Juicio por homicidio
Martes 21 de Marzo de 2017

Juzgan al padre de un chico asesinado por matar a otro pibe

En el barrio Gaucho Rivero de Paraná, Ricardo González mató a Claudio Retamar, de 14 años. Buscará argumentar una legítima defensa

"La banda de nosotros no nos juntamos más, porque muchos ya no están (Sic)", dijo un adolescente en el juicio por el homicidio de Claudio Retamar, un amigo suyo.

En el barrio Gaucho Rivero y los aledaños en la zona este de Paraná, los grupos de adolescentes de entre 13 y 20 años que se enfrentaron a sangre y fuego en el último tiempo ya casi no existen: muchos de sus integrantes están muertos, presos o quedaron solitarios. Aunque igual la violencia no para: hay otros que siguen el mismo camino, marcado por el uso de armas de fuego como si fueran pelotas, pero las diferencias no se saldan en una cancha sino a los tiros.

Embed


Así va quedando de manifiesto en el juicio que comenzó ayer contra Ricardo González, el hombre de 40 años que el 20 de enero del año pasado mató de un balazo en la cabeza a Caio Retamar, de 14, en calle Virrey Vértiz del Gaucho Rivero.

El acusado nunca negó el crimen, de hecho su mujer llamó a la Policía antes que nadie y cuando llegaron los investigadores y el fiscal a su casa les contó lo que hizo. Incluso dijo que había alquilado el arma que utilizó. Pero argumentó que estaba "cansado" de que su familia viviera bajo amenaza de muerte, y no quería perder a otro hijo. El hombre es el padre de Ricardo Miguel González, un chico que murió asesinado en mayo 2012 por un enfrentamiento con los Núñez en el mismo barrio. Tenía la misma edad que Retamar al momento de morir, 14 años. A su vez, tiene a otro hijo condenado por dos homicidios.

Era la siesta de aquel día de verano cuando González agarró un arma que había alquilado para defender a su familia, salió del pasillo 17 donde está su casa, se subió a su camioneta y a los pocos metros le disparó a Retamar y a Hugo, otro chico que iba con la víctima. El primero cayó herido de muerte en la vereda, y el segundo corrió a avisar lo que había pasado.

Según González, los dos chicos habían pasado varias veces por la cuadra, le mostraban un arma de fuego y lo amenazaban con que lo iban a matar a él y a integrantes de su familia. Esa arma era un revólver calibre 38 que fue secuestrada porque estaba en la cintura de Retamar.

En el juicio no se discute ni el hecho ni la autoría por parte de González. Lo que buscarán la Fiscalía y la defensa es una pena más alta o más leve, de acuerdo a si entienden que el matador atacó a las víctimas sin una causa que justifique la defensa propia o de su familia; o que el hombre disparó porque realmente temía por su vida y la de los suyos.


***
"El arma era mía"


El testigo principal del juicio fue Hugo, quien además es víctima en la causa y se declaró "enemigo" del imputado. "Estábamos en la canchita, pasamos para ir al kiosco, llevábamos un arma pero en ningún momento la sacamos, Retamar la llevaba en la cintura. Había unas chicas en la vereda, y ahí fue que nos sorprendió de atrás, a unos siete metros", recordó.

Sobre el problema con el imputado, contó: "Había conflictos con el Panchi González, por problemas de bandos, por mi hermano, que lo mataron los hijos de él (por el acusado)". Consultado sobre las balaceras, dijo: "Como cinco o seis veces nos enfrentamos, eran duros, estábamos todos". Y sobre el arma de fuego que llevaban aquella tarde, relató: "El arma era mía. Ese día yo la agarré, me la pidió para ir al kiosco, la cargué y se la di. La tenía en mi casa, pero nadie sabía".

Los problemas, aseguró el testigo, no cesaron, y desde el día del homicidio asegura que son amenazados por la familia de González: "Hemos estado viviendo en varias casas porque cada vez que me veían me amenazaban. El viernes venía de la casa de mi hermana y lo encontré al Panchi, y sacó un arma y me dijo que me iba a matar, me tuve que volver". Por último, al adolescente le preguntaron por la banda que integraba, pero aseguró que ya no se juntan más "porque muchos ya no están". Y recordó a algunos de sus amigos: "Caio era de la banda de nosotros, estaban Kevin, mi hermano (Ismael), Matías, Julito...".

Luego declaró el padre de la víctima fatal, Claudio Retamar. El hombre recordó que estaba en su casa aquel día en horas de la siesta cuando llegó corriendo un amigo de su hijo y le contó que le habían pegado un tiro en el Gaucho Rivero. Cuando llegó al lugar, se quedó con él hasta que llegó la ambulancia, bastante tiempo después. Lo único que le contaron es que iban caminando los dos chicos cuando les dispararon. El hombre también refirió las amenazas sufridas durante este tiempo: "Hasta el día de hoy los hijos pasan por mi casa amenazándonos, apuntando con un arma, pasan en auto, en moto, yo he hecho unas cinco denuncias por esto y mi señora también ha denunciado. Nos dicen que nosotros tenemos la culpa de que el padre esté preso, pero nosotros no tenemos ningún problema con ellos, al contrario, queremos que esto se aclare". Las dos chicas que estaban en la casa de su abuelo, en cuya vereda cayó muerto Retamar, declararon como testigos. Las hermanas de apellido González (que tienen un parentesco lejano con el acusado) recordaron los disparos que escucharon, una vio al que no resultó herido correr hacia la esquina, y luego observaron que uno estaba herido en el suelo. Ambas refirieron que también son amenazadas por parte de allegados al imputado.



***
"Las balaceras eran constantes", recordó Schmunk


El primer testigo del día fue el comisario Carlos Schmunk, que entonces se desempeñaba en la División Homicidios. Recordó que aquella tarde del 20 de enero recibió un llamado de una mujer que le decía que su marido le había pegado un tiro a un chico. No sabía quién era hasta que le dijo que era la señora Blanco, y ahí supo que se trataba de la pareja que generalmente lo llamaban para poner a sus hijos a disposición cuando estos se veían involucrados en hechos delictivos. Llegó él con el resto de la fuerza policial, y el fiscal Juan Malvasio, al lugar. Schmunk dijo que había "un ambiente pesado" y cuando entraron a la casa de González, este le dijo "que no le quedó otra que pegarle un tiro a un guacho, para defenderse". Le preguntaron por el arma, pero el hombre les dijo que no la iban a encontrar porque la había alquilado. El comisario recordó que "en esa zona eran constantes las balaceras" y que conoció a González varios años atrás, cuando mataron a su hijo de un balazo, en el Gaucho Rivero. "Ahí lo conocí porque siempre colaboró con nosotros, porque su hijo Ezequiel estuvo involucrado en dos homicidios. En el primero lo mata a Kartansián, con Troncoso, y en el segundo lo mata a Troncoso, que era su amigo".


Comentarios