Jueves 22 de Diciembre de 2016

Reabre la inscripción a becas de la Residencia en Salud Mental para Comunicadores Sociales

La inscripción para aspirar a las becas se reabrirá el próximo mes de marzo


Consolidando el cruce entre Comunicación y Salud Mental, en marzo de 2017 volverá a abrirse la inscripción a becas para la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental de Entre Ríos (RISAM), destinada a graduados en Comunicación Social interesados en formarse en este campo.

La RISAM funciona en el Hospital Escuela de Salud Mental, ubicado en Ambrosetti y Rondeau de la ciudad de Paraná. Se trata del único centro formador público de la provincia en este área, cuenta con más de 20 años de trayectoria e históricamente ha incluido las disciplinas tradicionales del campo de la Salud Mental como psicología y medicina.

Con el paso del tiempo, las nuevas legislaciones y el cambio de paradigma, la formación de posgrado y especialización en el campo se ha abierto a otras disciplinas como terapia ocupacional, trabajo social y enfermería.


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Fundamentos de la especialización
Los profesionales acceden a la beca de residencia a través de un concurso público que consta de diversas instancias de evaluación. El trabajo interdisciplinario caracteriza la modalidad de formación de este trayecto, en tanto se busca que los diferentes saberes disciplinares se complementen e integren para la construcción e implementación de estrategias de abordajes integrales.
El modo de trabajo y las características de este posgrado en la Especialidad en Salud Mental parten de la sanción en 2010 de la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 que legitima un cambio de paradigma que, desde la complejidad, reconfigura prácticas y redefine actores. En este sentido, la comunicación resulta indispensable como herramienta para la construcción social de la Salud Mental como un proceso inmerso en la defensa y efectiva vigencia de los derechos humanos de todas las personas. La normativa enmarcó y visibilizó experiencias de larga data al proponer el desafío de quebrar con la idea de enfermedad de la que se partía en el paradigma anterior. En este sentido la comunicación y la salud mental son espacios que se cruzan constantemente.



Características de la beca
Los postulantes a ingresar a la RISAM deben tener en cuenta que se trata de una formación que implica una práctica profesional con instructores de diversas disciplinas. El cursado es de 4 años por módulos y los postulantes no pueden superar los 5 años de egresados. Además, la aceptación de la residencia exige la firma de un contrato de exclusividad mientras dure la beca.

Para el ingreso, además de la presentación de antecedentes y una entrevista personal, se realizará un examen escrito. La bibliografía para el examen incluye textos específicos y trasversales a todas las disciplinas y se usarán tanto en el examen escrito como en las entrevistas (acceder a bibliografía 2016).


Transitando la experiencia

Valeria Vidal es Licenciada en Comunicación Social y, junto a Gastón Vuisso y María José Canale, es una de las tres graduadas de nuestra casa de estudios que accedió a la beca para participar de la RISaM en 2016.

"En la convocatoria mucho tuvo que ver la experiencia que realizaron comunicadores sociales, graduados de la Facultad, que ya vienen trabajando hace diez años en la institución y que fueron los primeros en incursionar y transitar el entrecruzamiento entre salud mental y comunicación. Ellos son Laura Lavatelli y Mauro Gieco", comentó Valeria, en relación a las experiencias previas que abonaron a la posibilidad de inclusión de la Comunicación Social como disciplina dentro de la propuesta de trabajo y formación de la Residencia.

En cuanto a la organización de la formación, Valeria relató: "El primer año uno se forma y trabaja rotando en distintos dispositivos de salud mental, adentro de la institución del Hospital Escuela de Salud Mental. En el segundo año las rotaciones son por afuera, es decir, se va a trabajar a la comunidad, a centros de salud, hospitales. Y el tercer año la rotación es libre. En el cuarto año se hace una devolución a la provincia, es decir que se trabaja en dependencia del Estado.
Además, durante los primeros tres años se realiza un cursado de materias afines para la formación y hay exámenes semestrales. Otros espacios formativos son los ateneos clínicos, que consisten en la escritura de textos con viñetas clínicas –análisis de caso– donde se pone en juego todo lo aprendido en los módulos teóricos y en la práctica. También están las guardias interdisciplinarias de 24 horas, que se realizan en el Hospital Escuela de Salud Mental y de la que los comunicadores participan al igual que los demás profesionales.
Por otro lado, en la supervisión disciplinar, nos encontramos con algún referente de nuestra disciplina, un colega, que nos ayuda a pensar nuestras intervenciones cotidianas. Estos espacios son muy enriquecedores para pensar nuestro quehacer".

La reciente graduada en Comunicación Social comentó que se encuentra rotando en dos dispositivos. Por un lado, en "El entrevero", el buffet de la Facultad de Trabajo Social: "allí participamos trabajadores y usuarios de salud mental, estudiantes de Trabajo Social y trabajadores de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social. Ese es un dispositivo de salud mental pero, más que nada, también es un microemprendimiento de economía social". Por otro lado, trabaja en la unidad gerontológica psiquiátrica, "donde están los usuarios de salud mental que hace años viven el Hospital y ya se encuentran muy viejitos, son adultos mayores que no tienen adonde ir, y en ese espacio realizamos asambleas con una compañera Trabajadora Social".

Valeria resaltó que la experiencia es muy rica y novedosa: "aprendemos muchísimo de las otras disciplinas y del intercambio de conocimientos y saberes, en la práctica cotidiana y también de los usuarios de salud mental". Por su parte, en relación a los aportes que la comunicación puede hacer en el campo de la salud mental, destacó la necesidad de considerar a la comunicación y al fortalecimiento del lazo social como un derecho y un aspecto fundamental de la salud. Además, "otra de las líneas de intervención del comunicador social tiene que ver con la construcción de sentido social que aporte a la desmanicomialización de los usuarios de salud mental, a contrapelo de los estigmas y prejuicios que acarrea históricamente el campo de la salud mental. Eso se puede hacer a partir de un tratamiento respetuoso de las temáticas en los medios masivos de comunicación, para arrancar, y de la construcción de la ciudadanía a partir de la promoción y el ejercicio del derecho a la comunicación de aquellos que padecen subjetivamente y por qué no de los trabajadores de la salud mental", expresó para cerrar.



Fuente: Prensa HESM

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