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Martes 10 de Febrero de 2015

Ratificaron la condena contra la periodista y el pastor por mantener cautiva a una mujer

El Tribunal de Casación bonaerense rechazó el recurso presentado por la defensa de los imputados por mantener cautiva a una mujer durante tres meses en 2012. Fueron condenados a 18 y 13 años de prisión.

El Tribunal de Casación bonaerense ratificó el fallo que condenó al supuesto pastor Jesús Olivera y a su esposa, la periodista Estefanía Heit, a 18 y 13 años de prisión, respectivamente, por mantener cautiva a una mujer durante tres meses de 2012, en una casa de la ciudad bonaerense de Coronel Suárez, informó hoy una fuente judicial.

La fuente señaló que la medida fue adoptada por la Sala V del Tribunal, conformada por los jueces Martín Ordoqui y Jorge Celesia, que rechazó el recurso presentado por la defensa de los imputados y ratificó el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Bahía Blanca.

El 26 de mayo último, ese Tribunal dio por probado que durante el mencionado período, la víctima, Sonia Marisol Molina (35), fue reducida a la servidumbre, abusada sexualmente, lesionada y estafada.

En su fallo, los jueces María Elena Baquedano, Mario Lindor Burgos y Hugo Da Rosa consideraron a Heit (31) y Olivera (30) coautores de los delitos de "reducción a la servidumbre o condición análogo en concurso real con lesiones graves y en concurso real con estafas reiteradas".

Además, el tribunal consideró a Olivera autor del delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado cometido por ministro de culto no reconocido", mientras que absolvió al matrimonio de la tentativa de homicidio de Molina.
Es que para los jueces "no se encontró probado que el estado de desnutrición y deshidratación severo al que fue sometida Molina, que puso en riesgo cierto su vida, haya sido producido con el conocimiento de la posibilidad del deceso de la víctima".

Los hechos ventilados en el juicio ocurrieron entre el 9 de agosto y 12 de noviembre del 2012, en una vivienda ubicada en Grand Bourg 1823 de Coronel Suárez, donde residían Olivera y Heit.

El caso se conoció cuando Molina escapó de dicho domicilio y denunció ante la Policía que había estado cautiva del matrimonio durante los últimos tres meses en los que la habían violado, torturado y hasta le habían dado para comer excremento de perros.

Al momento de huir de la casa de los ahora condenados, Molina se encontraba en un avanzado estado de desnutrición y en muy mal estado físico, por lo que debió ser hospitalizada.
Con el avance de la pesquisa, los investigadores determinaron que la mujer había sido captada por la pareja con falsas promesas de integrar una organización religiosa liderada por el supuesto pastor, a la cual entregó todos sus bienes materiales.

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