Operación Celis
Domingo 04 de Junio de 2017

El ocaso del último patriarca narco

Tras el duro golpe asestado a la organización criminal de Daniel Celis, se viene una disputa por el lugar vacante. La Justicia Federal logró desbaratar una red de narcotraficantes que operaba en Paraná

Pasaron 15 años desde aquella mañana en la que Daniel Celis fue detenido al retirar una encomienda con 15 kilos de marihuana en la Terminal de Ómnibus de Paraná. Por el mal procedimiento de los gendarmes, la causa resultó nula y el Tavi logró zafar.
Era un pibe con ambiciones, astucia y la suerte lo iba a acompañar durante mucho tiempo: en 2008 lo desvincularon de una causa por narcotráfico en la provincia de Santa Fe y en 2010 lo absolvieron en Paraná en otra causa por tenencia de droga para consumo personal.

El año pasado, cuando quería perfilarse como líder sindical de los municipales (pese a que no es empleado de la comuna) fue preso por lo que nadie imaginaba: un asalto a mano armada en una estancia de Las Cuevas, Departamento Diamante. Pero el encierro no le impidió continuar con el emporio de marihuana que había construido: su núcleo familiar, personas de confianza y buenos contactos mantenían la estructura y el poder económico y patrimonial intactos. Hasta siete días atrás, cuando al procedimiento de la Policía Federal en un campo de Colonia Avellaneda le siguieron allanamientos en Paraná y San Benito, que terminaron con 16 personas imputadas por narcotráfico: entre ellos, él.


Se pueden contar dos claves: por un lado, una investigación hermética, a largo plazo, con intervenciones telefónicas, vigilancias y la dinámica necesaria para no perderle el rastro a cada integrante de la organización, determinar sus roles, seguir sus movimientos y dar el golpe en el momento justo. Este fue el domingo 28 de mayo, cuando sabían que una avioneta iba a aterrizar en el campo de los Ghibaudo, para transbordar el cargamento de marihuana proveniente de Paraguay, y distribuirlo en la capital entrerriana. Tras la detención en ese lugar de cuatro personas, fueron a buscar al resto.


Por otro, el empeño en llegar a lo más alto posible de la organización. Detener solo al vendedor, al almacenador, al transportista, al distribuidor, al proveedor o al colaborador, no sirve. En cuestión de días son reemplazados.


La misma lógica se utilizó en los últimos dos años para desbaratar las principales organizaciones narco de Paraná: la de Ceola y Viggiano (¿Barrientos?), Caudana, Castrogiovanni, Bernal. Aunque otras, claro está, siguen funcionado y buscarán quedarse con el mercado de la marihuana y la cocaína que dejaron los que ahora están presos. Tal como estos lo hicieron en su momento con los anteriores. Lo que se teme es que el reacomodamiento del mapa narco en Paraná suceda a fuerza de balas.


Acá es donde se espera la intervención preventiva (no solo penal) de los demás actores del Estado, para evitarlo.



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El intocable cayó en desgracia


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Daniel Celis.
Daniel Celis.


Los anteriores golpes que recibió Celis fueron a su mercadería, que lo habían dejado al borde de la quiebra económica, todos a cargo de la Dirección Investigaciones de la Policía, entre 2014 y 2015. El nombre de Miguel Cebolla Leguizamón, uno de los detenidos el lunes como pieza clave de la banda, aparecía en forma recurrente. Celis lo considera como un padre, ya que lo crió desde chico.


El 5 de agosto de 2014 secuestraron 400 kilos de marihuana en un rancho de paja en el barrio 4 de Junio, calle Francia al final. Aquí detuvieron, y luego condenaron, a la hija de Leguizamón y su pareja.


