Policiales
Viernes 17 de Febrero de 2017

Por la muerte de un martillero, juzgan a la viuda y a su amante

El juicio intenta esclarecer si Víctor Flores fue asesinado o murió por una descompensación al ser golpeado por Alicia Forastieri y Luis Valdez

"Por favor desatame", le pidió Alicia Forastieri a su vecino, desde la calle, a través de la ventana, en la madrugada del 16 de diciembre de 2012, en la ciudad de La Paz. El hombre salió y le sacó, sin mucho esfuerzo, la cinta de embalar con la que la mujer estaba maniatada. En una habitación de la casa de al lado, yacía muerto Víctor Rubén Flores, de 53 años, el martillero público marido de la mujer. Lo que en las primeras horas de la investigación parecía que era un violento asalto, cambió con los testimonios que hicieron pensar otra cosa: un plan para terminar con la vida del hombre, simulando un robo, por parte de la viuda y un joven que sería su amante, Luis Valdez; o el montaje de la escena del asalto para ocultar el conflicto que se suscitó en el interior de la vivienda de calle 3 de Febrero 683.
Por este confuso episodio, los fiscales de La Paz acusaron por homicidio agravado a Forastieri, de 53 años, y a Valdez, de 26, y desde ayer ambos son juzgados en Paraná. Como Flores padecía problemas de salud, se tratará de dilucidar si la causa de la muerte fueron los golpes que sufrió, o si el infarto fue consecuencia del ataque.
La fiscal Matilde Federik, adelantó que podría llegara a pedir un cambio de calificación legal del delito, contemplando esto último, al igual que lo evalúa el defensor de Forastieri, Rubén Pagliotto. Por su parte, el querellante Roberto Alsina, que representa a las hermanas de Flores, pedirá la máxima pena por homicidio agravado, en tanto que los defensores de Valdez, Marciano Martínez y Juan Marusich, reclamarán por la inocencia del joven.

No tan maniatada
El primer testigo en declarar fue Carlos Cardozo, que era vecino del matrimonio, y recordó ante el Tribunal: "Estaba en una reunión con amigos, volví como a las 3, a los 15 minutos la señora fue a mi domicilio y me hablaba por la ventana, me decía que estaba maniatada y que por favor si la podía desatar. Me levanté, salí y estaba con las manos atrás, con una cinta de embalar, y me comentó que la habían asaltado. Le avisé al oficial Osuna que vivía en la misma casa que yo, y ella nos llevó a mirar cómo había quedado todo revuelto. La casa tenía todas las luces prendidas. Y me acuerdo que dijo: 'Para colmo Rubén no está'. Le digo '¿no estará en la habitación?'. Entré a ver y estaba en la cama, boca arriba, con sangre en la cara. Y le dije: 'Señora, Rubén está ahí'. Pero no me dijo nada. Después vino la Policía".
Consultado por las partes, el hombre dijo que nunca nada le llamó la atención acerca de sus vecinos, y agregó que no fue difícil sacarle la cinta a la mujer y que ella estaba "en estado de desesperación", pero que antes de que fuera a pedirle ayuda, "no había escuchado nada".

"Un amigo inseparable"
Luego dio declaración testimonial María Graciela Flores, hermana de la víctima, se refirió a los problemas de salud que aquejaban al hombre desde hacía un tiempo atrás. "Mi hermano era hipertenso, y tenía colesterol, hacía unos cuantos años que estaba delicado de salud, bajo tratamiento, y se controlaba la presión. Me contaba siempre que se sentía muy mareado, que lo tenía muy preocupado, y le dolía la cabeza. Generalmente no podía dormir", contó.
Además, la mujer recordó el último encuentro que tuvo con su hermano: "Lo vi por última vez el 15 de diciembre de 2012. El día anterior a su fallecimiento estuvo en mi casa, cortó el césped, estaba muy contento, me dijo que se retiraba para terminar unas cosas de su jardín, a la tarde me mandó mensajes. Era muy bueno, muy compañero, un amigo inseparable, me visitaba todos los días y cuando no, me mandaba mensajes".
Luego, contó que la relación con sus sobrinos, hasta el momento de la muerte de Rubén, era buena, pero "después dejaron de tener contacto con nosotros, no sé por qué, con toda la familia pasa lo mismo".
El plan
El tercer testigo que declaró ayer era importante para la acusación contra Valdez. Sebastián Cabrera era amigo o conocido del imputado. El día anterior a la madrugada de la muerte de Flores, fue a su casa por la tarde, a preguntarle si a la noche podía dejar la moto guardada en su casa, porque tenía una cita con una chica e iba a andar en un auto. Estuvo todo el tiempo con el celular en la mano, enviando mensajes y hablando. A la noche se encontraron, Sebastián acercó a Valdez unas cuadras y regresó a su casa a guardar la moto. Luego salió a un boliche con unos amigos.
Como a las 3.30 Valdez comenzó un derrotero de llamados al celular de Cabrera: primero para que fuera a buscarlo, a los minutos lo llamó para insistir en lo mismo, y después en un tercer llamado para que lo buscara en la Plaza del Ejército. Otra vez, cuando Sebastián salía de su casa con la moto, y por último cuando llegaba, para decirle que lo esperaba a dos cuadras de la plaza.
"Estaba nervioso, creo que porque lo podían ver con otra mujer. Lo único que le pregunté era si podía llevarme devuelta a mi casa, porque quedaba lejos", y aseguró: "No le vi manchas de sangre".
En la hipótesis de la acusación, el testimonio de Cabrera evidenciaría que el violento hecho ocurrido en la casa de Flores fue planeado.

"Queremos que se aclare y que el culpable pague"

María Graciela y Nélida Isabel Flores son hermanas de la víctima y querellantes en la causa. En diálogo con UNO contaron que, luego de tanto tiempo de espera del juicio, están "muy ansiosas" y esperan "que se haga justicia. Que se aclare qué fue lo que pasó y que el culpable pague".
"No sabemos, no tenemos idea qué fue lo que pasó, hasta el día de hoy es la incógnita, por eso estamos acá para saber la verdad, porque mi hermano de estar bien, de estar mensajeándonos hasta último momento, que nos avisen al otro día que estaba muerto, te imaginás...", dijo María Graciela.
Consultadas si creyeron en un principio cuando se manejaba la versión del robo en la casa de Rubén como circunstancia de la muerte, María Graciela dijo que sí, y Nélida contó que no: "Yo no, nunca lo creí". Luego, cuando fue saliendo a la luz la hipótesis principal de la investigación, aseguraron que "fue un golpe duro para la familia".

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