La Provincia
Lunes 26 de Enero de 2015

Preocupa la cifra de caballos que mueren en las carreras

Se trata de casos ocurridos en el hipódromo de Concordia. Una ONG proteccionista indicó que serían siete las muertes registradas en 2014 y 2015. Sospechan del exceso de dopaje en animales

Marcelo Comas / De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar

 

Ya son siete los caballos muertos en carreras organizadas por la Comisión de Carreras del Jockey Club de Concordia, más conocido como Cambá Paso. La información fue revelada por el grupo proteccionista Conciencia Animal: según pudo confirmar esta agrupación, en 2014 habrían muerto cuatro equinos, mientras que en los primeros días de 2015 perecieron otros tres animales.


Los primeros datos que alertaban sobre esta preocupante situación fueron aportados por vecinos, quienes aseguraban que los animales se desplomaban y morían al medio o al final de las carreras. “Venimos juntando antecedentes porque nos venían diciendo lo que estaba pasando. Incluso gente de la comisión que maneja el hipódromo nos pidió si podíamos intervenir para ver si comenzábamos hacer controles antidóping. El domingo anterior murieron dos animales y el primer domingo de enero había muerto otro, por eso el panorama se agravó y se hizo más público”, dijo a UNO Horacio Froy, médico veterinario y titular de la ONG en Entre Ríos.


Sin injerencia directa en el tema, los proteccionistas solicitaron a los encargados de la actividad hípica mantener un encuentro en función de adoptar medidas que resguarden la integridad de los animales, temiendo que se pierdan más vidas. “Nos tiraron a nosotros el problema para que se empiece a hacer algo”, recriminó el especialista. Se trata de una trama donde abundan los puntos oscuros, donde muchos de sus protagonistas admiten en voz baja que el cuidado de los pingos es lo menos importante y que siempre está por encima el rédito económico dentro de un ambiente con códigos propios. Y si bien todavía no existen elementos para probarlo, está latente la sospecha de que las muertes se deben al uso en exceso de cardiotónicos.


Preocupados porque la vida de los animales sigue en peligro, en un ambiente motorizado por el negocio de las apuestas, los representantes de la ONG consultaron a veterinarios especializados en el tema del dopaje, quienes indicaron que existe un protocolo a seguir de acuerdo a la categoría de la carrera y la cantidad de animales que participan de la misma. Siguiendo ese procedimiento se le practica antidóping al primer y segundo caballo en arribar a la meta. Pero todo eso implica una logística que tiene un elevado costo y que la ONG, reconoce, no tiene forma de asumirlo. “Es una instancia que tiene que ser manejada por el administrador del hipódromo, para darle transparencia a sus carreras, al manejo de los animales y para evitar ser denunciado por maltrato animal, porque nadie puede utilizar drogas de acuerdo a la Ley Nº 14.346. No se pueden suministrar drogas sin control veterinario”, advirtió.

 

 

Negocio vs. derechos

 


En la versión del titular de la entidad que defiende a los animales, serían varias las irregularidades que se estarían cometiendo, pero por el momento no hay manera de probar esta maniobra. Sucede que para ello habría que presenciar el momento en que se produce la muerte del caballo, con un escribano que acredite que se tome la muestra correcta. En el abordaje que hace el veterinario de este punto, ni siquiera todos esos elementos reunidos serían suficientes para avanzar con una denuncia. “Acá se maneja mucho dinero, tanto en premios como en venta de caballos. Entonces cuando empiece a proceder legalmente van a aparecer abogados defendiendo a los cuidadores, a criadores y preparadores. Porque el análisis de sangre se puede tomar acá –por Concordia- pero se hace en La Plata o en Capital Federal. Entonces el traslado de la muestra tiene que asegurar una transparencia que evite dudas, y que no se adulteró en el camino”, aseveró.


En el caso de que se avance con la propuesta de implementar controles antidóping se tendrían que disponer una serie de condiciones, que el veterinario de Conciencia Animal consideró como fundamentales: la instalación de un quirófano que se utilizará para analizar muestras de sangre del caballo ganador de la carrera, con cámaras que registren la entrada del animal y a las personas encargadas del procedimiento. Una vez que se toma la muestra, se la coloca dentro de un recipiente y posteriormente dentro de otro, asegurado con llave o candado. Una de las llaves quedaría en poder de la persona que extrajo la muestra en el hipódromo y del laboratorio que realizará el estudio en Capital Federal o La Plata.  


“Eso es lo que nosotros pretendemos que se haga para poder terminar con esto. La denuncia la podemos hacer como maltrato animal, pero es complicado manejarlo de esta manera. De acuerdo a lo que nos aconseja nuestro abogado no sé si vale la pena hacer la denuncia, por el hecho de que no va a surtir demasiado efecto”, planteó el profesional. Desde su punto de vista la medida más lógica sería que la Comisión de Carreras asuma la responsabilidad que corresponde haciendo la denuncia para evitar que ocurran nuevas muertes. Por lo pronto no se ha dispuesto ninguna medida concreta para que se investiguen las muertes  en Cambá Paso, ni mucho menos para que se implementen controles antidóping. Extraoficialmente se conocen los nombres de los caballos muertos y de los cuidadores, pero nadie quiere darlos a conocer públicamente

 

Reconocen el uso de drogas

 


Cada 15 días se concreta  un programa de carreras de caballos en el hipódromo de Cambá Paso, en Concordia. Por lo general, al espectáculo asisten en promedio 700 personas y se largan aproximadamente 12 carreras en las que participan entre seis y siete caballos.

 

Se estima que los premios entregados rondan entre los 3.000 y 6.000 pesos por carrera. Pese a las versiones cada vez más contundentes sobre animales dopados y que por el esfuerzo realizado pagan con su vida, el circo continúa: el próximo programa se fijó para el 8 de febrero.


Nadie niega el hecho, pero tampoco se brindan explicaciones convincentes. La excepción a esta regla fue un allegado a la Comisión de Carreras de Cambá Paso -que prefirió mantener su identidad en reserva- quien reconoció que en dos años ya murieron siete caballos. “Es por el refuerzo cardiotónico, para oxigenar a los caballos y que tengan más velocidad. Esa droga se usa siempre, pero con estas temperaturas que llegan a 40º los animales no aguantan. En la jerga se dice ‘usaron la pichicata’, por eso al caballo se le revienta el corazón”, contó, dando por sentado que se utilizan drogas. Deslizó que la Comisión “legalmente no puede hacer nada, porque se prioriza lo económico”.

 

 

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