Hoy por Hoy
Miércoles 29 de Junio de 2016

Pueblos chicos, necesidades grandes

Las elecciones realizadas en octubre de 2015 en Guardamonte y La Ollita, juntas de gobierno del Departamento Tala, alimentaron todo tipo de anécdotas. El empate en las urnas en estos poblados rurales provocó el interés de propios y extraños. El sainete obtuvo aún mayor repercusión cuando se intentó definir los comicios a través de un sorteo. Ni hablar cuando se supo lo que le pasó al candidato del peronismo en La Ollita, Mateo Giusti, quien contó que su voto había sido anulado al encontrarse restos de cinta adhesiva dentro del sobre que llevaba la boleta. Situaciones arrancadas de la ficción pero que son verídicas. Después de 245 días sin autoridades políticas, y tras la decisión del Ejecutivo provincial de designar interventores, el domingo se realizaron elecciones complementarias, aunque con una mesurada expectativa de sus habitantes. Fue la tercera vez que debieron pasar por el cuarto oscuro, pero en un contexto político signado por un Presidente con un mandato que está en marcha y que muchos creen fue el parámetro para aquellos que decidieron cambiar su voto. En Guardamonte, un pueblo que se caracteriza por sus calles de ripio y sus casas antiguas, se debió lidiar con una copiosa lluvia a la hora que abría sus puertas la única escuela donde se votaba: la provincial N° 34 José de San Martín. Allí ganó Eligio Briozzo (Frente Para la Victoria) que se consagró por una diferencia de tres votos sobre el candidato de Cambiemos, Abel Fracchia. En las elecciones generales se había registrado un empate en 84 sufragios. El mal clima reinante redujo la participación en esta oportunidad a un 75%, teniendo en cuenta que una porción considerable del padrón pertenece a ciudadanos que residen en zonas rurales y poco accesibles. Así las cosas, muchos de ellos tuvieron que cubrir distancias de 15 kilómetros –en el mejor de los casos- por caminos de tierra y bajo una copiosa lluvia. Mientras que en la otra junta de gobierno, donde también fue necesario el desempate, el triunfo correspondió a Marcelo Delfino (Cambiemos), quien se impuso al FPV por una diferencia de nueve votos. Hijo de Nazario Delfino y creador de una junta con 18 años de existencia, comparte su tiempo entre la política y un microemprendimiento agropecuario. "Soy un pequeño monotributista", aclaró a UNO. Asume que la situación social y económica de sus copoblanos no es la mejor, porque no se está sembrando trigo y la contingencia climática de El Niño afectó la cosecha de la soja. Un combo nefasto para un pueblo de 220 habitantes que sobrevive gracias a la ganadería y a la agricultura. Delfino tiene en mente varios proyectos durante su gestión, pero el principal será recuperar la conexión vial que significa la ruta 15, un corredor que también utiliza la junta de Guardamonte. La Ollita tiene un acceso de 18 kilómetros de ripio -en mal estado de conservación- que sirve para sacar la producción. Aunque tampoco olvida la importancia que reviste la educación y el sacrificio que deben realizar muchos alumnos para poder estudiar. "Hay muchos que cubren el trayecto hasta Tala a pie, o a caballo, pero la mayoría elige quedarse en nuestra escuela N˚ 15 Juan José Paso", dijo acerca de una realidad que viven a diario. Así de dura es la pelea para evitar el éxodo de sus vecinos que se marchan en busca de mejores oportunidades.

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