Venta de drogas
Jueves 05 de Octubre de 2017

Joven condenada por narcomenudeo y su suegra por colaborar

Tenían un kiosco como pantalla, en Concordia. La chica irá cuatro años y medio a prisión

A la vista de todos y a cualquier hora del día, en un kiosco no se vendían golosinas sino marihuana y cocaína. Así lo denunció una persona en la Policía, y tras una investigación se logró desbaratar el emprendimiento familiar de narcomenudeo en la ciudad de Concordia. Ayer se dictó la sentencia en la cual se condenó a una joven por el delito y a su suegra por colaborar en el negocio. Una historia con un trasfondo de pobreza y marginación.

Se trata de Joana Noemí Martínez, de 22 años, madre de un pequeño hijo, y Rosa Angélica Miño, de 62. También estaba implicado en la actividad ilícita la pareja de la joven e hijo de la mujer mayor, Diego Maquiavelo, alias Yuyito, pero este estaba preso por otro delito al momento del allanamiento. Ante la sospecha inicial, la Delegación Toxicología de la Jefatura local inició un expediente caratulado "Villa Jardín", y comenzaron las investigaciones bajo instrucción del Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.

En las vigilancias, fotografías y videos obtenidos, se observaba el arribo de muchas personas a la vivienda de calle Paula Albarracín de Sarmiento 1608, quienes eran atendidas a través de la ventana de un kiosco-despensa. Con el avance de la pesquisa se identificó a Martínez y Miño como las involucradas en las ventas. Los clientes, tras un rápido pasamanos, se retiraban del lugar. El 29 de enero de 2016, los policías allanaron la vivienda y confirmaron todas las sospechas previas. Pero unas horas antes detuvieron a dos jóvenes que habían ido a la casa de frente rojo y les hallaron escasa cantidad de droga en sus bolsillos.

En la requisa domiciliaria había 14,5 gramos de cocaína y más de un kilo de marihuana. La cocaína estaba acondicionada y distribuida en 53 pequeños envoltorios y la marihuana en dos trozos compactos, una bolsa con picadura y 83 pequeños envoltorios de picadura del vegetal, en una mochila en el dormitorio de Martí- nez. Además, en la casa secuestraron la suma total de 10.177 pesos. Incluso se detectó que un menor de 13 años ocultaba en sus prendas varios cebollines de cocaína. Martínez y Miño decidieron acordar con la Fiscalía penas en un juicio abreviado. La primera, de cuatro años y seis meses de prisión por narcomenudeo, y su suegra tres años por partícipe secundaria del mismo delito.

En la sentencia, el Tribunal Oral Federal de Paraná valoró como atenuante en el caso de Martínez "su extrema juventud al momento del hecho (21 años), su escaso nivel de instrucción (Primario completo), su temprana carga familiar (un hijo de entonces 5 años), la falta de inserción laboral y el nivel socio-económico humilde de su grupo familiar conviviente, que seguramente incidieron en su desmotivación normativa". Sobre Miño, los jueces dijeron que "se trata de una adulta, lo que debió inducirla a llevar un comportamiento adecuado"

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