La Provincia
Lunes 06 de Junio de 2016

Prevención tras el caso Gisela: Adelantan el horario de salida de las nocturnas

Santa Elena. El ingreso escolar será a las 18.30 y los módulos serán de 35 minutos. En la ESJA Nº 5, el ausentismo trepa al 40%. Alumnos dicen que “cuando llegan a la escuela sienten tristeza, no miedo, que pesa mucho la ausencia”

Daniel Caraffini/De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar


“Yo también me puse en el lugar de ella y dije no es fácil atender a toda una comunidad frente a una situación así”. La frase pertenece a Patricia Berales, supervisora departamental de Escuelas de La Paz, en referencia a la rectora Ana Yolanda Pemayón de la Escuela de Jóvenes y Adultos (ESJA) Nº 5 Padre Fidel Alberto Olivera, donde concurría Gisela López hasta la noche del 22 de abril, cuando al regresar a su casa fue abordada por alguien que aún hoy se desconoce, y que le quitó la vida.

Semanas atrás UNO dio cuenta de la realidad de la comunidad educativa, de los sentimientos existentes entre sus compañeros, docentes y directivos, y también de lo que pasa en Santa Elena con los sueños y esperanzas de jóvenes y grandes.

El crudo testimonio de la rectora, y sus repercusiones, generaron una carga psicológica y emocional que derivaron en una licencia médica por 20 días, que finaliza hoy. Entre otros aspectos, en esa ocasión describió cómo se afrontaba y cómo se brindaba contención ante la conmoción y psicosis generada por la muerte de Gisela.

El caso sigue impune, y la Justicia aún no pudo dar respuestas.

A nivel educativo, fruto de las marchas y el accionar de la escuela movilizada, se gestaron algunos cambios, como la prestación del transporte público de pasajeros para los alumnos de las escuelas nocturnas de Santa Elena. Hasta antes de la desaparición de Gisela, debían regresar a sus casas caminando, pasadas las 23.30.

“Hay protocolos para actuar ante estos casos, y tampoco puedo yo ir y decir qué hay que hacer; nuestra función es acompañar, asesorar y supervisar, apoyar, y fundamentalmente dar autonomía y que las escuelas te digan qué necesitan”, remarcó Berales, en relación a los contrapuntos con la rectora.

Ahora, la supervisora departamental de La Paz confirmó a UNO que se adelantará el horario de ingreso una hora, y además se reducirán los módulos de cátedra de 40 a 35 minutos, de modo de permitir que los estudiantes puedan regresar a sus casas entre las 22.10 y 22.30.
Al mismo tiempo, con el paso de los días indicó que se puso en marcha un protocolo de intervención, con asesoramiento profesional y la realización de charlas y talleres para abordar las problemáticas que hoy rodean a la institución como consecuencia de este caso, y también para generar un marco de prevención.

En la actualidad, hay entre un 30% y 40% de nivel de ausentismo, que se está tratando de revertir con distintas acciones.

–Qué se está haciendo hoy tanto con los docentes, como con los alumnos, en contención y apoyo?
-Visité curso por curso. Donde más se afectaba era donde iba la alumna. Eran 15 y después de lo que pasó, un día eran nueve, otro día eran 10 y hubo jornadas que hubo solo tres alumnos. Entonces, con la asesora y la tutora empezamos a visitar cada casa, llamarlos por teléfono, buscarlos. Tratar de tranquilizarlos, consultarlos si tienen miedo para ver qué puede hacer la escuela. O llevarle las actividades a su casa, para hacerles una trayectoria distinta. Estamos tratando de recuperar esos chicos: por ahí no es el miedo, sino la psicosis que se ha generado, que uno no va entonces el otro tampoco. Y en realidad también es una problemática también de las ESJA, generalmente: empiezan el año, y antes de las vacaciones o en las vacaciones empieza a desgranarse. Al año siguiente abandonan y el otro año vuelven a empezar. Lo único que pasó este año es que por el caso Gisela se adelantaron todas esas situaciones habituales.
Entonces no vamos a esperar a las vacaciones y estamos yendo a la casa de los chicos: estamos llamándolos por teléfono. La mayoría dice que cuando llegan allí se sienten tristes, no dicen que tienen miedo, sino que como que pesa mucho la ausencia.

