Narcotráfico
Jueves 28 de Septiembre de 2017

Apuntaron contra el presunto proveedor de la banda del Paraná XVI

Narcotráfico. En el juicio contra 15 personas por venta de drogas, se reprodujeron las escuchas telefónicas en las que el jefe Nicolás Castrogiovanni habla con quien sería Ariel Pucheta

La cuarta jornada del juicio contra los 15 imputados de conformar una organización dedicada al narcotráfico en Paraná tuvo en el epicentro a tres de los imputados: el sindicado como jefe de la banda, Nicolás Castrogiovanni; al acusado de ser el vendedor de la droga al menudeo, David Villaverde; y al señalado como el proveedor mayorista de la cocaína, Ramón Ariel Pucheta. Escuchas telefónicas con diálogos sobre el comercio de drogas, y videos de presuntas transas en una vivienda, comprometieron a los nombrados.


El principal testigo del día fue el oficial Pérez, de la Delegación Paraná de la Policía Federal, quien participó de la investigación. El hombre contó que el inicio de la causa se da a partir de una denuncia: "Recibimos un oficio para investigar a los hermanos Castrogiovanni, recibimos un expediente de la Dirección Toxicología que estaban investigando y no había llegado a ningún punto". Es decir que el área de la Policía provincial que debe combatir el narcotráfico, en los años 2014 y 2015, debían investigar al Gordo Nico y no logró averiguar más que algunos domicilios.


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Con las primeras averiguaciones, aseveró, supieron que Nicolás Castrogiovanni comercializaba la droga a través de su vecino Villaverde, y que tenían estrechos vínculos con quien guardaba y trasladaba el tóxico en un portatermos con el escudo de Patronato, Rodrigo Medina, efectivo de la Policía provincial que trabajaba en el destacamento del barrio Mosconi. A su vez, Pérez contó que vio a Castrogiovanni "entregarle una bolsa al Tuli Saavedra, y este cruzó la calle y se la dio a una señora que esperaba en una moto y se la guardó en el corpiño".


También el investigador referenció que "los hermanos Gómez guardaban el estupefaciente en sus domicilios", que ambos eran "empleados de parques y Paseos de la Municipalidad de Paraná", y además "surgió que vendían estupefacientes".


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Búsqueda. Estaba el portatermos de Patronato donde Medina guardaba la droga, pero no el termo. 
Búsqueda. Estaba el portatermos de Patronato donde Medina guardaba la droga, pero no el termo.


Sobre el proveedor de droga de la banda, Pérez dijo: "Según lo que surgía de las escuchas, era un tal Ariel, pero no supimos quién era y cerramos la investigación". Hasta que unos meses después, en el marco de otra causa que se inició, apareció nuevamente un proveedor con el mismo nombre. Al comparar las voces con las escuchas de la causa de Castrogiovanni concluyeron que se trataba del mismo hombre. "Finalmente, tras varias averiguaciones, logramos establecer que era Pucheta", sostuvo Pérez.


El oficial contó que este hombre hacía una vida totalmente normal, viviendo con su pareja y su hijo menor en una casa de calle Azopardo, en Villa Yatay de Paraná, llevaba al niño a la escuela, entre otras actividades.


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<b>Serios y preocupados</b>. Los acusados al escucharse, atinaron a apretar los puños y cerrar los ojos.
Serios y preocupados. Los acusados al escucharse, atinaron a apretar los puños y cerrar los ojos.


A su vez, también apareció el Negro Sugus, quien sería Sebastián Andino, como el presunto colaborador de Pucheta. En una conversación se advierte que Sugus le advertía a Ariel que había movimientos de vehículos de la Policía Federal que merodeaban su vivienda y le alertaba sobre una posible detención.


Pérez contó que fue muy difícil dar con el proveedor por su forma audaz de moverse y hablar por teléfono: "Pucheta daba muy poca información cuando hablaba, casi no daba detalles, la Plaza de Mayo era 'donde está el caballo', o para encontrarse con alguien decía 'donde te vi la otra vez'".


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En un diálogo que se reprodujo ayer en el juicio, Castrogiovanni saluda a Andino: "Hola negrito, necesito uno ¿puede ser?". "Sí, pero tiene que ser más tarde", le contesta.


Impaciente, el Gordo Nico llama directamente a Ariel: "Le dije (a Sugus) que necesitaba uno de esos". "Ahora estoy de viaje", le responde el proveedor. "Tengo toda la gente acá con la moneda esperando", lamenta su cliente.


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<b>Consolidación de pruebas</b>. Para la fiscalía, las escuchas fueron muy contundentes.
Consolidación de pruebas. Para la fiscalía, las escuchas fueron muy contundentes.


Acerca de la forma en que fueron obteniendo la información sobre los integrantes de la banda entre la gente del barrio, Pérez dijo: "A Castrogiovanni le tenían miedo, hay escuchas que dice 'tirale' o 'no le tirés', el barrio Paraná XVI es muy complejo, los vecinos tienen mucho temor, si uno le dice que es policía es como si vieran al diablo, les da miedo sufrir represalias".


En las tareas de vigilancia los policías filmaron episodios que fueron interpretados como compra-venta de drogas. Puntualmente en la casa de Villaverde, donde según se pudo ver en los videos reproducidos en la audiencia en una oportunidad llegan dos jóvenes en una moto, los atiende Villaverde y en seguida se van con algo en sus manos. Luego se observa a un joven con camisa celeste en la acción de pagarle al dueño de la casa y al retirarse guardó lo que sería un envoltorio en su bolsillo. También se vio a tres hombres en un Fiat Duna que, según Pérez, le preguntaron a Castrogiovanni para comprar droga y los mandó a la casa de Villaverde, donde finalmente hacen el pasamanos. Todo a plena luz del día.


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"Me puso una pistola en la cabeza"


El momento de mayor tensión que se vivió en la jornada de ayer del juicio fue en el interrogatorio al oficial Pérez de la Policía federal, cuando el abogado defensor de Ariel Pucheta, Claudio Torres Del Sel, le preguntó por el día de la detención del acusado.


Esa noche estaba Pérez junto a otros efectivos de civil esperando ir a detener a Pucheta. Este sabía que lo estaba siguiendo y llamó a su abogado, quien concurrió al domicilio junto a su hijo y fue a preguntarle a los policías si lo iban a detener. Como le dijeron que no, optó por llevar a Pucheta a la sede policial para averiguar. El sospechoso se subió al auto Audi A5 del abogado, y a las pocas cuadras lo interceptaron los policías.


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El contrapunto fue así:


—Torres Del Sel: ¿No le dije dos veces que Pucheta estaba en la casa?
—Pérez: Le respondí que no estábamos interesados.


—TDS: -¿No le pregunté si tenía orden de detención?
—P: -No.


—TDS: ¿Me puso una pistola en la cabeza a mi hijo y a mí?
—P: ¡No!


—TDS: ¿No me puso una pistola en la cabeza?
—P: No, usted está muy equivocado-.



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