Policiales
Viernes 08 de Septiembre de 2017

Condenado por guardarle la droga a narcos de Puerto Viejo

A Matías Bootz le hallaron casi 800 gramos de marihuana en su casa, que le dejaron para "aguantarla". Acordó tres años de prisión

En Puerto Viejo sobra la oferta de droga. Están algunos de los narcos más poderosos de Paraná, otros que subsisten con el narcomenudeo y también los que cumplen otras funciones marginales en el negocio. Éstos últimos son los que la mayoría de las veces quedan más expuestos a terminar en la cárcel. El caso de Matías Bootz es un ejemplo de esto. El año pasado, la Policía buscaba elementos de un robo y le encontró droga en su casa. Se comprobó que no era suya sino que había facilitado el lugar para guardarla. Por esto, acordó ayer la pena de tres años de prisión efectiva. Como está privado de su libertad desde hace más de un año, ya recibió la condicional.

El hombre de 32 años quedó hemipléjico tras un accidente de tránsito hace unos años, y le alquilaban un precario domicilio en avenida Estrada y Anacleto Medina, que era utilizado para guardar elementos que implicarían a cualquiera en una causa penal: desde armas hasta drogas.

El 9 de abril de 2016 a las 10.30, personal de la Policía de Entre Ríos, con la orden del juez de Garantías Humberto Franchi, allanó el domicilio de Bootz porque pensaban que allí iban a encontrar elementos robados minutos antes a una persona en la vía pública, armas de fuego y municiones. Pero se constató que había marihuana, cuyo pesaje arrojó un total de 794 gramos. La sustancia estaba acondicionada una parta en forma de picadura en una bolsa, y otra en forma compacta en un trozo rectangular, embalado con papel film, almacenada en el dormitorio del muchacho. Además había una balanza, lo que corroboró las sospechas de que en el lugar se vendía la droga.

Bootz fue procesado por Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, y quedó alojado con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1 de Paraná. En un primer momento, los defensores Andrés Bacigalupo y Boris Cohen solicitaron la excarcelación, que fue rechazada por el juez Leandro Ríos, al igual que luego el arresto domiciliario, fundamentando el riesgo procesal de fuga o entorpecimiento de la investigación. Los abogados insistieron con el planteo debido al estado de incapacidad motriz del imputado, ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, que el 10 de junio del año pasado, con el acuerdo del fiscal general, concedió la prisión domiciliaria para Bootz por razones humanitarias.

La causa fue elevada a juicio, y ayer se llegó a un acuerdo de procedimiento abreviado entre el acusado y el auxiliar fiscal federal Leandro Ardoy, que fue presentado ante el Tribunal. Las partes acordaron un cambio de calificación legal del hecho, por lo que Bootz aceptó cumplir la pena de tres años de prisión por el delito de Facilitación de lugar para guarda de estupefacientes.

Se explicó este cambio "en razón de que no existían tareas de inteligencia y/o investigación que sindiquen al imputado como incurso en actividades vinculadas a la venta de estupefacientes, así como tampoco secuestraron en el domicilio anotaciones de operaciones de comercialización en tal sentido, ni se produjo el secuestro de celulares con mensajes de texto o llamadas reveladoras de tal actividad", lo cual resulta necesario según antecedentes establecidos por el Tribunal en otras causas.

Asimismo, se tuvo en cuenta que "los testigos del allanamiento, vecinos del imputado, refieren que los movimientos en la casa son normales, que Bootz sale para hacer los mandados y que solo han visto ingresar a los hermanos del nombrado a la vivienda". En este sentido, concluyeron que "es lógico sostener que la droga y la balanza le fueron dejadas ahí por los verdaderos dueños de la sustancia, a efectos de que Bootz la resguarde para la ulterior comercialización por parte de éstos".

En la causa se mencionó "la necesidad de indagar respecto de la identidad de otros probables eslabones en la cadena de difusión del tóxico", pero esto nunca ocurrió. Según fuentes policiales consultadas por UNO, un familiar de Bootz sería el que le dejaba la droga, quien a su vez vende para un conocido traficante de marihuana del barrio.

En tiempos donde se empieza a discutir nuevamente una Ley de narcomenudeo en la provincia, esta causa demuestra, una vez más, que encarcelar a los que en definitiva terminan siendo perejiles del negocio, no resuelve el problema de los vecinos que reclaman el fin de la venta de droga en un barrio. Tal como se reseñó en una informe en UNO el 2 de julio, Puerto Viejo sigue siendo el paraíso de los narcos.

Comentarios