Entrerrianos por el mundo
Sábado 12 de Noviembre de 2016

"Por el tango me mandé a conocer el mundo"

Carolina Godoy reside en lima donde trabaja actualmente como coaching deportiva pero "cuando pinta una milonga no la dejo pasar".

Desde chiquita bailó tango. En la escuela privada Nº 33 Virgen de Luján hizo sus primeras presentaciones. Que también se extendieron a la casa de los compañeros de colegio o para regalarle un show a una amiga por su cumpleaños. Desinhibida, espontánea, sonriente, Carolina Godoy se crió en el barrio Hipódromo, más precisamente en calle 4 de Enero, al lado del exsupermercado del mismo nombre que pertenecía a la familia Cabrol y era conocido por su eslogan 'Supermercado 4 de Enero...El Guardián de su dinero'. Cruzando la calle tenía la escuela y la parroquia Virgen de Luján y en la esquina el kiosco de don Casco. Su espíritu de trotamundos la llevó a Lima, Perú, donde actualmente reside y trabaja como coaching deportivo. Pero para llegar hasta allí esta treintañera fue realizando distintas experiencias que incluyeron estudios, emprendimientos, desarraigo, amores y desamores, pero siempre con la idea de superación y crecimiento personal.
—¿Por qué la decisión de ir a Perú?
—Mi sueño era viajar y recorrer Europa. Mi primera posta era Perú, ya que tenía una muy buena amiga en Buenos Aires que viajaba bastante como modelo a Perú, y siempre me insistía 'venite a Perú que acá hay trabajo y te va a encantar'. ¡También me endulzaba con que había milonga de tango, y yo en ese entonces vivía del tango en Buenos Aires. Y así un día me encontré en una crisis personal, recién separada de mi pareja de ese entonces y con mi primer gran obra por estrenar (Los Ángeles entre luces y sombras), mi elenco se pelea con el director y la obra se retrasa ocho meses más. Tenía dos opciones: ponerme a llorar o reinventarme. Hice lo primero, sin pasar mucho tiempo compré un pasaje y me fui (seis días después de la crisis).
—¿Cómo describirías a tu ciudad actual?
—¡Amo Lima! En esta ciudad encontré tres cosas maravillosas que con 25 años la vida me mostró y me encantaron. Me encontré con una fusión hermosa entre capital, provincia y costa. Una capital con mucho progreso, la gente tan amable y solidaria como la nuestra en Entre Ríos y el mar maravilloso que sólo visitaba en vacaciones. Lima tiene alrededor de 8 millones y medio de habitantes. Vivo en el distrito de Miraflores, la zona turística de la capital, bien enfrente al mar. Es más, mi casa está a cuatro cuadras del mar. Así que no hay excusas, cuando me siento estresada calzo mis zapatillas y me voy a correr al malecón (amplia área verde ubicada en la parte superior del acantilado del distrito de Miraflores. Se compone de varios parques, los más famosos son el Parque Raimondi y el Parque del Amor. Ofrece hermosos jardines, zonas de deporte y áreas con juegos). La gente es muy tranquila aquí, nada que ver a Buenos Aires. ¡Son como en Paraná en la hora de la siesta! Y con respecto a la capital en progreso, nunca deja de sorprenderte, es una ciudad que se mueve muchísimo en cualquier rubro que estés. Tiene una economía muy estable, eso me permite tener una buena calidad de vida y ahorrar. En cuanto a su comida, se destaca en el mundo gracias a Gastón Acuario, un chef internacional peruano que ganó varios concursos y puso muchos restaurantes peruanos afuera. Y aquí en la ciudad mantiene ese sabor y calidad y es súper económico. Lo único que me falta aquí es el sol. Pero solo en invierno. Los inviernos son bien feos, anímicamente afecta como la ciudad de Londres dicen muchos. Por eso viajamos mucho los argentinos. Ahora, el verano es lo mejor que tiene, no hay verano que no esté en esta ciudad.
—Imagino que conocés Machu Pichu.
