Policiales
Sábado 27 de Febrero de 2016

Prostitución en la Terminal: condena a una proxeneta

Sandra Mendoza acordó tres años de prisión condicional por explotación sexual y amenazas

La disputa por la oferta sexual en la zona de la Terminal de Ómnibus de Paraná derivó en denuncias y amenazas en los años 2013 y 2014. Por esto, Sandra María Beatriz Mendoza, empleada municipal de 47 años, había quedado imputada por intentar explotar económicamente el ejercicio de la prostitución que realizaban mujeres jóvenes, y de amenazar a otras por ocupar ese espacio público, en particular la plaza Martín Fierro, para lo cual les exigía dinero.

La mujer de la Cortada 351 estaba imputada de ambos delitos, y ante un caudal importante de pruebas que logró reunir la fiscal Sandra Terreno, prefirió no ir a un juicio donde la señalarían públicamente como una proxeneta que manejaba la zona de la Terminal. De este modo, en una audiencia ayer a la mañana, asistida por la defensora oficial Emiliana Cozzi, formalizó el acuerdo de juicio abreviado al que arribaron tras una negociación entre las partes.

El Tribunal integrado por Elbio Garzón, Miguel Ángel Giorgio y José María Chémez interrogó a Mendoza, quien aseguró que tiene en claro que está reconociendo su autoría y responsabilidad, como así también, que acepta, además de la pena de tres años de prisión de cumplimiento condicional, la prohibición de molestar a las denunciantes y sus familias, y la imposición de una regla de conducta consistente en la realización de ocho horas semanales de trabajo comunitario en una institución, durante el lapso que dure de la pena.

Asimismo el Tribunal le remarcó a Mendoza que ante el incumplimiento de alguna de estas reglas se le revocará la libertad y deberá cumplir la pena en la cárcel.

La noche del 29 de setiembre de 2013 en inmediaciones de la plaza Martín Fierro, Mendoza intentó “captar con fines de explotación sexual y/o explotar económicamente el ejercicio de la prostitución de una mujer mayor de edad, mediante amenazas e intimidación, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad personal, consistente en necesidades económicas de ella y de sus hijos menores a su cargo”, según el acuerdo presentado al Tribunal.

Un año después, el 13 de agosto de 2014, en inmediaciones de un hotel ubicado en la misma zona de Paraná, amenazó a una mujer joven que ejercía la prostitución, para intentar explotar económicamente esa actividad.

Además, le imputaron tres hechos de amenazas en la misma zona y contra las mismas víctimas. En un caso para exigirle a una de ellas el pago de 100 pesos por día y 200 pesos por fin de semana para ejercer la prostitución en esa zona, y en otro caso, para amedrentarlas, porque se había enterado de que la habían denunciado.


 

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