Caso Gisela López
Sábado 29 de Abril de 2017

Restricciones para el público

El juicio por el femicidio de Gisela López es oral y público, aunque esto último se ve condicionado por una serie de restricciones, empezando por el pequeño salón en que se realiza el debate.
Las modificaciones edilicias de hace un par de años para la implementación del nuevo Código Procesal Penal redujeron los salones a espacios que serán útiles para las audiencias de menor importancia, pero cuando hay juicios a los que acuden muchas personas (familiares de víctimas y de acusados, principalmente, pero también otras personas como organismos y asociaciones vinculadas al hecho que se investiga, sumados a los trabajadores de prensa), el espacio restringe el derecho a la publicidad del debate.
Así se vio ayer, como ya ha sucedido en otros juicios, donde quedan afuera periodistas, camarógrafos y, peor aún, familiares directamente interesados en lo que sucede en la audiencia.
Pero además de esta circunstancia física, hubo medidas ordenadas por el Tribunal como la prohibición de entrar cuando un testigo está declarando, pese a que esto nunca ha derivado en una complicación para la producción de la prueba. En la interpretación excesiva de esta orden ni siquiera dejaron salir a una mujer para ir al baño durante un cuarto intermedio. También se informó que algunas testimoniales no podrán ser informadas para no "contaminar la prueba".
Pese a la siempre muy buena predisposición de parte de la oficina de Prensa de Tribunales, cada tanto vuelven a surgir inconvenientes para el trabajo periodístico en los juicios, tanto por el mencionado inconveniente material como por la falta de un criterio unificado para que todos los actores podamos trabajar libre, respetuosa y tranquilamente.

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