—Sí, conozco. Como varias localidades y provincias de Perú. Machu Pichu es precioso pero bien arriesgado llegar. Ya que el transporte de Cusco a Machu Picho es en un bus y bordeando una colina bien peligrosa. Recuerdo que fui a acompañar a mi amiga Cachi que me visitaba de Paraná, toda una experiencia. Mancora es al norte de Perú, una playa de la provincia de Piura. Una de las que más me gustan. Los turistas van mucho a surfear y a hacer kitesurf. Creo que eso fue lo que más me gustó. Y el interior, si bien lo conozco por trabajo, no son puntos turísticos a los que elegiría ir porque no me gusta mucho el turismo aventura. Ahora, a quienes sí, es el lugar indicado. Sus paisajes son maravillosos y hay muchos lugares vírgenes excelentes.
—Si se googlea tu nombre se encuentran videos como columnista de una radio peruana y también cronista televisiva en la Copa Libertadores. ¿Cómo fue que llegaste a los medios?
—En 2013 me ofrecen el microprograma de la Súper Liga de Fútbol 7 en el que llegué a conducir y producir. Me gustaba tanto que pronto estaría encargada de prensa y sponsors. Ahí fue que me metí en el concurso la reportera de la Copa Libertadores 2014. Competíamos en Latinoamérica y la gente votaba tu video. Pasé dos instancias y por fin gané junto a un comentarista de México. Viajamos a la gran final de la Copa Libertadores (donde San Lorenzo ganó la copa ante Nacional de Paraguay). Hicimos notas para Fox Sport y el canal de Bridgstone Latinoamérica. Una experiencia maravillosa. Es ahí donde por fin dije 'haré lo que tanto me gusta'. Retomé mis estudios y me certifiqué como coach deportivo. Paralelo a esto armé una empresa de organización de eventos corporativos: Grupo Porter. Junto a otros dos socios peruanos y una de las unidades de negocio es DOER, mi actual empresa.
—¿El programa de la Súper Liga fue lo primero que hiciste al llegar?
—Al llegar a Lima empecé organizando una milonga en un restaurante. Antes de cumplir un mes en la ciudad me llamaron para bailar con un exjugador de fútbol Andrés "Balán" Gonzáles -ídolo de Universitario de Deportes y entrenador— en un programa como el de Tinelli que se llama El Gran Show. De ahí en más comenzaron a salir muchos trabajos bien pagos como modelo. Siempre trabajé como modelo lo cual me fascina. En televisión también estuve hasta el año pasado en el programa Atrévete de Alessandra Rampolla. Pasado un tiempo tenía ganas de retomar mis estudios y el vínculo con el deporte. ¿Pero como hacía? Entonces surgió lo de la Copa Libertadores.
—¿De qué trabajás actualmente?
—Hoy trabajo de lo mejor que nos puede pasar a los argentinos, del fútbol. Soy coach deportivo y hago entrenamiento mental en jugadores, los ayudo a administrar sus emociones y acompaño en el proceso de profesionalización, brindándole herramientas para que por sus propios medios saque la excelencia que hay en él. Es súper importante llegar a la cancha con una mente entrenada, tanto y más que el físico o lo táctico. Actualmente trabajo con los menores en el club Boca Juniors de Perú y también con algunos futbolistas individuales de las categorías Sub 15 y Sub 16. Estoy participando en la metodología Juventus en Lima, una escuela de formación de futbolistas (desde la infancia) que el club Juventus de Italia está desarrollando en cada país de Latinoamérica con el fin de educar en el fútbol. Y mi gran sueño es llegar a la Selección peruana, a la Primera División, y ver a este país clasificar para un mundial, cosa que no pasa hace 34 años.
—¿Entonces el periodismo deportivo fue una consecuencia para llegar a ser coaching?
—Exactamente así fue, uno en la vida tiene muchos intereses pero una gran pasión que lo determina. Amo estas dos profesiones pero el periodismo es un medio para un fin. Tengo dos pasiones que me determinan una es Ayudar y la otra es el fútbol. En el coaching deportivo fusioné ambas. Siempre tuve en claro lo que quería y los caminos y esfuerzos para lograrlo, fue el mejor proceso que viví.
—Comentaste que estás trabajando en audiovisuales. ¿De qué se trata?
—Con mi experiencia como conductora y manejarme entre editores, camarógrafos, guionistas, productores, es que se me ocurrió ofrecer contenido para webs a empresas. Que no termina ahí, obviamente lo fusiono con mi trabajo en los equipos de fútbol cuando les armo videos motivacionales antes del partido o dinámicas para el entrenamiento mental. Hay veces que me pongo 15 horas a editar un video de 5 minutos. Pero con la satisfacción de verles esas caras de alegría y pasión que les genera. Amo lo que hago.
