Caso Gisela López
Viernes 05 de Mayo de 2017

Reconstruyeron el secuestro de Gisela López en Santa Elena

Testigos recordaron los momentos en que la víctima iba caminando con un hombre detrás suyo por El Bajo. Ayer hubo más declaraciones

El escabroso juicio por el femicidio de Gisela López contra cuatro personas sumó ayer un nuevo capítulo con la reconstrucción del momento del secuestro de la joven de 19 años, en la ciudad de Santa Elena. Desde temprano, la Policía montó un operativo especial en el lugar donde la víctima fue vista por última vez, conocido como El Bajo, sobre la avenida Presidente Perón (ruta 48 de acceso a la localidad), entre el centro y el barrio 120 viviendas donde vive la familia de Gisela. Muchos vecinos se acercaron a observar este momento particular del juicio, y a todos les trajo el recuerdo de aquellos días angustiantes de fines de abril de 2016, cuando la chica era buscada intensamente ante su desaparición, así como el 10 de mayo siguiente, cuando en ese mismo lugar, a unos 20 metros del asfalto, apareció el cuerpo sin vida.


El tribunal integrado por Ricardo Bonazzola, José María Chémez y Cristina Van Dembrouke se hizo presente en el lugar del hecho junto a los fiscales Santiago Alfieri y Carolina Castagno, y el defensor Roberto Alsina. Interrogaron y escucharon a los testigos que observaron, aquel viernes 22 de abril de 2016, a Gisela caminar de regreso desde la escuela a su casa, y detrás suyo a un hombre sospechoso, que según dos testigos tendría parecido físico con uno de los acusados: Mario Saucedo. Este hombre de 55 años está imputado por el crimen junto a su hijo Iván, Matías Vega y Rocío Altamirano.


Una de las testigos fue Mirian Heredia, quien recordó cómo aquella noche iba caminando por la bicisenda lindante a la calle, adelante de Gisela. En un momento se dio vuelta, la vio a ella y atrás a un hombre caminando, con campera, a quien identificó recién en el juicio como Saucedo padre. Una situación similar referenció Gabriela Jacobi, quien en cercanías al lugar observó desde su casa que Gisela pasaba caminando y atrás de ella un hombre con campera. Este testimonio había quedado bajo la lupa el martes, ya que la joven dijo que le mintió al fiscal en su declaración el año pasado cuando dijo que ese sujeto era rubio, y ahora afirmó que era morocho, como Saucedo.


La medida de la reconstrucción generó un intenso movimiento en la zona, y la gente quedó lejos del lugar donde se representaba el fatídico episodio.


Ayer por la mañana declaró una curandera de apellido Benítez, que negó que su marido haya tenido una conversación con la mamá de Altamirano en la que esta le habría contado que su hija y los otros imputados participaron del crimen. Sin embargo, el hombre declaró por la tarde en La Paz, y dijo que la mujer sí le relató esa historia.


El juicio continuará hoy con más testimoniales en los Tribunales de Paraná, y el lunes serán los alegatos de las partes, donde la Fiscalía pediría la prisión perpetua para los tres hombres acusados del homicidio agravado y otra sanción de cárcel para la mujer por encubrirlos.



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El enredo de una testigo


Vanesa Gauna fue una testigo que, ante el tribunal, declaró que uno de los imputados le había contado cómo "pudieron" haber matado a Gisela López. Luego dijo a los medios otras cosas que omitió en el juicio, como que su expareja también participó de la violación y el asesinato de la joven. Por esto, se pidió que amplíe su testimonio y aclare las dudas que dejó. Ayer declaró otra vez, en La Paz, e involucró a otras cinco o seis personas más en el homicidio.


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