La Provincia
Domingo 29 de Noviembre de 2015

Radiografía de la infancia paranaense: Más del 50% de los chicos tiene derechos vulnerados

Informe de la UCA. Unos 32.000 niños y adolescentes viven en estratos bajo y muy bajo; uno de cada tres es pobre; solo 15% tiene jornada escolar extendida; más de la mitad no hace deportes; cada vez más sufren el avance de drogas.

Daniel Caraffini/De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar

Con tantos datos, porcentuales y miradas, la opinión puede ser una, o diametralmente contraria. Porque si se miran los índices de pobreza, hay una escandalosa situación de más de 32.000 chicos paranaenses –más del 40% del total– de 0 a 17 años, pertenecientes a estratos sociales pobres o muy pobres. Si se observa la estadística como una película, se advierten avances en la escolarización de los adolescentes, producto de la Asignación Universal por Hijo, al comparar dos bienios: 2010-2011 y 2013-2014. En dos o tres años, creció la asistencia a los comedores escolares; también el trabajo infantil; por otro lado, mejoró la inclusión, la escolarización y también determinados índices educativos como la sobreedad, por ejemplo.
Hay aspectos en la calidad de vida que mostraron recuperaciones, o superaciones: claro que a veces, ese avance en determinadas situaciones no llega a todos los chicos. Por caso, la sobre-edad escolar (chicos que asisten con mayor edad a la que corresponde al nivel que cursan), mejoró en general en el nivel secundario, pero en el estrato social más bajo, creció.
El informe de la Situación de la Infancia Paranaense relevada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina presentado en la sede local de la Universidad Católica Argentina (UCA) propone mirar a ese grupo etario, para saber cómo estamos como sociedad, lo que se hace o se deja de hacer, para pasar de un estado de vulneración, u otro de concreción y cumplimientos de derechos.
Y justamente, en base a esa catarata de información estadística, se puede plantear que más del 50% de los chicos tienen cercenados o está privado de uno o más derechos. Basta recurrir a algunos números: por un lado, casi 40% habita en estratos sociales bajo o muy bajo; uno de cada tres niños es pobre; un 20% del total de la franja etaria –en niveles más bajos llega a casi 40%– comparte cama o colchón para dormir; un 33,2% –índice creciente– vive en barrios en que se manifiesta o se vende y trafican drogas; más de la mitad no realiza actividades físicas o deportivas extraescolares; y casi ocho de cada 10 no hacen actividades culturales y artísticas. Y sólo el 15% es atendida por sistema de jornada extendida en la escuela, modalidad prevista por la Ley Nacional de Educación, con una lenta instrumentación.
El estudio encarado por los profesionales de la UCA Paraná Silvia Montaño, María Soledad Menghi y César Alberto Sione, marca los déficits para el desarrollo humano y social de la infancia, abarcando su estudio en varias y amplias ramas: Alimentación, Salud y Hábitat; Subsistencia; Crianza y Socialización; Educación; y Protecciones especiales: trabajo infantil.
La población total de Paraná, estimada al cierre del año 2014, es de 271.482 personas: el 29,6% lo compone el grupo de chicos de 0 a 17 años. Es decir, que alrededor de 80.000 habitantes de esta ciudad –que no incluye al Gran Paraná, como Oro Verde, Colonia Avellaneda o San Benito– son niños y adolescentes.
En la comparación entre los bienios 2010-2011 y 2013-2014, la realidad socio-económica mostró una leve mejora: pasó de 13,2% y 27,9% de niños que pertenecen a un estrato social muy pobre o pobre, a 11,7% y 25,8%, respectivamente. La variación, leve sigue marcando una realidad preocupante: casi 4 de cada 10 chicos paranaenses habitan en hogares con menor acceso a bienes y servicios y de menores niveles educativos y de ocupación laboral del jefe de hogar.
Asimismo, la indigencia cayó casi la mitad: en total, la pobreza e indigencia medida sólo en términos económicos (de acceso a bienes) alcanza a casi uno de cada tres chicos, o en otros términos, a alrededor de 24.000 niños y adolescentes.
Alimentación y realidad social
En el período evaluado, el concepto de inseguridad alimentaria creció en los cuatro niveles o estratos sociales. La medición expresa la reducción de las porciones de alimento y/o de haber experimentado hambre por problemas económicos durante los últimos 12 meses. Pasó de 13,1% en el nivel socioeconómico muy bajo, al 30,1% en 2014; ocurrió lo mismo en el nivel bajo (de 15,4% a 21,6%); en el nivel medio (8,4% a 23,4%) y medio alto (7% a 9,1%). Es decir, en todos los niveles, se redujeron los gastos de comidas por falta de dinero.
Ello llevó a que creciera la asistencia a los comedores comunitarios: de casi el 30%, se pasó a más del 40% de los chicos de Paraná que acceden de ese modo a alimentación gratuita, en comedores escolares, parroquiales, municipales y de organizaciones privadas.
En materia de hábitat y medio ambiente, el sondea deja algunas otros datos, que valen la pena mirar con detenimiento: por ejemplo, el avance de la venta y tráfico de drogas: del 28,1% de chicos que viven en esas zonas dominadas o invadidas por el narcotráfico, dos años después ya alcanza al 33,2%.

