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Jueves 24 de Marzo de 2016

Primero tienen que cumplir para poder exigir

Edgardo Comar / De la Redacción de UNO
ecomar@uno.com.ar


Hoy los clubes de la provincia claman por los elevados montos a abonar por los gastos de energía eléctrica. La quita de subsidios para la electricidad hizo que las facturas llegaran con números impensados y contribuyan a empeorar aún más a muchas de las economías desvastadas de entidades destinadas a brindar: “contención social” y que no persiguen: “fines de lucro”. 

En mayor o menor medida, depende de la capacidad de generar recursos de cada uno, todos se vieron afectados. El descontento casi generalizado, como el de muchos ciudadanos comunes, estalló a través de las redes sociales. Lo más conveniente es efectuar los reclamos ante quien corresponda. 

Se especula que el viernes 1º de abril, llegará a la capital entrerriana Carlos Javier Mac Allister, exjugador de fútbol. La posibilidad se presenta propicia para hacerle saber al secretario de Deportes de la Nación, las nefastas consecuencias que acarrea para las instituciones el “aumento de la luz”. 

Nadie se opone a los reclamos. Pero interiormente cada dirigente debe analizar cuál es la situación desde el punto de vista estatutario y jurídico. ¿Cuántos son los que han llamado como manda la ley a Asamblea para rendir cuentas a sus socios de lo actuado en sus gestiones? Muy pocos. Lamentablemente existe una amplia mayoría que define cuestiones fundamentales entre gallos y medianoche, en una mesa chica. La solicitud de documentos para dibujar balances es moneda oculta, pero corriente. Los gastos que se esgrimen pocas veces se ven reflejados en obras concretas. Hay instituciones que se caen a pedazos y lo peor es que nadie sabe dónde fue a parar la plata que recibieron los directivos. 

La responsabilidad mayor es de los dirigentes deportivos. Pero también hay organismos de control del Estado que no cumplen con un rol fundamental. El Estado tiene que saber a dónde van a parar los pesos que destina al deporte. De esa manera se evitará que los fondos tomen un camino equivocado.  

Son saludables las políticas de adjudicación de aportes o subsidios, pero también es saludable para el pueblo exigir que en tiempo y forma se justifique en qué se invirtió el dinero entregado. El deterioro edilicio continuo de muchas entidades -por suerte aún quedan excepciones- da lugar a la sospecha de dirigentes corruptos y funcionarios cómplices. Unos destinan los fondos a beneficios propios, ajenos al motivo por los que lo solicitaron. Los otros le terminan otorgando un aval esencial. 

Hoy es notoria la falta de capacidad y renovación dirigencial en los clubes. Los que llegaron a cargos preponderantes se perpetúan en los mismos, sin dar ingreso a caras nuevas. La obtención de buenos dividendos les genera una ambición desmedida que está matando a los clubes. 

Que quede claro que no hay oposición a ningún reclamo que contribuya al mejoramiento de la vida cotidiana de los clubes de la provincia. Pero señores dirigentes: sería bueno que para poder demandar, primero cumplan con sus deberes.

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