Hoy por hoy
Sábado 24 de Diciembre de 2016

Que la pirotecnia no explote en los bolsillos

El debate se renueva cada víspera de Navidad y Año Nuevo. El uso de pirotecnia para festejar este tipo de acontecimientos, la mayoría de las veces, deja un saldo no deseado: personas heridas al manipular en forma indebida este tipo de productos, sumado al impacto sonoro que afecta a los animales y a todos nosotros. Pero un factor que también debe tenerse en cuenta al hablar de este tema es aquel referido al consumo cada vez mayor de pirotecnia: según un comerciante del rubro consultado por UNO, el promedio de dinero que una persona o grupo familiar destina a la compra de "cohetes" es de 400 pesos.

Hace unos días escuchaba desde la tranquilidad de mi hogar cómo el cielo se cubría de luces y estallidos, con motivo de uno de los tantos eventos programados para esta fecha. Bastó que sonara el último estruendo para que ensayara la siguiente reflexión: "Podrían gastar toda esa plata en otras cosa, acciones con fines solidarios, como donaciones a los hospitales y a comedores barriales".

En fin. Cada uno hace con su dinero lo que quiere, pero a veces habría que hacer un ejercicio de conciencia. Que la diversión sea en base a creatividad y no que el chasqui boom cope la parada, que la familia –por ejemplo- se reúna a planificar otro tipo de festejo luego de la medianoche: pueden ser desde obras de teatro que rescaten el árbol genealógico hasta el remanido karaoke que nos lleva al centro de la escena por más que desafinemos. Y en este sano ejercicio incluyo el caso de los niños con autismo: pocos saben –también lo desconocía- que por su condición tienen una mayor sensibilidad al sonido estridente de la pirotecnia, por ende, hacen que sufran demasiado con el alarido de bombas y "tres tiros". Y ya que estamos los invito a hacer otro ejercicio, que consiste en calcular en qué se podrían utilizar esos 400 pesos, en vez de gastarlos en pirotecnia.
Lejos se está de poder cubrir con ese dinero una surtida canasta navideña, pero haciendo números se podría acceder al siguiente combo: en una granja de barrio el kilo de asado se vende a 120 pesos, por lo tanto se podría comprar un kilo de ese corte, sumarle un pan dulce, una lata de durazno, una sidra, turrón, garrapiñada y si alcanza, una gaseosa grande. Empecemos a cambiar de mentalidad. No tiren la plata en "cohetes".

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