Los 1.300 kilos que secuestraron el 18 de agosto de 2015 en un terreno ubicado detrás de la planta asfáltica municipal, en la zona de El Brete, siempre se supo que eran de Celis. En el nailon del envoltorio de uno de los bultos con droga, ocultos en una casilla, personal de Criminalística detectó la huella dactilar de Cebolla. Y un tráiler que estaba en el lugar pertenecía a Leonardo Airaldi (expresidente de la Sociedad Rural de Diamante), casualmente víctima del asalto en el campo de Las Cuevas, por el cual tiempo después los efectivos de Robos y Hurtos apresaron a Celis.


Pero había más: unos días después, el 27 de agosto, en una vivienda de calle Alemanes del Volga del barrio Paracao, los investigadores hallaron 1.700 kilos de marihuana. Un hombre fue detenido y en el procedimiento se deslizó que a esa droga la había llevado Leguizamón en la camioneta del Tavi.


El motivo del oficio judicial que autorizaba cada allanamiento era la búsqueda de armas. Pero estaba claro que, en el fondo, iban por otra cosa.


La pérdida para Celis fue millonaria. Quedó debiendo mucho dinero a proveedores y favorecedores. Dicen que durante un tiempo el hombre fuerte del barrio Antártida Argentina trastabilló, pero luego se acomodó y no tardó tanto en recomponer el negocio. La plata va y viene, mientras no se pierda la libertad.


A principios de 2016 comenzó una investigación en el Juzgado Federal de Paraná, a cargo de Leandro Ríos, llevada adelante por la Delegación Paraná de la Policía Federal. Unos 15 meses después, concluyó en los procedimientos de la semana pasada. El intocable comenzó a caer en desgracia.


Sabían que una avioneta iba a traer la droga desde el norte del país, pero durante 65 días la estuvieron esperando. Por las lluvias, por los riesgos o por desacuerdos, parecía que el día no llegaba, hasta que la fecha de entrega se fijó para el domingo 28 de mayo. Los investigadores tenían dos opciones sobre el lugar de aterrizaje: un campo de María Grande, donde habían alisado una parte del terreno y señalado con estacas; y otro en Colonia Avellaneda, con características similares para el aterrizaje. Ambos pertenecen a los mismos dueños: los hermanos Omar y José Ghibaudo. El lugar más posible para la llegada de la avioneta era el de María Grande, pero las lluvias en los días previos dejaron la pista muy blanda, y además ya estaba cayendo el sol y temían llegar sin luz. Por eso, el aterrizaje se produjo en el campo ubicado cerca del arroyo Las Conchas.


Ya habían cargado una camioneta con los 420 ladrillos de marihuana (317 kilos), cuando efectivos de la Delegación Paraná de la Policía Federal, con apoyo del Grupo Especial de la misma fuerza (GEOF), aparecieron en escena. Habían estado muchas horas ocultos, mientras coordinaban la información que tenían los radares de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil). Cuando llegó la orden, se abalanzaron a detenerlos. Las cinco personas que estaban concretando la operación huyeron despavoridas. No hubo ningún tiroteo, como se rumoreó. Cuatro fueron arrestadas, pero el piloto de la avioneta logró escabullirse en el monte, y el pronto anochecer lo favoreció.


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<b>Se escapó.</b> Solo resta una pieza en el rompecabezas de la causa.
Se escapó. Solo resta una pieza en el rompecabezas de la causa.


La filtración de una foto del procedimiento que llegó no solo a los medios digitales sino que se viralizó por WhatsApp, pusieron en riesgo las medidas que seguían.

Fueron 14 allanamientos efectuados durante la madrugada del lunes por los federales, con la colaboración de 13 brigadas de otras provincias, en Paraná (barrios Antártida Argentina y San Agustín) y San Benito. En los mismos se detuvo a 10 personas más, pero faltaba revisar al jefe: requisaron el pabellón donde estaba alojado Celis en la Unidad Penal N° 1. No encontraron nada, pero igual quedó implicado por otras pruebas que obran en el expediente. El martes ubicaron a la pieza que faltaba: un cordobés que se encarga de hacer el contacto entre la banda y los proveedores de droga paraguayos. Lo encontraron en una casa de calle Ameghino, donde unos amigos le dieron refugio.


