Policiales
Sábado 29 de Abril de 2017

Comenzó el intrincado juicio por el femicidio de Gisela López

En el juicio a cuatro personas por el femicidio de la joven de Santa Elena hubo 11 testimoniales pero nadie los marcó como autores del crimen

En la primera jornada del juicio a cuatro personas por el femicidio Gisela López en Santa Elena, no surgieron datos contundentes contra los acusados. Solo una testigo señaló con nombre y apellido a uno de ellos, pero también incurrió en contradicciones respecto de una declaración anterior. De todos modos, con los indicios que se reunieron en la investigación, los fiscales Carolina Castagno y Santiago Brugo adelantaron que pedirán una pena muy importante para los imputados, en tanto que el defensor Roberto Alsina aseguró que probará la inocencia de los cuatro y reclamará la absolución. El final de la causa por el crimen que conmocionó a Santa Elena y toda la provincia desde la desaparición de la joven el 22 de abril de 2016, aún está abierto.
Mario Andrés Saucedo, de 55 años, su hijo Iván Saucedo, de 30, y Matías Vega, de 20, están imputados del delito de Homicidio agravado, en tanto que Rocío Altamirano, de 20 años, es juzgada por presunto encubrimiento del delito del que fuera víctima Gisela.
Los primeros en declarar fueron la madre y dos hermanos de la víctima, quienes recordaron los últimos momentos que vieron a la chica de 19 años con vida. La mamá, Gabriela Monzón, contó que fue aquel viernes, antes de irse a trabajar a una casa, cuando la vio a Gisela en su vivienda. El hermano, Gabriel, recordó que esa noche ambos habían ido a la escuela, que ella salió antes y luego la cruzó de camino a su casa del barrio 120 viviendas, por la zona de El Bajo, le ofreció llevarla en moto pero ella quiso seguir a pie. En ese momento observó a un hombre que iba caminando con el rostro semicubierto con un abrigo, de unos 45 años. Adriana, la hermana de Gisela, dijo que la última vez que la vio fue esa noche en la escuela.
El sábado siguiente, cuando se levantaron, observaron que Gisela no había llegado a dormir. Todavía estaba el sánguche que Gabriel le había preparado para que cenara. Empezaron a llamarla por teléfono pero ya no daba. Se comunicaron con sus amigos y compañeros de la escuela, nadie sabía nada: "Fueron días de mucha desesperación, como que se la tragó la tierra, y llegó el 10 de mayo, que la encontraron sin vida".
Al día siguiente quisieron hacer la denuncia por la desaparición en la comisaría de Santa Elena, pero no se la tomaron, y así la Policía comenzó a perder horas y días claves. Tanto Gabriel como Adriana contaron que el hermano menor, de 14 años, les había dicho el sábado que a la medianoche vio la puerta abierta y "como que la vió a Gisela" en la entrada de la casa.
Consultada por el defensor, la hermana de la víctima recordó que había un almacenero que tenía problemas con su padrastro por una deuda de 1.800 pesos y que este hombre había ido a su casa y las amenazó de muerte. Pero Adriana lo desestimó, porque piensa que si hubiera vuelto habría dejado la mochila de la escuela en la vivienda.

"Para mí era él"
La principal testigo para la acusación fue Miriam Heredia, una chica del mismo barrio que también iba a la Escuela de Jóvenes y Adultos y aquella noche cuando salió la cruzó en el camino a Gisela. Recordó que iba caminando en el mismo sentido que ella, y a la altura de El Bajo la vio intercambiar breves palabras con el hermano, la cruzó y siguió caminando adelante de Gisela. Unos metros más adelante se dio vuelta y, a pesar de la oscuridad, observó que ella seguía caminando pero atrás iba un hombre flaco, alto, morocho, con campera de quien le llamó la atención la forma de caminar. Un poco más adelante se dio vuelta y ya no vio más ni a Gisela ni al otro hombre.
Al otro día, cuando todos comenzaron a buscar a la chica, pensó y habló con su mamá sobre esa circunstancia extraña, pero no le dijo a nadie de quién podría tratarse. Barajaron algunos nombres pero los desestimaron. Un tiempo después, luego de que apareció el cuerpo y la entrevistó un policía, recién ahí dijo que aquel hombre sospechoso era Mario Saucedo, a quien conocía del barrio ubicado en la zona porque iba hacia allí a visitar a su tía. Interrogada por la Fiscalía, la joven aseguró: "Para mí era él".
De todos modos, el defensor pidió la reproducción del video de su anterior declaración en la Fiscalía, donde no lo había mencionado.
Otro testigo fue el chico de 15 años que encontró el cuerpo de Gisela. Recordó ante el Tribunal que habitualmente ayudaba a su papá en el campo con las vacas, y que se conducía a caballo. Un domingo iba por el sendero que utiliza para cortar camino, en vez de ir por la vereda, y observó un bulto entre pastizales, pero no le dio importancia y siguió su camino. El martes siguiente volvió a pasar por el lugar y se bajó por curiosidad a ver de qué se trataba, Corrió con las manos las colas de zorro y halló el cadáver de la víctima. Asustado, corrió a su casa y le contó a su mamá, que a su vez llamó a la Policía. Fue el 1o de mayo cuando se confirmó que a Gisela López la habían matado. El cuerpo estaba a unos 15 metros de la ruta 48 de acceso a Santa Elena, por donde cientos de policías, vecinos, bomberos, perros rastreadores, habían buscado a la chica.
El comisario Ángel Ricle, actual subdirector de Investigaciones, estaba aquel entonces como jefe de Homicidios, cuya intervención fue solicitada para buscar a los autores del asesinato. Declaró ayer en el juicio y recordó las dificultades con que se encontraron por la reticencia de la gente para aportar información, aunque luego entraron en confianza y hallaron los testigos que condujeron a la actual acusación. "De todas las hipótesis que trabajamos, la más firme era la que nos llevó a ellos (por los imputados). Las conclusiones las sacó la Fiscalía", dijo Ricle.

Una testigo atrincherada
El abogado defensor Roberto Alsina había solicitado la declaración testimonial de una mujer, Gabriela Jacobi. Pero cuando la Policía fue a notificarla de su obligación de dar testimonio en el juicio por el femicidio de Gisela López, se negó. Ayer se informó que estaba encerrada en su casa y decidida a no salir. Alsina dijo que "es la testigo más importante de la defensa".
El Tribunal libró un oficio para que Jacobi sea detenida y trasladada a declarar. Al término de la primera jornada, se informó que la mujer seguía atrincherada.
El juicio continúa durante toda la semana que viene, ante el Tribunal integrado por Ricardo Bonazzola, Cristina Van Dembroucke y José María Chemez.

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