—¿Y el tango?
—¡Amo el tango! Lo aprendí de chica con los mejores maestros que me pudo dar el mundo del tango. Puedo decir orgullosa que mi mentor es el maestro Pablo Medici y la bellísima Verónica Kuttel que ya no nos acompaña, pero de la que tengo lindos recuerdos y agradezco haber conocido. Aprendí mucho. Gracias a ellos bailé 11 años seguidos. Fue por esa pasión que me mandé a conocer el mundo. ¡Quería ser como ellos! Y bien me fue. Hace unos pocos años dejé de hacerlo por estas nuevas pasiones que se sumaron a mi vida. Pero no dejo de aprovechar las oportunidades que salen cuando se toca un tango acá, aparece un bailarín girando por Lima o cuando estoy en Buenos Aires en algún barrio y pinta una milonga.
Su tango favorito es El huracán de D'Arienzo. "Lo bailaban mis maestros Pablo y Vero y cada vez que lo escucho me remonta a ese recuerdo. ¿Milonga? El firulete de Julio Sosa, la siento muy divertida, y con mucha dinámica para combinar pasos y adornar jugando con la pareja. Además, me siento identificada con Balada para un loco de Roberto Goyeneche".
—¿Cómo es un día tuyo en Perú?
—Mis días son diferentes según la época. Por lo general me levanto con mi mate mientras preparo el desayuno. Luego trabajo en la computadora hasta la hora del almuerzo. Salgo a reuniones, proveedores o al club si es que tengo charlas o sesiones. Algunos días de la semana entreno hockey indoor (en Paraná jugó en el predio que Paraná Hockey disponía en el exhipódromo) y otros con un preparador físico, tranqui todo amateur. Mi trabajo no depende de un horario fijo, solo de mi capacidad de resolución y administración del tiempo. Trabajo para mí y, podría decirse para mis clientes, que nos enfocamos en resultados. Los fines de semana me reúno con amigos argentinos a compartir un mate o a cenar en las noches.
—Sos de espíritu inquieto, ¿a dónde creés que te va a llevar tu camino?
—Sí, lo soy. Mi padre es igual, lo cual me encanta. Quiero seguir el camino de la vida, lo que me depare ella sé que lo surfearé como la mejor. Soy una hambrienta de todo, me gusta conocer y nutrirme, producir y experimentar cosas nuevas. El camino que quiero seguir es el de mis sueños. Ahora bien, en este camino que estoy forjando sé que seguiré con los mismo lineamientos que llevo. Lo único que quiero es que mis sobrinos tengan un gran ejemplo de tía, ser la mejor persona que pueda ser y mostrarles que los valores junto con el esfuerzo -creer en uno mismo y tener fe- rompen cualquier paradigma y cumple sueños.
La familia, su pilar
"Mi familia es el pilar más fuerte que tengo. Mi padre es Luis Ramón Godoy, maestro mayor de obras prácticamente retirado para ser esposo y abuelo maravilloso, solo como él sabe. Cuida a mi hermosa madre, Ana Andrea Montenegro, que está pasando un momento delicado de salud pero luchándola como toda una gran leona madre y abuela. Ellos cuidan de mis sobrinos, cuatro hermosos niños que amo como si fueran mis hijos. Candela (16), Agustín (13), Karen (4) y el campeón de campeones Yael (12) un niño especial que nació con microcefalia y que estos meses se prestó a varias operaciones para corregirle las caderas y por fin un día poder caminar. Él es mi mayor maestro, día a día nos enseña lo que es un verdadero luchador, jamás baja los brazos y da cátedra de fortaleza y disciplina. Nos cambió la vida. Le debemos mucho. Mis hermanos son personas maravillosas que formaron sus familias y se dedican a sus profesiones y a ayudar a mis padres. Jorge tiene 35 años y es ingeniero; Saúl tiene 27 años es maestro mayor de obra y futbolista y Flavia tiene 25 años y es kinesióloga", describió con detalle. Párrafo aparte para su abuela: "La cacique de la familia, la abuela Maruca. Mi ídola, la mujer que ayudó a ser quien hoy soy y elijo ser. Una familia convencional, con sus gritos y peleas pasionales pero con valores muy marcados, y todos compartimos lo mas importante el amor y la lealtad".