Cada pieza de la estructura que los investigadores pudieron dibujar sobre la pizarra, de mayor a menor, son los 16 detenidos, según se informó. A la cabeza, Daniel Celis, rodeado por su núcleo familiar: el hermano Miguel Titi Celis, su padre Eduardo, su mujer María Fernanda Orundes Ayala, su cuñada (pareja de Titi) Yamila Corradini; el empleado municipal Cebolla Leguizamón, su esposa Miguela Valde, Cristian El Flaco Silva, José Marcial Caballero (maquinista), Marcos Velázquez (empleado en una empresa), Patricio Larrosa (trabaja en un taller de refrigeración), Julio César Vartorelli (jubilado), el cordobés Gastón de la Fuente; los hermanos Ghibaudo (dueños del campo) y su peón Luis Orlando Céparo. Fueron indagados por el juez Ríos durante la semana y todos se abstuvieron de declarar.


A cada cual le asignan un rol en la organización: desde el mando hasta cuestiones operativas. Por fuera están los Ghibaudo y su empleado, con quienes la banda tenía el acuerdo puntual para el aterrizaje de la avioneta, y el cordobés cuyo servicio era ser el nexo para el envío del cargamento.


En todos los procedimientos se secuestraron ocho vehículos: un auto Honda Fit y un VW Vento del verdulero Titi Celis, un Rover de su padre y una Renault Kangoo que también utilizaba la familia; una camioneta Toyota Hilux de los Ghibaudo, una Ford F-100 del peón Céparo, una Chevrolet S10 de Caballero y una VW Saveiro de Larrosa. También se incautaron 70 celulares, 70.000 pesos, armas cortas y largas.


La aeronave es un avión monomotor de ala alta. Tenía una patente argentina apócrifa, un ploteado debajo del cual estaba la matrícula paraguaya. Estaba pelada de asientos y de demás comodidades para disminuir el peso y aumentar la carga. Se cree que entre el peso del piloto y el combustible no podían traer más que esos 317 kilos. Pero por el alto valor que tiene la droga en esta zona, el viaje vale la pena. Además, por el tiempo del vuelo ida y vuelta, podrían hacer hasta dos viajes diarios.


El ladrillo de marihuana en Paraná está a 10.000 pesos. Por lo tanto se cree que además de caer presos, la banda perdió unos 4 millones.


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Los 12 apóstoles


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<b>Bajo la lupa.</b> Barrientos, personaje conocido del delito en Paraná.
Bajo la lupa. Barrientos, personaje conocido del delito en Paraná.



Gustavo Barrientos nunca fue imputado por narcotráfico. Aunque hace un par de meses la Justicia provincial envió al Juzgado Federal de Paraná una causa por Asociación ilícita, porque sospechan que la principal actividad a la que se dedicaba la organización que él lideraba era la distribución y venta de drogas. La decisión de si acepta o no la competencia será del juez subrogante Pablo Seró. Sin embargo, por los elementos que hay en la causa, que se tramitó durante tres años en el fuero provincial, es muy difícil que prospere una acusación por narco contra el célebre personaje del hampa.


Petaco regresaba al barrio Municipal en enero de 2011, mientras terminaba de cumplir una condena por un asalto en Megatone de avenida Almafuerte en 2006. Recibió tres balazos cuando entraba a su casa, enviados por parte del exjefe de la zona este de Paraná y de la barra del club Patronato, Carao Muñoz. Lo que no lo mató, lo fortaleció: Barrientos ganó el territorio, la barra y el negocio. Estructura, dinero, buenos contactos, soldaditos. Sobre todo, fama y mito en muchos barrios.


