Violencia de Género
Jueves 20 de Octubre de 2016

Que lo hagan

Hace pocos días me reuní con un grupo de amigos. En la mesa, tantos los hombres como las mujeres se dedicaron a defenestrar, sí, literalmente a atacar, el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) que se desarrolló en Rosario. Calificaban con agravios a las manifestantes e invalidaban cualquier tipo de discusión o, más bien, posibilidad de escuchar otros argumentos. Incluso una chica dijo tantas veces las palabras "puta" y "lesbiana" que me sorprendió. Después de varios intentos logré preguntar cuáles de las 69 temáticas debatidas en más de 300 talleres eran las que tanto molestaban a mis ocasionales interlocutores. Ninguno lo sabía. Una de ellas, de las mujeres, alcanzó a mencionar el "aborto", para enseguida sentar posición diciendo "a mí no me representan". Pero en realidad, ni las chicas ni los chicos conocían la dinámica del ENM ni las complejas temáticas que allí se abordan desde hace 31 años. Pero no es culpa de ellos. Eso sucede porque el "sistema funciona" para que ¡eso suceda! Lo que pasó en la mesa que compartí tiene que ocurrir así porque está pensado para que así ocurra. Lo que molesta, a gran parte de la sociedad, es que las mujeres que cada vez más concurren al ENM a debatir sus problemáticas, abran los ojos. Que discutan. Que reclamen políticas. Que se visibilicen.

En el abordaje de estos temas, los periodistas no somos neutrales. Difundimos "la noticia" desde nuestras competencias culturales y desde nuestros condicionamientos ideológicos, aunque los neguemos y pretendamos creer que abordamos los hechos desde una pureza o asepsia inexistentes. El sentido común reina entonces, y muchos repetimos conductas naturalizadas por siglos que, precisamente el ENM vino a cuestionar, a denunciar, a erradicar.

Hay medios que no publican nada del encuentro. Lo único que hacen es ir al cierre a ver las pintadas. Estas, potenciadas con algún que otro disturbio o exhibición de senos y torsos desnudos, ocluyen cualquier tipo de abordaje sobre las conclusiones, que nunca son terminantes o cerradas, que surgen de los apasionados y comprometidos debates que se desarrollan por doquier en el ENM. Entre las temáticas que se trabajan se destaca que las mujeres que allí concurren piden "aborto libre para no morir y anticonceptivos para no abortar". Pero el aborto no es el único tema que se debate. Hay una lista muy grande de deudas que el patriarcado ha acumulado a lo largos de muchos siglos y tiene que saldar con las mujeres.

En referencia a las pintadas y a los incidentes, lo único que se logra solamente informando sobre ellos, es ocultar las conclusiones, o sea impedir que te enteres qué sucedió. Por ejemplo se debatió el incumplimiento de la Ley de Talles, esa que afecta a cientos de miles de mujeres cuando van a comprar un jeans y no les entra porque no tienen una cintura de acuerdo a estándares de moda diseñados para mujeres irreales. Discutieron sobre relaciones de pareja, sexualidades, política, familia, maternidad, elección, mandatos, estereotipos, parto humanizado, lactancia, trabajo, licencias, fertilidad asistida, adopción, derechos sexuales y reproductivos, discapacidad, salud mental, adicciones, lucha contra las drogas y el narcotráfico, violencia y maltratos, violencia obstétrica, femicidios, maltratos, abusos y explotación infantil, acceso a la Justicia, trata y explotación, situación de prostitución y muchos otros temas sumamente importantes. Ojalá que los ENM sigan. Y si para ser visibles tienen que seguir pintando paredes (como hacen los partidos políticos para promocionar sus candidatos) y mostrando las tetas para que la chusma y los hipócritas se escandalicen, que lo hagan.


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