La Provincia
Martes 22 de Marzo de 2016

Precios en suba y consumo en caída libre, la crítica realidad de inicio de año

Un relevamiento privado marca una suba generalizada de los productos del orden del 38,2% desde noviembre. Hay menor actividad económica y también cambios de hábito 

A más de 100 días del nuevo gobierno nacional, las estadísticas oficiales sobre distintos indicadores económicos y sociales –como precios o inflación– no aparecen. En ese contexto, resulta difícil medir con claridad la realidad; sin embargo, la preocupación social gira en torno de la escalada de precios, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, y el menor nivel de actividad económica.

Los sectores que en este inicio de 2016 mostraron distintos niveles de retracción fueron la construcción, el comercio y la industria automotriz, principales rubros que marcaron la dinámica del anterior modelo económico y social.

En ese marco, se conoció a nivel nacional un informe que elaboró un organismo ligado a los supermercados chinos, sector que particularmente en Paraná, pero en todo Entre Ríos, se ha convertido en uno de los más crecientes y con mayor volumen de operaciones.

El relevamiento que incluyó a la capital entrerriana, entre otras localidades del país, concluyó que los precios promedio de los alimentos, bebidas, artículos de higiene personal y de limpieza del hogar aumentaron hasta 38,2% entre noviembre y febrero, y su consumo se desplomó un 24%, en medio de un notable cambio de hábito en los argentinos.

El consumo ofició de motor de la economía en los últimos años. El informe privado del Instituto de Estudios de Consumo Masivo que preside Miguel Ángel Calvete, director ejecutivo de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas, destacó que los productos que más aumentaron sus precios son los de primera necesidad, como los lácteos, panificados y carnes, que en general también se convirtieron en los que menos se consumieron.

Al respecto, se evaluó el movimiento de precios y los volúmenes de venta de 253 productos de la canasta básica, incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza, en unos 653 puntos de venta entre almacenes, hipermercados y autoservicios chinos. Abarcó a Capital Federal, Gran Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Paraná, Córdoba Capital, San Miguel de Tucumán, San Fernando del Valle de Catamarca, Salta Capital, Mendoza y Neuquén.

El sachet de un litro de leche fue el producto que más aumentó su precio en góndola, con un 38,2% y una baja en las ventas del 2,1%; la factura de panadería fue lo que más se dejó de vender, con una baja del 23,4%, debido a la suba del 27,8% en el precio.

Cayó un 13% el consumo del pan tipo Felipe (de ocho piezas), cuyo precio trepó en un 36% en cuatro meses; los yogures se encarecieron un 35,4%, y sus ventas bajaron entre el 4% y el 11%, según marca y calidad.

Los cortes de carne subieron hasta un 34% en valor, pero el consumo cayó entre el 9% y el 11% en Capital Federal; hasta el 16,2% en el Gran Buenos Aires (donde están los mayores bolsones de pobreza) y hasta el 21,4% en el interior del país, entre las principales consideraciones del informe.

Además, ejemplifica que los polvos de lavar la ropa aumentaron los precios en un 32,4% y bajaron sus ventas en un 18,3%, mientras que otros productos de higiene personal como jabones de tocador y desodorantes incrementaron sus valores en un 29,7%, y el consumo cayó el 16%.

Apenas por debajo aparecen los quesos, en todas sus formas, que mostraron una suba de precios del 29,3%, al igual que los fideos secos que se comercializaron por arriba del 28,7%; en ambos rubros las caídas en las ventas rondaron el 14%.

***
Sueldos viejos y precios nuevos

Daniel Herrera / Contador, economista

La respuesta hay que buscarla por acá: tenemos sueldos viejos y precios nuevos. A la inflación que teníamos producto del déficit fiscal y la consecuente emisión monetaria, se sumó la corrección en el tipo de cambio que se produjo como salida de cepo y la eliminación de subsidios, que con anticipación ya había provocado incremento de precios de los bienes y servicios para prevenir el aumento de costos que producirían estas dos medidas. Ese aumento de precios luego se acentuó, cuando las medidas fueron aplicadas. Mientras todo esto sucedía los sectores de ingresos fijos, los asalariados, solo pudieron ver cómo sus sueldos se vieron deteriorados; y como consecuencia ineludible, tenemos una caída del consumo de bienes y servicios y una mutación en las costumbres de compras de las clases menos pudientes que han cambiado precio por marcas o precios por sustitutos. Es decir que han mutado a segunda marcas o a bienes sustitutos para intentar mantener el consumo, pero este consumo no se reactivará y seguirá mostrando tasas negativas de crecimiento hasta que se terminen de negociar nuevas paritarias. Con esa recomposición, probablemente se vuelva a niveles previos de consumo, lográndose estabilizar y crecer una vez que los precios relativos de los bienes y servicios –incluido el salario– se estabilicen o se vuelvan a formar, pues las relaciones de precios entre bienes, salarios y servicios no están formados a los nuevos niveles de precios.

Por lo tanto va a resultar natural que en los meses venideros esta disparidad entre precios nuevos y sueldos viejos, a pesar de los aumentos de sueldos, aún persistan producto del reacomodamiento o formación de precios de bienes, servicios y salarios nuevos de la economía.

***
Números

* 253 la cantidad de productos de la canasta básica que fueron relevados. 
* 38,2% la variación del sachet de leche, uno de los productos que más aumentaron.

Comentarios