Caer preso en 2012 por un doble homicidio no le impidió seguir siendo el jefe: desde la cárcel dictaba órdenes por teléfono y de la mano de su lugarteniente, Hugo Ceola, la empresa siguió. Llegó un momento en Paraná en el cual se estaba con Petaco o se estaba con el Tavi. Se sabe que no se quieren y los distancian varias cosas más que la disputa del mercado.


Durante varios meses, desde el año pasado, la Dirección Toxicología, bajo instrucciones del Juzgado Federal, llevó adelante una investigación que culminó en los procedimientos del 7 y 8 de marzo de este año. En forma similar al reciente caso de Celis, los uniformados interceptaron la llegada de un cargamento de marihuana a la provincia. En Feliciano arrestaron al camionero Juan de la Cruz Moreno cuando regresaba desde la localidad correntina de Sauce cargado con 250 kilos. Lo escoltaban en un auto quienes fueron a proveerse de la droga, Horacio Cachete Viggiano y su hermano Héctor Guillermo. En el barrio Tiro Federal de Paraná fueron detenidos Ceola y su hijo Cristian, así como el por entonces director de Arquitectura de la Municipalidad de Paraná, Carlos Alberto Bernini, y el empleado de la misma área, Sergio Alberto Pross. En Nogoyá fueron detenidos Diego Orcellet, Solange Romero, Cesia Abigail Romero y Orlando Godoy, por vender la droga en esa localidad. Casi un mes después cayó el que había quedado prófugo de aquellos procedimientos: Sergio David Molina, el correntino acusado de proveerle la droga desde el norte del país a Viggiano.


También allanaron la casa de Barrientos en el barrio Municipal, donde vive su esposa y familia, pero al parecer no encontraron pruebas para incriminarlos. De este modo, el juez Ríos procesó a los 12 implicados en la organización y detalló el rol de cada uno en la misma. Es decir, los 12 principales integrantes de una estructura que pocos creen que pudiera funcionar sin el control de Barrientos. Pero él quedó desvinculado. La causa está en la instancia de las apelaciones presentadas por cada defensa. Ahora, Petaco está en la cárcel de Gualeguay a la espera de las prontas salidas socio-familiar y laboral. Se comentaba que no volvería a Paraná, pero se sabe que no es de los que se quedan de brazos cruzados.


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La banda del XVI


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<b>Bajo la lupa.</b> Castrogiovanni, personaje conocido del delito en Paraná.
Bajo la lupa. Castrogiovanni, personaje conocido del delito en Paraná.



Nicolás Ramiro Castrogiovanni ya no es más el Gordo Nico. Hace un año y medio que está preso y además de perder poder, negocios y la libertad, también perdió kilos. Desde su casa de la manzana E del barrio Paraná XVI supo comandar una organización con puntos de almacenamiento, fraccionamiento, venta, distribución, etc, en otras viviendas del oeste de la ciudad, y también en Colonia Avellaneda.


La investigación en el Juzgado Federal de Paraná pudo desbaratar otra estructura que, no al nivel de Celis, pero importante en la zona: en los días previos a la Navidad de 2015 la Policía Federal detuvo a 13 personas que, según el procesamiento del juez Ríos, conformaban la banda de esta manera: "Castrogiovanni dirigía y organizaba las actividades, impartiendo directivas a sus asistentes, Iván Castrogiovanni (su hermano) y Edith Alejandra Lorena Torres, intermediarios en las gestiones de comercialización, como así también a los distribuidores Pedro Guillermo Aguirre y Evangelina Priscila Álvarez (agente penitenciaria); al vendedor Víctor David Villaverde; a los encargados del almacenamiento y provisión Fernando Manuel Gómez, Rodrigo Javier Medina (policía de la provincia) y Lorena Cecilia Bianchi; y estos últimos las transmitían a los encargados del subalmacenamiento Germán Andrés Gómez, Héctor Medina y Liliana Ruiz. A su vez, por indicación del organizador, Aguirre encomendaba la guarda del tóxico y/o sustancia de estiramiento a Victorio Bernardo Aguirre (por entonces director de la Unidad Penal 6 de mujeres), en cuyo domicilio se halló una sustancia blanca que se encontraba dentro de una bolsa de nailon en una valija".