-¿Qué nivel de ausentismo hay?
–Hablamos de un 30% o 40% en esa escuela, cuando lo habitual es 10 o 15%. En Santa Elena hay dos ESJA –la otra es la Nº 35 Pablo Martínez, que funciona en la escuela Nº 8 Manuel Belgrano, ubicada frente a la terminal de ómnibus, que depende de la Dirección de Adultos–. El colectivo está funcionando, a cargo del municipio, a esa hora que salen los chicos; y también hicimos nexo con las otras fuerzas vivas como Policía, Justicia, porque necesitamos respuestas. Otra medida que vamos a hacer es adelantar una hora la entrada, para adelantar la salida en invierno y no tener que salir tan tarde. Ahora entrarán a las 18.30 para que puedan salir no a las 23.30 sino a las 22.30 o 22.10, vamos a reducir un poco los horarios de 40 a 35 minutos, entonces eso los tranquilizó un poco. Y a la Policía le pedimos que recorran y anden más, sobre todo a la hora que salen los chicos que van a lugares lejos; que haya policías en esos barrios más alejados. Le dimos de dónde son los chicos. Y esta tarde –miércoles– vamos a dar una charla con un fiscal de la Cámara Federal, que lo traen en el trabajo en red con el municipio. Sobre la violencia contra la mujer; invitamos a todos los alumnos. Y a la noche, en lugar de clases vamos a tener trabajos y unimos los equipos con los docentes y cada docente con un profesional va a trabajar con un grupo, qué dudas quedaron, qué miedos tienen.
Tenemos un Equipo Orientador que está compuesto por tres profesionales para todo el departamento, están más abocados con nosotros, porque son muchos los casos que tienen que atender, infinidad de cosas en la escuela secundaria. Estamos tratando que no vuelve a pasar, estamos en la etapa de prevención.

–¿Puede transmitir cuál es el sentimiento que hay hoy en la comunidad escolar? Porque la falta de esclarecimiento constituye también una dificultad a la hora de tratar de encauzar el proceso escolar.
-Lo que más intranquiliza es la falta de esclarecimiento, la falta de información con respecto a lo que pasó. Queda esa incertidumbre. Nosotros unimos a todos, el intendente que actuaba por su lado, la Policía, la Justicia. Tenemos que reclamar que se haga justicia, cómo va la investigación. La gente no está conforme porque no tiene respuestas, no hay nada claro, no dicen tenemos esto o lo otro.
Mucha gente me consulta y yo le digo que no se puede hablar de retornar a una normalidad. Es una tragedia lo que pasó, falleció una estudiante. Entonces cómo voy a hablar de normalidad; estamos tratando de encarrilar esto de volver al aula, sobre todo trabajar en la prevención, y que esto no vuelva a pasar. También analizamos por qué pasó; y nos preguntamos qué pudo haber hecho y no hizo la escuela, qué pudo haber aportado para que no suceda. Somos autocríticos; deberemos actuar en esto y por eso esto de tratar de brindar aportes sobre cómo uno tiene que proceder, en caso de que necesiten algo, que los chicos que no se queden callados, que hablen, cuestiones que salen a la luz hoy.

–¿Todas las escuelas tienen gabinetes?
–No, solo las escuelas grandes, de primera categoría, cuando hablamos de un asistente social, un psicopedagogo, un psicólogo. Pero todas las escuelas tienen asesor pedagógico y tutores, que conforman un equipo, para atender estos casos. Entonces ¿qué tienen que hacer? Nosotros tenemos resoluciones y normativas que te dan los protocolos y los pasos a seguir en estos casos.

–Entonces ¿cómo se debe actuar, según esa normativa, tanto a nivel alumno como directivo?
-Hay distintos niveles. Un directivo, primero, debe conocer la normativa. El director tiene que acudir a la escuela, que es el aula y la institución. Se reúne con asesor pedagógico, tutores, debaten, y dicen nosotros solo no podemos. Entonces resuelven recurrir a la supervisión, y comunican lo que necesitan. De ese modo, nosotros asesoramos, a través de nuestro equipo orientador que funciona en el departamento. De acuerdo a lo que nos digan, por dónde empezamos la contención, es decir alumnos o a los docentes con estrategias de trabajo. Dimos tiempo a la escuela para que diga ‘nosotros necesitamos que los docentes porque son los que van a encarar el trabajo en el aula’. Uno es respetuoso de las instituciones y no se puede meter en una escuela, y decirle hay que hacer tal cosa. En ese sentido, la escuela no me consultó nunca nada.

