvenes, que llegan con un cúmulo de información”, analizó.

Por otra parte, reflexionó sobre la figura de los médicos en la actualidad, e hizo hincapié en que hay que cuidar los recursos humanos. “Las instituciones no deben perder este horizonte, sobre todo las que están vinculadas a la salud pública”, dijo el profesional.

“Lidiamos con complicaciones. El mensaje a las instituciones y entidades es que apoyen el trabajo de los médicos, porque somos generadores de salud, también a los que administran, gerencian, legislan; hay que trabajar cuidando las profesiones vinculadas a este campo de acción, porque también están las enfermeras y otros actores que trabajan en este sentido y realizan una labor extraordinaria”, dijo como conclusión.

Detalles de la noticia

- Entre otras actividades, desde el Círculo Médico van a “reconocer a los profesionales que cumplieron 25 años de carrera y a aquellos que cumplieron 50”, comentó Amílcar Damonte.


- 2.000 médicos son los que prestan servicios en distintas ciudades de la provincia, con distintas especialidades, según informaron desde la Federación Médica de Entre Ríos (Femer).

- “A pesar de todos los avances en materia de la tecnología, no hay forma, todavía, de que al médico lo pueda reemplazar una máquina”, reflexionó el especialista Miguel Schnitman.

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