"Si bien mi familia es grande no puedo dejar de recordar a dos personas súper importantes: la Peti y Angélica, esas tías que la vida te regala y que siempre están en todas. Y a mis cuñados, Gisela Retamal (psicopedagoga y esposa de Saúl) y Agustín Poss (licenciado en medio ambiente y esposo de Flavia), quienes me regalaron dos sobrinos más y son los pilares de mis hermanos".
Carolina reflejada en UNO
—Diario UNO te reflejó en varias entrevistas porque fuiste una de las precursoras en el tema de organizar ferias. ¿Te acordás? ¿Cómo empezaste y cuál era el objetivo?
—Esa fue una de las experiencias más maravillosas de todas. Fue el comienzo de mi desarrollo personal, como emprendedora y coach, sin saber que lo estaba siendo. La idea nació de una necesidad (¡la mía! ¡No tenía un mango!). Como siempre me valí de mis propios medios, en Buenos Aires me encantaba comprar en ferias americanas, recuerdo que trabajaba de todo y en ambientes de elite, pero no siempre tenía el dinero para vestirme de calidad. La feria era maravillosa. Encontraba trajes y carteras de muy buenas marcas con muy poco uso y a un tercio de lo que valía en el mercado. Cuando me voy a Paraná por unos meses, y ya no podía trabajar de modelo, se me ocurrió armar algo que me ayudara económicamente pero fundamentalmente, que me mantuviera ocupada porque sí que era un cambio de ritmo pasar de la ciudad de la furia a la ciudad de la siesta.
En ese momento se me ocurrió hacer una feria donde las madres de familias tuvieran la oportunidad de un puesto de trabajo, mejor dicho de un negocio a cero costo. Ya que lo que vendían eran las cosas en buen estado, que ya no utilizaban en sus casas. Pero necesitaba un lugar físico donde hacerlo. Pensé en las escuelas públicas, y generar así una actividad por la cual se pueda recaudar un fondo (a través del cobro del stand) para mejorar las instalaciones educativa para los niños. Junto con una amiga y el apoyo de la familia empezamos con tan solo 19 puestos (seis de los cuales eran nuestros) en la escuela Terán. Al principio no recaudábamos mucho así que mi papá le realizó los arreglos de los sanitarios y con lo que juntamos compramos los repuestos. Al principio nadie nos creía, y los que nos apoyaban era más porque nos tenían aprecio. Pero nosotras fuimos claras con nuestro sueño. Y trabajamos mucho. Llegamos a los medios y cada vez crecimos más, hasta tuvimos que cambiarnos de colegio. Nos fuimos a la escuela Magnasco, ahí llegamos a tener casi 100 puestos. Tardamos un año en lograrlo. No ganamos un mango pero aprendí todo lo necesario en un primer proyecto. Ayudar a la gente de nuestra comunidad y a las escuelas.
La acción social siempre está latente en mí. Lo que más aprendí fue a dar. Porque considero que al hacerlo estoy devolviendo a la vida lo que se me dio por adelantado. Es importante tener conciencia del dar.
Volver a Paraná
"Viajo a Paraná muy seguido. Es mi cable a tierra, estar con mi familia, y mis amigos. Volver es algo que todos me preguntan, a lo que yo respondo siempre: 'yo vivo en Perú'. No significa que moriré aquí o allá, eso no se elige. Por supuesto que uno sabe dónde más le gustaría estar el día de mañana. Mi idea es volver a Argentina, en Paraná tengo varios proyectos para realizar, pero quiero dar lo mejor de mí y para ello sigo capacitándome. Lo más probable es que cuando vuelva me dé el privilegio de vivir en ambas ciudades como hice siempre. Gran parte de mi vida estuvo en Buenos Aires ya que me fui a los 20 años y fue una gran escuela. Tengo muchas relaciones y están los equipos de fútbol más grandes del país. Pero no escapa la idea de trabajar también en equipos como Atlético Paraná o Patronato, que están en un proceso de carrera magnífico. Lo único seguro es que esté donde esté, haré lo que me gusta".

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