Cuatro meses después detuvieron a otros dos hombres claves que no integraban la banda sino que eran proveedores del Gordo Nico: Ramón Ariel Pucheta y Jorge Sebastián Andino, alias Negro Sugus. Esto hace pensar que esta banda tenía cierta independencia, pero hay otras evidencias que señalan a Castrogiovanni como un aliado de Barrientos en esta zona de la ciudad. La causa está elevada a juicio, y no se descarta un abreviado.


Los últimos meses fueron bravos en el Paraná XVI. La droga se siguió vendiendo en otras bocas de expendio, con otros nombres, y una de las banditas disputaba el territorio a pura balacera. Lisandro Giménez y un par de secuaces terminaron detenidos por la Policía provincial. Pokemon subió tan rápido como cayó. Otros personajes como el Negro S se mueven con perfil bajo y perduran.


En las tribunas de Sportivo Urquiza extrañan al Gordo Nico, fiel hincha del club de La Floresta. Sus aportes a voluntad fueron siempre bien recibidos.



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Villa Mabel: la familia no se elige


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<b>Bajo la lupa.</b> Bernal, personaje conocido del delito en Paraná.
Bajo la lupa. Bernal, personaje conocido del delito en Paraná.



La última condena recibida por Claudia Silvina Bernal en el Tribunal Oral Federal fue la tercera en su haber. Anteriormente fue sentenciada en dos oportunidades y en otra causa resultó absuelta. La diferencia respecto de la última, es que esta vez la condenaron por Lavado de activos provenientes de la comercialización de estupefacientes, a la pena de cinco años y dos meses de prisión, al igual que su hija, Estefanía Torres. Como parte del clan que cayó en agosto de 2015, condenaron a Luciano Andrés Sacks a cinco años de prisión, a Ramón José Antonio Argañaraz y a Claudio Marcelo De Mauricio a cuatro años y 10 meses de cárcel. Entre todos, recibieron una multa de 2 millones de pesos, y les decomisaron varios vehículos.


La Claudia, como la conocen, era la líder de la banda de Villa Mabel, en la zona de Provincias Unidas, entre División de los Andes y avenida Ramírez. Este barrio siempre fue considerado un shopping de la droga en Paraná. Y, aparentemente, lo sigue siendo. Dicen que el clan se dividió, y algunos parientes de Bernal siguieron su propio camino. Pero cayeron detenidos en octubre del año pasado, en el marco de la investigación que detuvo a Gonzalo Caudana, el proveedor. Entre los siete detenidos está Sandra Chili Bernal, una sobrina de Claudia.


La histórica familia se desmembró, según creen algunos, a partir del asesinato de Miguel Alberto Solioz, un sobrino de Claudia Bernal, en la noche del 31 de marzo de 2012 en Villa Mabel. Por el crimen juzgaron a otro sobrino de la jefa del clan, Jesús Marcos Mendoza, conocido como Perpeto, pero el tribunal lo absolvió por el beneficio de la duda. En el juicio realizado en 2015, Mendoza y Bernal se tiraron con munición gruesa. El hombre culpó a su tía por el crimen de su primo ("ella es mala, no va a parar hasta verme preso o muerto", declaró). La mujer fue testigo y afirmó que Perpeto mató a Solioz en una disputa por la venta de droga en el barrio. El homicidio de Lacho quedó impune, pero nadie olvida lo que pasó en el careo entre Mendoza y Jaqueline Vanesa Torres (hija de la Claudia): "Yo soy inocente, tu madre me quiere en cana porque yo soy una piedra en el camino para ustedes. Con el Lacho muerto y yo preso, tu vieja se quedaba con todo", le dijo Perpeto a su prima. El tribunal que absolvió a Perpeto, consideró esas palabras casi como una confesión y envió los testimonios al Juzgado Federal. Hoy Perpeto tiene un almacén y es un referente en el club Palermo, donde están muy agradecidos por sus aportes en indumentaria, actividades y arreglos en la institución.



