La Provincia
Martes 20 de Octubre de 2015

Priorizan vigilancia de murciélagos infectados con rabia

Suelen aparecer uno o dos casos por año. Lo que se debe hacer si se encuentra un quiróptero caído 

Autoridades del Área de Epidemiología de Entre Ríos están priorizando la vigilancia sobre la población de murciélagos insectívoros, una especie que vive en colonias, sobre todo ocupando los cielorrasos de viejos edificios y que pueden ser portadores de la rabia. “Se han encontrado murciélagos con rabia”, confirmó la  directora del organismo en Entre Ríos, Silvina Saavedra. Bajo la premisa de transmitir un mensaje de prevención a la población, la funcionaria explicó que estos animales suelen encontrarse caídos en la vía pública, por lo que se recomienda que sean levantados con algún elemento para no manipularlos, colocados en un recipiente y acercarlos a la dirección Municipal de Zoonosis de Paraná o a la Dirección de Epidemiología de Entre Ríos. “Lo que puede suceder es que un perro o un gato pueden agarrar al murciélago, pero difícilmente comience un brote de rabia. Le puede agarrar rabia al perro y se tienen que  adoptar las medidas de bloqueo en la zona, pero no se genera un brote, porque la enfermedad queda en el perro. El cuadro lo tiene el canino,  pero no se sabe bien si el virus puede llegar a la saliva del perro”, analizó la médica veterinaria.

En bases a estadísticas sobre el comportamiento de esta especie, la doctora reveló que solamente “el 3% de los integrantes de una colonia puede llegar a tener rabia”, aunque aclaró que “difícilmente se encuentren porque los animales mueren dentro de las colonias”. Según Saavedra, en ese hábitat, los animales están divididos en “portadores sanos o los portadores, que se mueren adentro de la colonia con rabia. Suele pasar que eventualmente los encontramos tirados; el peligro está en que lo encuentre un gato o un perro, o un chico. Si el murciélago muerde a un chico le puede transmitir la rabia”.

La profesional explicó que los animales pueden contagiar la rabia a través de la saliva infectada por medio de una mordedura. “Como tiene el sistema nervioso alterado, la primera reacción es querer morder en defensa”, precisó en comunicación con UNO.

Vigilancia

El plan de vigilancia reúne a veterinarios particulares, quienes agrupados en el Colegio de la especialidad reciben desde la Dirección de Epidemiología de la provincia un instructivo donde pone énfasis sobre todas las enfermedades, no solo la rabia. “Por año, quizás encontramos a uno o dos murciélagos con rabia y en distintos lugares de la provincia. En este caso, la funcionaria resaltó el trabajo articulado con los municipios a partir de reforzar la vigilancia y de realizar una búsqueda más profunda de los animales -potencialmente  infectados- entre los diferentes estamentos. “Cuando los animales están volando de noche buscando insectos y fuera de su hábitat, es cuando se debe tener precaución. Porque no es normal encontrarlos de día. Se recomienda que si se los encuentra en el piso, se debe levantarlos”, manifestó la responsable de la repartición.

El animal con estas características puede ser recibido por la Dirección de Zoonosis, Enfermedades Tropicales y Sanidad Animal, ubicada en República de Siria 520 de Paraná, o en la Dirección de Epidemiología  de Entre Ríos. Ese murciélago es enviado a Santa Fe, donde se le realiza un análisis para descartar o confirmar que sea portador de rabia. “Tampoco se eliminan las colonias de murciélagos, esto también es para tener en cuenta. Los murciélagos insectívoros son benefactores, porque son animales que se alimentan de insectos. Entonces no hay que estar matando todas las colonias de esta especie, lo que se aplican son planes de exclusión: es muy habitual que los murciélagos colonicen los cielorrasos”, advirtió Saavedra.

El protocolo de exclusión de quirópteros -empleado con buen suceso en Río Negro en 2008- contempla el seguimiento de sus horarios de salida para alimentarse y los puntos que utilizan para ese cometido. Como parte del plan se recurre a bloquear esos puntos de salida y se deja liberado solamente uno. Se coloca una cortina, o media sombra, para obstruir su regreso a la colonia. “Los animales viven en los lugares que ocuparon desde siempre, fuimos los seres humanos los que les ocupamos los espacios con los edificios”, argumentó.

Sin querer generar ningún tipo de alarma ni preocupación en la sociedad, la titular de la dependencia pidió tener precaución en el caso de encontrarse murciélagos caídos. “Hay que educar a los chicos para que no vayan a tocar a los animales”, puntualizó.

Más adelantó la encargada de Epidemiología pidió que “los perros estén vacunados con la vacuna antirrábica y que la persona no vaya a tocar al murciélago. Los gatos también tienen que estar vacunados. Y en el caso de que uno observe que un perro o un gato agarró un murciélago, debe recolectar la muestra con una bolsa”.

Antecedentes en la provincia

 El primero caso de rabia canina transmitida por murciélago en Argentina se produjo en 1993, en La Picada, donde una familia encontró un perro con los síntomas de la enfermedad. Aquella vez se realizó en Santa Fe un estudio del cerebro del animal y por primera vez se detectó rabia canina transmitida por un quiróptero. 
 

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