Caso Josefina López
Domingo 25 de Junio de 2017

Juicio por femicidio de Josefina López: La vulnerabilidad social que le allanó el camino al asesino

En el juicio los testigos relatan el contexto de pobreza extrema en el que la víctima se relacionó con Juan Carlos Acuña, acusado del crimen

Las peores miserias sociales salen a la luz en el juicio por el femicidio de Josefina López, ocurrido en Concordia en julio de 2015. En el banquillo está quien entonces era pareja de su tía, Juan Carlos El Víbora Acuña, boxeador ya condenado por violación. La vulnerabilidad en todo sentido de la chica de 17 años fue el contexto perfecto para que el asesino actuara.
En la casa del barrio El Sol vivía Josefina junto a su madre, su padrastro, sus hermanos, su abuela y su tía. Un día, la tía se juntó con Acuña, en la misma vivienda. Así comenzó un infierno que nadie quería ver y que un tiempo después terminaría en un crimen que conmovió a toda la provincia.
El 29 de julio de 2015, la familia estaba en la casa mirando un partido de Boca. De repente, Josefina se levantó y se fue. Pidió que nadie la siguiera, hizo unos pasos y volvió. Desde la ventana le dijo a su mamá: "Te amo". Se retiró y no volvió más. Unos minutos más, Acuña salió de la vivienda, y regresó un par de horas después.
La búsqueda de Josefina duraría 27 días. Se manejaron muchas hipótesis hasta que se confirmó lo peor. El 23 de agosto hallaron partes de su cuerpo enterrado en un terreno del Naranjal de Pereda, donde antiguamente funcionaba un saladero, en la zona de extenso parque San Carlos. Poco después encontraron el resto más abajo cerca del río Uruguay, tapado con hojas.
Las sospechas se centraron en Acuña. Había pruebas como los mensajes en el celular que evidenciaban una relación y también un móvil. Pero además, cuando El Víbora fue detenido, le dijo a Neli, su pareja: "La maté, Negra, la maté". La mujer no podía creerlo y le preguntó por qué: "Por los 800 pesos que me pedía. Se me pelaron los cables y la maté". Lo dijo adelante de dos policías que lo custodiaban.
Así comenzó a salir a la luz una historia que es reconstruida en el juicio que comenzó hace tres semanas en Tribunales de Concordia. Ante la falta de pruebas objetivas y contundentes, como alguien que haya presenciado el crimen o un rastro genético, se intenta develar lo que ocurrió aquella noche y también la relación previa entre víctima y victimario, para sostener la acusación. La investigación permitió establecer los episodios mencionados de la noche del partido de Boca y la confesión del acusado, entre otras cosas.

Testigos del crimen y el contexto
"Josefina daba la vida por sus hermanitos", refirieron varios testigos que conocían a la adolescente. Y de hecho la dio. Los mellizos, hijos de su madre, estaban por ser dados en adopción y ella hizo todo lo posible para que no les faltara leche, pañales o ropa. Parte de este sacrificio era recibir dinero de su tío con quien mantenía relaciones sexuales. Pero al reclamarle 800 pesos, Juan Carlos Acuña la mató, la desmembró y enterró su cuerpo.
Juan Pablo Schwind, el novio de Josefina, recordó haber visto un mensaje en el teléfono de la chica en los que Acuña le ofrecía 200 pesos para "hacer una fiesta" y otro en el cual ella le pedía 800 pesos para no contarle a la tía sobre la relación que tenían.
Ese reclamo de dinero no era un secreto. Neli declaró que Acuña una noche le contó que Josefina le pedía esa plata, aunque no admitió la causa. La declaración de la tía de la víctima fue muy elocuente tanto sobre la confesión que le hizo su expareja como el contexto social del hecho. La mujer fue muy clara sobre la situación en la Policía cuando Acuña le dijo que había matado a Josefina, y recordó que conoció al hombre por chat y que el mismo día que se conocieron se instaló en su casa a vivir. Acuña fue condenado en 1998 por una violación en la localidad bonaerense de Baradero, provincia de Buenos Aires. Tras cumplir la pena se fue a trabajar en quintas de Concordia y allí conoció a Neli.
Otros testigos afirmaron que Josefina tenía terror de lo que le podía pasar a los hermanitos y por eso conseguía plata para ellos de la manera que fuera, porque a veces no tenían ni para comer.
La abuela de la víctima, Blanca Nieves Benítez dijo que su hija le había contado que Acuña había abusado sexualmente de Josefina.
Gustavo López, padre de Josefina, expresó todo su dolor al declarar en el juicio. Se quebró en llanto en varias oportunidades y pudo decir que su hija daba la vida por los mellizos, que tenía miedo que los dieran en adopción y por eso les llevaba víveres. Contó la relación de su hija con otros sujetos de la zona (Cantero y Núñez) y dejó entrever que pese a intentar controlarla y ponerle límites, su madre la cubría.
Un aspirante a agente de la Policía oriundo de Feliciano, de apellido Schmidt, fue el que halló los primeros restos de la víctima enterrados, y contó en el juicio que lo advirtió cuando hacía el rastrillaje y con un palito sintió el terreno blando.
El comisario Gustavo Schierloh, entonces jefe departamental de Concordia, recordó haberse sorprendido cuando escuchó la confesión espontánea de Acuña, cuando su pareja le había llevado ropa al ser detenido. Y sostuvo que, en su opinión, el acusado se quebró al enterarse del hallazgo del cuerpo y de la pueblada en el barrio que quería lincharlo.
El juicio continuará esta semana con los testigos de la defensa y de la querella, y luego serán los alegatos.

La querella irá por la prisión perpetua

"Acuña es un criminal que no sabe resolver las cosas de otra forma que no sea con la violencia, de hecho ya lo hizo y fue condenado", dijo a UNO el abogado querellante que representa al padre de Josefina López, Francisco Azcué.
La acusación sostiene que, al término de los principales testigos, ofrecidos por la Fiscalía, se ha logrado demostrar la responsabilidad de Juan Carlos Acuña en el hecho.
Azcué aseguró "está más que acreditado, los jueces tienen herramientas para arribar a la certeza sobre a autoría, el móvil y la agravante".
En este sentido, el querellante afirmó que está probada la alevosía como agravante del delito de homicidio, ya que "Acuña puso a Josefina en un estado de indefensión claramente, es un boxeador, que le pegó en la cara a la chica. La llevó a un lugar donde ella habrá gritado y pedido auxilio, pero nadie la pudo haber escuchado".
Asimismo, buscarán demostrar el agravante de la violencia de género. "Acuña era consciente y sabía la situación familiar y personal de Josefina y se aprovechó de esa situación, de que era una mujer joven vulnerable, que era la sobrina de su pareja y su voz no sería creíble frene a la suya, un adulto", por lo cual "en el marco de esa relación, la mató".
Por otro lado, parte de la estrategia de lo abogados defensores oficiales de Acuña, Alejandro Giorgio y Jorge Sebastián Tito, está en derribar como prueba la confesión del acusado, quien dijo al inicio del juicio que se había adjudicado el crimen porque la Policía le pegó para que lo hiciera. Sin embargo, nunca se observaron lesiones durante su detención.


Comentarios