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<b>Destino, Paraná</b>. Los 317 kilos iban a ser llevados a la parte oeste de la ciudad y a San Benito.
Destino, Paraná. Los 317 kilos iban a ser llevados a la parte oeste de la ciudad y a San Benito.




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Otros sospechosos de siempre


Así como en Villa Mabel, en distintos barrios de la ciudad hay quienes siguen subsistiendo con la venta de droga. No todos pudieron o quisieron transformarse en proveedores. En el barrio Francisco Ramírez, por ejemplo, muchos vecinos observan a otros intocables, y no se trata de nombres nuevos, sino que vienen en el negocio hace años y penetran en áreas sociales importantes. Algo parecido ocurre en un sector de Bajada Grande, en barrio Malvinas (calle República de Siria), Mosconi I y II, entre otros. Si seguirán en su nivel o comenzará una disputa por el mercado que ha sufrido un cimbronazo tras las últimas detenciones será cuestión de tiempo para saberlo.



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Hombre de hielo


Si a Daniel Celis la suerte lo acompañó durante tantos años, a Gonzalo Caudana le huyó. En todas las causas por narcotráfico que tuvo resultó condenado, y nunca aprendió la lección: no terminaba de cumplir una condena que ya se encaminaba hacia otra. El hombre oriundo del barrio Hipódromo, afincado luego en Santa Lucía, conoce como pocos el mercado de la cocaína, su rubro exclusivo.


Una investigación de la Delegación Paraná de la Policía Federal coronó el sábado 8 de octubre del año pasado con 30 allanamientos y 22 detenidos, entre ellos Caudana. En la operación bautizada Hombre de Hielo (por el negocio de rolitos del sospechado) el Gordo fue interceptado en la ruta nacional 18, en Villaguay, con 10 kilos de cocaína que llevaba en auto hacia Concordia. Esta causa demostró que Caudana no era solo el jefe de una banda, sino el proveedor de varias organizaciones narco que operaban, principalmente, en Paraná y Concordia.


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<b>Derivaciones</b>. La justicia federal seguirá allanando y tomando medidas.
Derivaciones. La justicia federal seguirá allanando y tomando medidas.


Al igual que las otras causas mencionadas instruidas por el Juzgado Federal, a partir de un dato, un nombre, una pista, siguieron hacia los escalones superiores hasta dar con el proveedor. Se obtuvo información sobre clientes de Caudana, quienes distribuían cocaína hacia otras bandas o kioscos. Uno de los allanamientos fue en la Unidad Penal N° 1 en la celda ocupada por Walter Ramírez, condenado a ocho años de prisión por el camión con 605 kilos de marihuana secuestrados en calle Urquiza y Ramírez, en febrero de 2015. En su celular aparecieron mensajes que lo comprometían, además, con la comercialización de precursores químicos para la fabricación de cocaína. Ramírez se vendía como un intermediario: por ejemplo, en Paraná le conseguía la droga a una narco de Villa Mabel; en Concordia, a la condenada por vendedora de drogas, Natalia Bonazzola.


Caudana rompió con el molde de traer la droga desde el norte del país. Había cortado con su intermediario e iba a buscarla directamente a Buenos Aires, donde se la daba un boliviano. Esto le aumentaba los riesgos, pero simétricamente las ganancias. Se calcula que a cada kilo de cocaína le sacaría el 30% o el 40% de ganancia. ¿Qué hacía Caudana llevando la droga, con lo barato que hoy en día sale pagarle a una mula? A la codicia la acompaña la desconfianza; no podía dejar en manos ajenas un cargamento millonario. Ahora, el Gordo marcha hacia su cuarta condena por narcotráfico.


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