Policiales
Jueves 02 de Julio de 2015

Puiggari reconoció una carta que le envió a Ilarraz en marzo del 93

Se trata de una medida probatoria que dispuso la jueza Paola Firpo, junto a todas las partes. Monseñor no recordaba la misiva ni su contenido, pero admitió que la firma era de su puño y letra. Durante el acto no se le hicieron preguntas

Una comitiva encabezada por la  titular del Juzgado de Transición N° 2,  Paola Firpo, concurrió en la tarde de ayer a la sede del Arzobispado de Paraná para cumplir con una nueva medida probatoria en el marco de la causa que enfrenta el cura Justo José Ilarraz por presuntos abusos sexuales contra pupilos que cursaban sus estudios en el Seminario Arquidiocesano, donde el exprefecto de disciplina tenía un importante rol dentro de la comunidad educativa. La visita al corazón de la curia paranaense tuvo como objetivo que el arzobispo Juan Alberto Puiggari -prefecto mayor del Seminario cuando ocurrieron los hechos- reconozca una carta que le envió a Ilarraz el 17 de marzo de 1993. El prelado atendió a la magistrada en un despacho lindero a la  librería San Francisco Javier: allí se le exhibió la correspondencia, de color amarillento, la cual denotaba el paso del tiempo. Si bien Puiggari no recordaba la carta ni su contenido, reconoció que estaba firmada de su puño y letra. Una fuente allegada al expediente informó a UNO que el religioso se mostró sorprendido por haber sido convocado por la Justicia y con respecto a la misiva, dejó entrever que expresa la despedida de un sacerdote a otro. 

El escrito en su primera parte habla de un reconocimiento que Puiggari le hace a Ilarraz por todo su labor en favor del Seminario y de la Arquidiócesis. En un segundo tramo, el actual arzobispo le pide perdón al acusado por todos los malos momentos que le hizo pasar en el Seminario. Por último, en estas mismas líneas llama a la reflexión a Ilarraz para que recapacite y permita que se le haga un agasajo como forma de despedida.

La jueza llegó hasta el Arzobispado acompañada del fiscal Francisco Ramírez Montrull, el secretario del juzgado Carlos Ríos, el querellante Milton Urrutia y el defensor Juan Fornerón. 

Por lo bajo, para algunos de los actores que intervienen en la causa, esta medida responde a una nueva estrategia de la defensa del sacerdote, apuntando a la figura de Puiggari y al mismo tiempo buscando dilatar el avance de la investigación. Ante esto, los integrantes de la querella estarían evaluando por estos días la presentación de un escrito ante la jueza subrogante para que se expida en relación al procesamiento del cura Ilarraz. 

Por la puerta equivocada

La jueza Paola Firpo equivocó la puerta de entrada al Arzobispado. En su apuro por evitar a los medios quiso acceder por el viejo portón de madera que da a calle Su Santidad Francisco, pero allí detuvo su marcha. Explicó porqué el trámite se realizaba en la curia y no en Tribunales, como es de esperar para este tipo de medidas. “En virtud del artículo 250 del Código Procesal Penal, al optar en su momento por testimoniar de esta forma y al pedir la defensa el reconocimiento de una documental, por eso nos constituimos en este lugar”, argumentó. Firpo en todo momento evitó hacer referencia al tenor de la carta y solamente se limitó a decir: “No está en los planes hacerle preguntas a Puiggari”.

La funcionaria señaló: “Esta actuación no modifica los plazos procesales de la causa, por tratarse de un régimen ordenatorio; ustedes vieron el volumen del expediente”. Asimismo remarcó que el resultado del reconocimiento no incidirá en la declaración de Puiggari.

 

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