La Provincia
Jueves 25 de Junio de 2015

Presentaron la garrapiñada de 33,33 metros

El Cura Benito Vernaz estuvo al frente de la iniciativa. El paquete se expuso en la entrada a la parroquia San Juan Bosco de Paraná. 

Hacía frío sobre avenida Ramírez, pero el fuego para hacer garrapiñadas estaba prendido en esa entrada que hay frente a la parroquia San Juan Bosco. Allí, el cura Benito Vernaz presentó la garrapiñada empaquetada más grande jamás hecha y con ella, no solo espera lograr un record Guinness, sino que además juntaron pañales para el Hospital San Roque de Paraná. 

Para el mediodía esperaban contar con fotos, filmaciones y la certificación de un escribano que también iba a tener que especificar en el acta qué es una garrapiñada para que la iniciativa tenga la posibilidad de ingresar en los Guinness. “Vamos por buen camino porque lo nuestro no se encuadra en actividades peligrosas o dificultades físicas”, contó a UNO Vernaz. Lo cierto es que la garrapiñada fue la excusa y ayer se juntaron pañales para el voluntariado del Hospital San Roque e incluso, esperaban la presencia de la intendenta Blanca Osuna.  “Esto lo hacíamos en María Luisa, en Villa Urquiza y en el Roballos, que ahora se llama Hospital Escuela, cuando fui capellán. Iba a la parroquia y volvía, di la misa una vez a la semana durante 16 años y medio”, agregó. 

El 16 de agosto se cumplirán 200 años del nacimiento de San Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana y esta fue también, una de la formas de conmemorarlo. 

Entre los presentes se encontraba Rubén Elvio Del Mestre, referente del Rotary Club de Paraná; un grupo de personas pertenecientes a la congregación cocinaban tortas fritas y el Pañalómetro del Hospital esperaba por llenarse.    

Vernaz decidió empaquetar 33,33 metros de garrapiñada por la edad de Cristo y ayer por la mañana también preparó caramelos para el dolor de garganta cuya receta es simple: hay que cocinar seis partes de azúcar y cuando empieza a tomar color, se debe echar una de miel. 

A la manera de prepararlos, Vernaz contó que lo aprendió de su bisabuela que llegó a estas tierras cuando se escapaba de Francia de la Primera Guerra Mundial.

 

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