Juicio por el femicidio de Gisela López
Martes 09 de Mayo de 2017

Incertidumbre y final abierto tras pedidos de perpetua y absolución

Los tres acusados de matar a la joven de Santa Elena se declararon inocentes. No acusaron a la imputada por encubrimiento. La Fiscalía y la defensa realizaron valoraciones opuestas de las partes sobre testimonios controversiales

Las dos teorías del caso de Gisela López chocaron ayer en los extensos alegatos al finalizar el juicio contra cuatro personas por el femicidio de la joven de Santa Elena, ocurrido en 2016. Para la Fiscalía, Mario Saucedo, su hijo Elvio, y Matías Vega, junto a un cuarto desconocido, perpetraron el rapto, la violación y el asesinato de la chica de 19 años como un cobarde mensaje machista sobre el sometimiento de las mujeres a la voluntad de los hombres. Para la defensa, se trata de tres perejiles a quienes ninguna prueba involucra en el atroz crimen, más que testigos de oídas influenciados por la Policía. Así también contrastaron los pedidos de prisión perpetua y de absolución. Tras un intrincado juicio, reina la incertidumbre sobre la decisión que el Tribunal informará el martes 16 a las 8.30.

Los fiscales Carolina Castagno y Santiago Alfieri formularon la acusación a partir de tres testigos que ubican a Mario Saucedo caminando detrás de Gisela aquella noche del 22 de abril en la zona conocida como El Bajo, por la avenida Presidente Perón (ruta provincial 48), cuando la joven volvía de la escuela a su casa del barrio 120 viviendas. Y también en los testigos indirectos que refirieron diálogos mantenidos con los imputados o sus familiares en los que confesaron la autoría del homicidio.

Por su parte, el abogado defensor Roberto Alsina rebatió esas pruebas al sostener que resulta imposible que los testigos hayan observado a Saucedo padre aquella noche en medio de la oscuridad, además de que dos de ellas fueron contradictorias en las distintas oportunidades que declararon. Asimismo, sostuvo que no tiene lógica que aquel que cometa un homicidio se lo cuente a cualquiera, y que por lo tanto los testigos que relataron esas circunstancias mintieron inducidos por la Policía.

Tal vez la testigo angular del juicio resultó ser Vanesa Gauna, motivo de valoraciones contrarias por parte de la Fiscalía y de la defensa. La mujer relató que la novia de Vega, Rocío Altamirano, le contó que aquella noche los acusados “la agarraron a Gisela en El Bajo, la tuvieron en la casa de Mario y le hicieron cosas”. También, que había otras dos personas de Santa Fe y que Matías, según él también le confesó, le sacó el cordón de la zapatilla para ahorcarla, que se les había ido de las manos porque no la querían matar. Para los fiscales, la testigo fue conteste y veraz en sus declaraciones.

Al respecto, el defensor afirmó que “este testimonio no puede fundamentar ninguna acusación” ya que no solo varió sus dichos sino que confesó que la Policía le había prometido una casa si declaraba en la causa, y se quejó de no haber recibido tal contraprestación.

En este sentido, Alsina cuestionó “la desprolijidad con la que se manejó la investigación”, no solo por no haber encontrado el cuerpo (lo hizo un niño a caballo 18 días después) sino porque “los investigadores no les pedían información a los testigos, sino que se las daban para que la ratifiquen, la Policía les decía qué y cómo decir las cosas, les imponen una idea a la gente”.

La Fiscalía le apuntó a un policía en particular, Jorge Carpincho Riquelme, cuñado de Mario Saucedo, por haber desviado la investigación, para quien iniciarán una investigación por un delito de acción pública y falso testimonio. También, respecto del hombre acusado del femicidio, sumaron como prueba los antecedentes de violencia de género contra su pareja, y un hecho de similares características ocurrido dos años antes, en el que una chica casi es víctima de un rapto, del cual sospechan que fue Saucedo.

Para el defensor, el no poder probarse de ningún modo que Saucedo haya secuestrado a Gisela es suficiente para derrumbar el resto de la acusación. De todos modos detalló que ninguna otra prueba logra involucrar a los otros acusados en el crimen. Además de cuestionar a los testigos de cargo, refirió la ausencia de pruebas objetivas (el único patrón genético encontrado en el cuerpo de la víctima es de un desconocido) y nunca encontraron nada en la casa de Saucedo cuando pasaron los perros rastreadores y en los allanamientos.

La fiscal Castagno pidió la prisión perpetua para los tres hombres, y contextualizó el crimen como un ataque contra la mujer: “Existe violencia de género, no por la modalidad del ataque, sino por la decisión del móvil: no obtener por parte de Gisela el consentimiento, someter su voluntad a los deseos de los imputados. Son hechos paradigmáticos de la violencia de género”.

Por otro lado, la fiscal desistió de la acusación contra Rocío Altamirano, quien fue juzgada por el delito de encubrimiento agravado. Aseguró que mintió en sus declaraciones no para garantizar la impunidad de su novio Matías Vega, sino debido al temor que le tenía, ya que vivía sometida a la violencia de la pareja. Por lo tanto, la joven será absuelta y recuperará la libertad.

El tribunal integrado por Ricardo Bonazzola, José María Chemez y Lía Van Dembroucke adelantará el veredicto en una semana.


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Las declaraciones de los cuatro acusados


* Rocío Altamirano no fue acusada. Contó el itinerario que realizó aquel viernes 22 de abril de 2016: iban a ir a pescar con su novio Matías, pero fueron a un cumpleaños, luego se fueron a la costa con los hijos del muchacho a jugar con la hamaca, tomaron un helado, los nenes se durmieron, uno se descompuso y vomitó, regresaron a la casa y alrededor de las 2 se acostaron a dormir.


* Matías Vega reiteró lo que hizo aquel día junto a Rocío Altamirano (los planes de ir a pescar, el cumpleaños de Chongo, el paseo por la costanera, el regreso a la casa). Aseguró que en la casa de Saucedo, donde vivían, no se hacían fiestas porque la religión del hombre (Testigo de Jehová) lo prohíbe. Al final dijo: “Les pido por favor si podrían encontrar al verdadero culpable para limpiar nuestros nombres”.


* Elvio Saucedo contó que fue a trabajar a un campo donde hacía leña, al regresar se bañó, tomó mates con su mujer, cenaron en familia, se acostaron a leer la Biblia y se durmieron. “Les pido por favor si pueden hacer justicia por este caso tan horrible, hay cuatro inocente presos, hay familias sufriendo, estamos pasando por una injusticia muy grande, por favor les pido que se den cuenta que todo esto es una gran mentira”.


* Mario Saucedo se sentó y le dijo al juez: “¿Qué quiere que le diga?”. Le explicaron que debía declarar lo que quería, y contó que se enteró “que se perdió la chica al otro día”, y que el viernes trabajó hasta las 7 de la tarde, se bañó, cocinó, comió y se acostó. “Matías salió con su mujer a un cumpleaños. Al otro día me levanté temprano, fui a ver los caballos del vecino, le di de comer a las gallinas y me puse a destroncar”.

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