La Provincia
Domingo 26 de Abril de 2015

Practicar yoga sirve para reencontrar la claridad mental

La profesora Susana Leonhardt habló durante más de dos horas en el centro Elementales 

Juan Manuel Kunzi / jkunzi@uno.com.ar


Susana Leonhardt, directora del  Centro de Yoga Aplicada que funciona en Paraná, llegó ayer por la mañana para brindar una charla en el Espacio Creativo Terapéutico Elementales que se encuentra en Soler 1067.

En la casona ubicada a pocos  metros de la plaza Pancho Ramírez comparten sus clases de yoga las profesoras Sandra Chiecher y Vanesa Benitti, quienes organizaron el encuentro para que sus alumnas y alumnos escuchen las reflexiones de  Leonhardt.

La charla se extendió algo más de dos horas, en donde la fundadora de la línea de Yoga Aplicada, reconocida y avalada por la Federación de Yoga de la República Argentina (FYRA),  presentó algunos conceptos y luego los participantes compartieron sus experiencias o aprovecharon para realizar preguntas puntuales.

Susana explicó, para abrir la conversación, que “el Yoga, es la vida, nació con el hombre y  quiere decir unión. Es poder expresar la esencia espiritual,  ese principio divino que anima a todas las formas y que el hombre se dio cuenta que tenía que expresarlo en una forma física”.

Ella entiende que el yoga es una transferencia de experiencia. Que  los profesores dan herramientas para comenzar por “el primer escalón que es el cuerpo”.

Recordó que desde hace más de 5.000 años el hombre empezó a ver que los animales se movían con mucha destreza, de una manera natural y que ellos conservaban su cuerpo en buen estado cuando llegaban a la vejez. “Entonces empezaron a copiar los movimientos de los animales, por eso existen tantos nombres de posturas como: El Gato,El Perro, La Cobra o también nombrando elementos de la naturaleza como La Montaña”.

En su repaso por la historia milenaria de la práctica, dijo que el comienzo fue “tomar conciencia de que el cuerpo se mueve de una manera y que a través de ese movimiento activa los centros de energía que son los motores de la existencia y la conexión de la parte espiritual con el cuerpo físico”.

De esa manera ingresó en el tema de los Chacras y describió porqué es tan importante conocerlos y tratar de trabajarlos: “Hay siete centros de energía en el cuerpo y cuando se van abriendo permiten un mejor funcionamiento en otros aspectos más sutiles de la vida”.

La maestra formadora de profesores de yoga advirtió sobre una realidad que se palpa en las calles, todos los días: “El mundo occidental nos enseña a enamorarnos de la materia, a dejar la energía en la materia, a vivir para eso. Podemos envejecer y enfermar por conseguir logros materiales, pero no así por los logros espirituales. Nuestra herencia occidental se equivocó en llevarnos por ese camino y por eso vemos a tanta gente comprando salud en los hospitales. Algo no anda bien. El hombre perdió la conexión por donde le llega la información que le permite ver con claridad”, reflexionó.

Más allá de desnudar la situación que  preocupa a millones de personas en derredor del  planeta, volvió al camino de la esperanza y alentó: “Cuando se conecta (el hombre) empieza a desarrollar una conciencia mucho más elevada y empieza  a entender más allá de los límites de esta dimensión”.

A partir de ese momento ingresó en la descripción de “los siete planos,  de la pequeñez humana y de las  leyes universales que sirven para que este mundo no sea un caos (mayor)”.  De que todo pasa porque tiene que pasar. De  todos los acontecimientos emocionales y  de que “el yoga tiene herramientas maravillosas” para poder prepararse, en cierta manera, y afrontar la muerte. “Que una persona se coloque  en ángulo recto contra la pared ya es fabuloso porque comienza a circular la energía por los canales correctos.  La cabeza se despeja y uno ve con más claridad.  El yoga nos enseña a prestarle atención a nuestro universo interior”.

Entre algunos de sus tantos consejos, reconoció que “todo pasa por aquietar la mente”, pero reconoce de inmediato que   “ante una noticia se dispara una emoción que impacta en el cuerpo y que hay que aprender a hacerse cargo de la vida porque nuestra cultura no educa a tener control y en el caso de que se produzca  un desborde emocional enseguida recetan una pastilla o tomar  unas gotitas”, cuenta parafraseando a los  que solucionan los problemas con medicamentos. 

En el intercambio de preguntas y respuestas habló de la importancia  del pensamiento y la concentración. De aquietar la mente al despertar, como ejercicio. De disfrutar del silencio. Interpretó lo que está pasando con las señales que envía el planeta, de volcanes y de naves espaciales. Cómo impacta la erupción de un volcán en la vida diaria. También tocó el tema de la muerte y de la importancia que tiene preparar el alma para mantenerla pura. Brindó herramientas, que al igual que el yoga, sirven para entender la vida desde otra perspectiva. 

 

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