Salud
Sábado 04 de Febrero de 2017

Que no nos roben la sonrisa

Quien tuvo oportunidad de viajar a Cuba seguramente pudo observar que quienes viven en la isla en general tienen una salud bucal óptima. Se trata de un país donde la salud pública es una prioridad y quien necesite recurrir a un hospital por cualquier tipo de dolencia, es atendido de manera gratuita y con respeto.

En la Argentina, en cambio, hay servicios que nunca formaron parte de las prestaciones en los centros de salud y nosocomios del Estado, y que en la parte privada, además, se fueron transformando en exclusivos para quienes pudieran pagar cifras exorbitantes, si se las compara con lo que percibe un asalariado. Uno de ellos fue la atención odontológica, con tratamientos cada vez más inaccesibles para el grueso de la gente, aun cuando un trabajador aporta a la obra social que le corresponde –si tiene la suerte de trabajar en blanco– ya que muchas no cubren determinadas necesidades de los pacientes.

Quien pierde una pieza dental y tiene que hacerse un implante, por ejemplo, debe pensar en pagar unos 13.000 pesos por un perno y una corona. Según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la mitad de los argentinos tiene ingresos inferiores al Salario Mínimo Vital y Móvil, es decir que gana menos de 8.060 pesos. Con un tremendo esfuerzo esta franja de la población debería ahorrar un sueldo y medio para poder acceder a este tipo de tratamiento, cuestión que es imposible si tiene que comer, pagar servicios como luz y gas, y alquilar.

El año pasado fue presentado un proyecto de Ley en la provincia de Buenos Aires que obligaría a las obras sociales, las prepagas y a la seguridad social a cubrir el total de implantes dentales. Su autora, la diputada María Marta Corrado, explicó que "la pérdida de dientes y otras enfermedades y trastornos que limitan en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial", y sostuvo: "El avance de la tecnología, materiales y prácticas odontológicas fueron en ascenso contrariamente a las coberturas de las mismas".

Sin embargo, la iniciativa hasta ahora no prosperó, y en Entre Ríos a ningún legislador se le ocurrió un proyecto similar, ya que con sueldos que superan ampliamente los 100.000 pesos, pueden pagarse tranquilos un perno y una corona.

Hay muchas causas que provocan la caída de muelas y dientes, que van más allá de una higiene inadecuada. Enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la artritis reumatoidea pueden generarla, así como también los tratamientos de quimioterapia, la desnutrición infantil, la mala praxis de los odontólogos, la edad avanzada, entre otros factores. Resignarse a no poder suplantar una pieza dental puede afectar severamente la autoestima, sobre todo en una cultura que suele propiciar la burla hacia quienes sufren alguna carencia de este tipo.

Algo similar pasa si alguien precisa usar ortodoncia, no solo por una cuestión estética sino, y sobre todo, de funcionalidad. Este tratamiento hoy en día cuesta unos 30.000 pesos. Es decir, casi cuatro Sueldos Mínimos, Vitales y Móviles.

En un país donde la salud siempre significó un negocio para unos pocos, y donde los pacientes pasan a ser rehenes, no sorprende que esto se dé de esta manera, y que incluso se naturalice.


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