Policiales
Lunes 16 de Noviembre de 2015

Polémica en torno a la muerte de un policía mientras trabajaba

Los padres de Miguel Ángel Rojas, un funcionario policial que falleció de un infarto en junio de 2014  en Gualeguaychú, están en pleno litigio judicial porque la Policía no quiere reconocer que su hijo perdió la vida en acto de servicio

Los padres de Miguel Ángel Rojas, un funcionario policial que murió de un infarto en junio de 2014 durante un enfrentamiento con vecinos del Munilla, en Gualeguaychú, están en pleno litigio judicial porque supuestamente la Policía no quiere reconocer que su hijo falleció en acto de servicio.

Miguel Ángel Rojas tenía 29 años cuando murió el 14 de junio de 2014 en condiciones que no quedaron del todo claras, más allá de que se confirmó que su fallecimiento se debió a un infarto agudo de miocardio. Los interrogantes se deben a que momentos antes participaba de un enfrentamiento con delincuentes del barrio Munilla.

Pero Miguel Ángel Rojas ya había sido noticia antes de su muerte, cuando en abril de ese mismo año encontró –junto al funcionario Walter Zapata– una billetera en pleno centro de Gualeguaychú que contenía 2.200 dólares y 460 pesos uruguayos, que pertenecía a un turista de la República Oriental del Uruguay que se encontraba de visita en la ciudad.

Ese sábado 14 de junio había entrado de servicio a las 6 y destinado al puesto de prevención en la esquina de avenida Del Valle y Tres de Febrero. Media hora después se produjo el enfrentamiento por un supuesto intento de robo que se logró abortar. En esa acción, la Policía fue repelida a piedras y durante su retirada, Rojas cayó muerto del asiento trasero de una moto. Desde entonces, José Luis Rojas y Rosa Almeda, los padres de Miguel Ángel, iniciaron un camino que nunca antes habían transitado, el de las audiencias judiciales, papeleos, ART y otras cuestiones que debieron enfrentar para dejar en claro que su hijo murió en servicio.

En diálogo con El Día, los padres quisieron dejar algo bien en claro. “Esto no lo hacemos por una cuestión económica, sino para que siente un precedente de lo que ocurrió con Miguel Ángel, porque le puede pasar a cualquier otro funcionario de Entre Ríos”. 

Dolidos en el alma

“Ellos (los policías compañeros de Miguel Ángel) estaban asignados por Del Valle, desde Rocamora hasta la costanera. Pero en Del Valle y Tres de Febrero estaban por hacer un robo en una camioneta. Entonces, cuando ellos llegan los empiezan a perseguir y en la otra esquina había un montón de personas que los empezaron a apedrear. Entonces ellos se vuelven para la Del Valle y llegan las camionetas, y ahí fue ahí donde cayó mi hijo”, relató la madre.

Desde entonces aseguraron que no han tenido ningún contacto con la Policía: “Todo lo que tenemos es la espalda, más que otra cosa”, agregó José Luis, un gendarme retirado que se le llenan los ojos de lágrimas al recordar a su único hijo.

Con una gran cantidad de papeles arriba de la mesa, José Luis explicó cuál fue su mayor indignación. “Ese día rompieron un auto de la Policía y en el sumario ellos priorizaron la rotura de una óptica trasera antes que la muerte de mi hijo. Hicieron todas las actuaciones del Instituto del Seguro y a nuestro hijo ni siquiera le hicieron la denuncia en la ART”, señaló.

“Esto no es por la parte económica, porque nada nos puede redituar la muerte de nuestro hijo, sino que esto lo hacemos para que haya un precedente, para que no vuelva a ocurrir este tipo de situación”, aseguró el padre, mientras que la madre explicó: “Luego de la muerte de mi hijo, fuimos a pedirle al jefe de Policía Vicente Giménez que nos oriente, que nos ayude un poquito porque no sabíamos para qué lado disparar. Nos dijo que nos iba a ayudar. Fue él el que presentó la denuncia en la ART y a los seis días la levantó”.

“La Policía se cubrió con la muerte de mi hijo y nosotros nos sentimos defraudados. No se hizo nunca la denuncia. Priorizaron lo material (por el patrullero roto) por sobre la vida humana. Mi hijo ya no existe más. ¿Cómo no van a agarrar y hacer la denuncia como corresponde? Si no le costaba nada a Giménez. Lo único que tenía que hacer era un papel en el cual denunciaba que se había muerto ¿Y por qué tuvo que levantarla? Esa es la pregunta”, se cuestionó el padre.

Más problemas y dudas para la familia 

Otra de las cuestiones en las que puso énfasis la familia fue en la autopsia que se le realizó a Rojas, porque “a las personas que mueren de forma repentina no le dan el certificado de defunción hasta que no salga la autopsia, y en este caso le hicieron la autopsia pero la médica ya había hecho el certificado de defunción como que había sido muerte súbita ¿Cuál es el apuro de dar un diagnóstico cuando le iban a hacer una autopsia? El certificado debería haberse dado después de la autopsia”.

¿Ustedes advierten que había cierto miedo para que la familia no hiciera ningún tipo de problema? ¿Los querían callar de entrada?

Rosa: —Yo creo que sí.
Luis: — Por supuesto. Ves caras, pero no ves corazones. Todo lo que estamos haciendo no es por capricho. Estamos actuando porque si hay otro Miguel Ángel Rojas se lo trate con respeto. No que en un sumario administrativo pongan primeramente lo ocurrido con un vehículo y segundo el fallecido. Lo único que le estoy pidiendo al jefe de Policía Héctor Massuh es que lo reconozcan como en acto de servicio.

La familia aguarda la resolución de las autoridades de la fuerza provincial. 

Fuente: Diario El Día. 

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