Yo también me puse en el lugar de ella, una directora que estaba pasando por esta situación, y dije no es fácil atender a toda una comunidad. Por eso me dije voy a esperar los tiempos necesarios para que tome conciencia y vean qué necesitan: pero nunca me hizo ninguna consulta. Inició marchas, y no digo que esté mal, pero no me llegó ninguna nota y ni siquiera verbalmente para avisar a la Dirección Departamental lo que necesitaba, para responder a la demanda. Nunca me consultaron o contaron de suspensión de clases o hacer una marcha. Ante esto yo he ido a la escuela igual, junto con la secretaria, apoyando igual. No es burocracia, es planificación. Y más allá de eso me comunicaba telefónicamente. Respeté todo eso, acompañé y me enteraba de una marcha y estaba.

-Hubo especulaciones en relación al estado de movilización de la comunidad educativa, que fue precisamente la que impulsó las marchas por pedido de Justicia. ¿Desde Educación hubo o hay alguna sugerencia en relación a que los chicos estén más en clases y no en las marchas?
-No. Lo que hace el supervisor es acompañar. Cuando a mi me consultan, veníamos de las inundaciones, y de acuerdo con lo que particularmente yo pude visualizar cuando visitaba la escuela, los chicos querían estar en la escuela. Si yo suspendo las clases, ¿qué hacían después de la marcha? Lo que yo pude observar es que el chico se sentía más contenido, porque es como que estando en la escuela se iban a informar más, si pasaba algo se iban a enterar primero.

-El problema, imagino, podía tener que ver también con el miedo en los chicos y en sus familias, de ir a clases con el sentimiento que a ellos les podía pasar lo mismo.
-Lo primero que hice fue recibir a la familia, porque había dos hermanos que seguían concurriendo a la escuela. Cuando yo asisto a la escuela, cuando pasa el problema de la desaparición, recibo al hermano y a la familia, me pongo a disposición para lo que necesiten desde la Dirección Departamental de Escuelas.

-El planteo tiene que ver con que seguramente habrá pesado esos días en toda la comunidad y seguirá pesando, el temor por esos riesgos, de que ‘me puede pasar a mí también lo de Gisela’. Después, incluso tras la aparición del cuerpo, se puso en marcha el colectivo.
–El colectivo está funcionando, y hay profesionales en la escuela para tranquilizar. Cuando desapareció Gisela, y mucho más cuando aparece el cuerpo, lo que hicimos fue que más allá de que la directora no se comunicó, desde la Departamental contactamos el equipo técnico del departamento y del CGE y recurrimos a profesionales del Inadi y Uader, para atender esta situación, para saber qué se hace ante estas situaciones extremas. Nos asesoraron y se pensó en primero talleres para docentes, con unidad de apoyo del CGE, donde se sugiere cómo trabajar. Por ejemplo vino el hermano de Gisela y me dice que la profesora de Matemáticas le exige un trabajo. Entonces ¿qué hace uno? Se reúne con los docentes para que estas cosas no sucedan porque uno no puede exigir que estudien o hagan trabajos con todo esto que pasó.
Esta escuela tenía, en particular, un problemática de arrastre. Por ese motivo se hicieron las gestiones correspondientes y logramos iniciar un proceso de normalización con la separación del directivo que estaba, y logramos realizar el concurso en el que aparece la nueva directora, Ana Pemayón, que asume el cargo tres días antes de la desaparición de Gisela. En ese momento yo ya estaba en la escuela para acompañar al nuevo directivo en el proceso de transición y traspaso. Es decir, habiéndose dado ese hecho estábamos en la escuela.
En esa estrategia en la escuela, habíamos conseguido los cargos de director, secretaria, preceptor y un asesor pedagógico, que antes no tenía porque esa escuela había trabajado siempre con un solo directivo.
En cuanto a lo ocurrido durante la desaparición, lo que nosotros normalmente hacemos, porque nuestra función es acompañar, asesorar y supervisar, apoyar, es darle autonomía y que las escuelas te digan qué necesitan. Yo no voy a esperar que la escuela me informe formalmente, porque de hecho estábamos convocando especialistas y analizando alternativas, pero necesitábamos que desde la escuela nos diga por dónde empezábamos.

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