Desde 2010, comenzó a instrumentarse la Asignación Universal por Hijo (AUH). Esta política social incidió en distintos indicadores, particularmente en la mejora de los índices de escolarización.
Durante el período en observación, el porcentaje de hogares con niños de Paraná, que recibió ayuda del Estado, creció. Recibió ayuda monetaria o material, un 45,8% en 2014 (era 41,5% en 2010);

Educación
La condicionalidad que fija la AUH llevó a que se observen progresos en materia escolar, aún incluyendo disparidades relevantes.
Entre los niños de 3 a 17 años, mejoró la asistencia sin sobre-edad (de 75,7% a 81,8%). Ese progreso se observó en chicos de todos los estratos sociales (muy bajo, bajo, medio y medio-alto), de la Educación Primaria. En cambio, si bien en la Secundaria también mejoró, particularmente en el estrato muy bajo, se amplió levemente.
Si se analiza desde el inicio del sistema educativo formal, se amplió la brecha de aquellos niños que no asisten a un establecimiento educativo, en esa primera infancia –3 y 4 años–, en los estratos sociales muy bajo y bajo: del 43,3% al 50% en el primero, y de 21,1% a 49,2%, en el segundo. La Ley Nacional de Educación establece la obligatoriedad de asistencia a jardín de 5 años, pero desde este año el gobierno nacional impuso la obligatoriedad, desde los 4 años; vale aclarar, la medición finalizó en 2014.
Un raro fenómeno se observó también en materia educativa: el ya conocido éxodo de la escuela pública a la privada desde los estratos muy bajos y bajos, tuvo como contrapartida, una corriente contraria en los niveles medio y medio alto, que se volcaron a lo público.
Las causas no fueron estudiadas, sino que se midieron datos. De todos modos, a juzgar por observaciones, los especialistas analizan distintas particularidades: el acceso finito a bancos en los establecimientos privados, la comodidad de padres que trabajan en el centro y dejan a sus niños en establecimientos públicos cercanos; opción ideológico por lo público; y hasta reducción de gastos.
Contexto del estudio
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) otorga especial relevancia al estudio del desarrollo humano y social de la infancia desde un enfoque de derechos que permita dar cuenta del estado de situación presente de las necesidades y capacidades de la niñez y adolescencia.
Para cada una de estas dimensiones se desarrolló un conjunto amplio de indicadores que se organizan en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) y que busca medir la incidencia del déficit (nivel de privación) como reflejo de la distancia de la satisfacción de una necesidad o desarrollo de una capacidad, en un momento determinado y entre diferentes momentos como aproximación a los diferentes contextos sociales, políticos y económicos por los que transita la sociedad argentina. Desde 2007 Paraná se incorpora a la muestra nacional del Barómetro de la Deuda Social Argentina. A partir de este año se solicitaron los datos de Paraná, de cuyo procesamiento se presentan en este evento por primera vez datos estadísticos que dan cuenta de la situación de la infancia paranaense para el período 2010-2014.

Esta actividad se enmarca en el proyecto de investigación Esperanza de un futuro mejor: monitoreo de indicadores claves para el desarrollo humano y social de la niñez y adolescencia Paranaense”, aprobado por Resolución Nº 18-06 de UCA Sede Paraná.

Números
*80.358: La cantidad de niños y adolescentes de 0 a 17 años en Paraná.
*45,8%: Hogares con niños recibió ayuda monetaria o material del Estado.
*40%: De los niños asisten a comedores escolares, parroquiales o de ONG.
*33,3%: Uno de cada tres niños viven en barrios de venta y tráfico de drogas.













 

Comentarios