La Provincia
Jueves 04 de Junio de 2015

Realizan estudio geotécnico para arreglar las barrancas del Parque

En 10 días la Municipalidad recibirá un informe que le permitirá reconstruir esa zona emblemática de Paraná que se vino abajo

Sobre finales de abril, una de las barrancas del Parque Urquiza comenzó a desplazarse apenas unos centímetros. En mayo se desmoronó y hay grietas que a simple vista superan los dos metros de ancho. El hecho ocurrió frente a la Residencia del Arzobispado, por calle Luis Etchevehere y terrones de más de tres metros de altos caen y reposan sobre Acuerdo de San Nicolás. En la Municipalidad de Paraná ayer había una reunión donde se trató el tema e informaron que en 10 días habrá un estudio geotécnico para encarar la obra que permita resolver el problema.  

Unos plásticos negros caen como banderas en una tribuna, sobre una de las barrancas en el Parque más emblemático de la capital provincial. Si llueve, el agua correrá por ellos, pero no evitarán que caiga dentro de las grietas que se han formado. El desplazamiento arrancó algunos árboles que quedaban a medio caer. Si alguien compara una imagen del año pasado con lo que hay ahora, lo primero que se advierte es que el cordón de ligustros y algunos pinos desaparecieron y hay quienes sostienen que esa vegetación fue cortada antes del derrumbe, antes de noviembre del año pasado. Como sea, las raíces parecen arrancadas de cuajo y todo eso se ve desde la parte más alta, bien enfrente de esa vivienda enorme con paredes de piedras conocida como la casa del obispo. 

A un costado –está prohibido avanzar por el lugar, pero igual fue necesario para ver la magnitud del daño–hay una bomba de agua con una gran manguera que deposita todo lo que junta en un desagüe más abajo, como si esa zona del Parque estuviera en coma y con un respirador artificial.   

En Luis Etchevehere está cortada media calzada con una malla plástica anaranjada. Está prohibido el paso por la bajada hacia Acuerdo de San Nicolás y lo mismo subir por esa misma calle desde la Costanera baja, a la altura del bar que se encuentra en el lugar. Tampoco se puede acceder por Marcelo T. de Alvear, calle que sube y bordea al Paraná Rowing Club.

Adentro de esa zona de exclusión quedó por ejemplo, el Anfiteatro: ayer a la mañana un grupo de turistas se sacaban fotos en él y había trabajadores municipales que descansaban a la sombra después de cortar el pasto en la zona.

El subsecretario de Infraestructura, Abelardo Llosa, dijo a UNO que mantenía una reunión con una empresa que abordará el estudio del derrumbe y una vez finalizada, destacó: “Realizamos la contratación de una consultora de la ciudad especializada en estos temas de geotécnica para que realice estudios preliminares y definitivas. En 10 días –quizás antes, ese es el plazo que les dimos– traerán una propuesta de obra para ejecutar. Tienen bastante claro el problema y lo venimos conversando”.

Sostuvo que lo primero que se debe hacer es estabilizar la parte superior de la barranca cercana a Etchevehere, para no agravar la situación. “Eso por un lado y después, con el estudio que realizarán, presentarán un proyecto más importante, de mayor volumen para reconstruir toda la barranca desde Acuerdo de San Nicolás. Habrá un gran movimiento de suelo, taludes, terrazas y de drenajes. Se tratará una obra que llevará varios meses de ejecución; no sabemos cuántos ni aún tenemos precisiones en el costo”, agregó.

Una de las hipótesis que barajan en la Municipalidad está relacionada con un antecedente que tuvo lugar hace 20 o 25 años. Llosa aclaró: “Por lo demás y en general, los grandes detonantes son las aguas subterráneas que humedecen y saturan la capa del suelo, y que por sus propias características se deslizan, como si patinaran por el peso que tienen arriba y así se produce el desplazamiento. Son capas de arcillas verdes muy plásticas que tiene esta reacción ante el agua, por la saturación de la humedad”.

La mitad del asfalto por Acuerdo de San Nicolás está ocupado por una parte de la barranca, cuyo gran terrón de tierra supera con facilidad los tres metros de altura. Desde abajo se ve la cruz de la casa del Arzobispado y se advierte que arreglar el derrumbe llevará, seguro, mucho tiempo. 

Un antecedente  de dos décadas

Entre las hipótesis que se barajan en la Municipalidad, Abelardo Llosa sostuvo que el estudio que encaran permitirá tener precisiones sobre las causas del desplazamiento de la barranca. 

Sin embargo, el subsecretario de Infraestructura, destacó: “La zona tuvo un deslizamiento similar, o mayor, hace 20 o 25 años y que llegó hasta la vereda del Arzobispado. Hay gente de la zona que puede dar cuenta de esto y que la calle Luis Etchevehere estuvo cortada por un deslizamiento”. 

Explicó que en principio, aquella vez, la reconstrucción fue de un modo artesanal. “Fue en esa época con la tecnología que había y lo hicieron con un relleno que duró hasta ahora. La zona ya era vulnerable y estaba propensa a que esto ocurriera”, afirmó.

Tomaron medidas paliativas

Sobre finales de mayo hubo una reunión entre la intendenta Blanca Osuna e integrantes de su equipo de trabajo para analizar la situación en el predio de Coceramic.

Entre las medidas paliativas, resolvieron la restricción de la circulación por Osinalde tanto peatonal como vial, se definió modificar de manera temporal el transporte público y el sentido de circulación de alguna de las calles cercanas.

Advirtieron además que la restricción de circular por Osinalde se podía extender más de un mes conforme a los trabajos que haya que realizar en toda esa zona. El desmoronamiento puso en riesgo parte de la infraestructura pública y se debió clausurar un caño roto producto del desmoronamiento para evitar pérdida de agua.


Un socavón que rozó la calle

Apolinario Osinalde, a menos de veinte metros de Los Vascos, también está cortada por un derrumbe. El socavón está a la altura del viejo portón de la Cooperativa Coceramic. La profundidad supera con facilidad los cinco metros y la medialuna derrumbada roza el vértice del asfalto. También se realizan estudios en el lugar.

En la zona, con una malla de hierro está cortado el paso de los automóviles y lo mismo, no se permite que ingresen personas a la zona de derrumbe, peligrosa por la altura. Uno de los portones de ingreso de la cooperativa quedó, literalmente, en el aire. El hecho se conoció poco antes del 20 de mayo cuando ese tramo se quedó sin vereda.  

Para la Municipalidad de Paraná, las causas de ese derrumbe no son las mismas que en las barrancas del Parque Urquiza. “Ahí hubo intervenciones desde abajo, con movimientos de suelos por la cooperativa que generó inestabilidad en ese talud”, destacó Abelardo Llosa.

También explicó que a esa situación se le sumó además otros factores como el tránsito de colectivos por Osinalde, la carga y descarga de camiones con materiales de la empresa   que ayudaron a que se produzca el derrumbe. 

“Es eso y la presencia de agua, pero fundamentalmente la inestabilidad del lugar que ya se había comido un pedazo del talud que sostenía la calle y quedó en un plano casi vertical. Estaba con muy escaso margen que desde afuera no se podía ver, solo desde el predio de la empresa. Las causas, si se comparan con las barrancas del Parque Urquiza son diferentes y como realizamos los estudios para ellas, también lo haremos para Osinalde. En 10 o 15 días tendremos los resultados para realizar después las obras”, remató. 
 

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