Juicio por homicidio
Martes 01 de Agosto de 2017

Pidieron condenar a un remisero por dos muertes en un choque

Lucas Eclecia embistió a dos motociclistas 2015 en la ruta 11. La defensa dijo que es inocente porque las víctimas iban en infracción

¿Pudo haber frenado a tiempo Lucas Eclecia antes de embestir la moto que iba delante suyo sin luces, en medio de la oscuridad de la ruta provincial 11? Esta es la pregunta que deberá responder el juez Rafael Cotorruelo, tras el juicio en el que se debatió la responsabilidad del joven de 23 años en la tragedia ocurrida en la noche del viernes 2 de octubre de 2015, entre las localidades de Alvear y Valle María.


Ayer se realizaron los alegatos en los que el fiscal de Diamante, Laureano Dato, pidió la pena de tres años de prisión condicional por el delito de Homicidio culposo. Por su parte, los defensores oficiales Gaspar Reca Ríos y Mariana Montefiori reclamaron la absolución.


Tanto el auto Renault Logan conducido por Eclecia, como la moto Cerro de 150 cc, en la que iban los adolescentes de 17 años Tomás Almeida, como conductor, y Leonel Schaaf, de acompañante, se dirigían en sentido hacia el sur. El auto embistió desde atrás a la moto y Almeida murió en el acto, en tanto que su amigo falleció seis días después.


Se pudo determinar que el automovilista iba en exceso de velocidad: 135 kilómetros por hora, cuando la máxima permitida es de 110. A su vez, se estableció que la moto iba sin luces, por el centro de la calzada, sus ocupantes sin casco y con ropa oscura, además de no contar el conductor con licencia.


Para el fiscal, la infracción de Eclecia al ir a una velocidad mayor a la admitida fue determinante en el resultado del accidente. Dato consideró que si el joven hubiera ido a 110 kilómetros por hora, existía la posibilidad de que el impacto no se produjera. Por el contrario, los defensores opinaron que el resultado la muerte de los dos jóvenes únicamente puede ser adjudicado en virtud de la grave conducta imprudente asumida por ellos, como ser circular en una noche sin iluminación, sin cascos, por el medio de la ruta. Greca y Montefiori entendieron que aún circulando a la velocidad permitida, Eclecia no hubiera podido evitar el choque.


La defensa pública fundamentó este planteo al sostener que "quedó claramente demostrado con el testimonio de peritos de Criminalística".


El oficial González refirió que aún circulando el automovilista a 110, dadas las condiciones de oscuridad, sería muy corta la distancia de visibilidad de la moto en las condiciones dadas, aunque no lo pudo determinar matemáticamente. Por su parte, el comisario Galliussi sostuvo que normalmente es 40 metros la distancia para observar el otro vehículo por delante, pero los defensores valoraron que las condiciones del hecho no eran normales, por lo que las posibilidades de frenar a tiempo eran muy reducidas.


A su vez, apelaron a las leyes de la física, por las cuales entre la percepción y la reacción en una persona transcurre entre un segundo y un segundo y medio. En un rodado a 110 kilómetros por hora el auto avanza alrededor de 37 metros, por lo cual aún en el caso de que el conductor hubiera visto a la moto, el impacto se produciría igual. Es decir, concluyeron los defensores, con el auto a la velocidad permitida la tragedia hubiese ocurrido igual.



"Solo vi una sombra"


A Lucas Eclecia su padre le había regalado el auto para trabajar como remisero y sostener a su familia. Declaró en el juicio y recordó que aquella noche conducía por la ruta 11 hacia Diamante y de repente solo advirtió "una sombra", que eran los motociclistas. La mujer que iba como acompañante declaró como testigo y afirmó que lo único que observó previo al choque fue "un bulto".



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