La Provincia
Martes 24 de Noviembre de 2015

Pocos gimnasios exigen el certificado médico obligatorio

Más allá de que hay una ordenanza que lo establece, los chequeos ayudan a prevenir problemas de salud y evitar la muerte súbita

A diferencia de hace unos años atrás, donde la llegada de la primavera se constituía en la temporada alta de los gimnasios en un apuro general de la gente más sedentaria por perder los kilos de más que deja el invierno, en la actualidad están llenos durante todo el año.

El hecho de practicar alguna actividad física ya no se asocia exclusivamente a una cuestión estética, sino que se lo vincula con modos de vida más saludables.

En este contexto, una mayor demanda redunda en un incremento de la oferta, y con la posibilidad de formarse a partir de cursos o carreras cortas, cada vez hay más espacios que ofrecen distintas opciones para mantener el cuerpo en movimiento. 

En Paraná funcionan alrededor de 75 gimnasios, según estiman los referentes de la Cámara que los nuclea. Y si bien la institución no realiza una labor de contralor sino que se aboca a mejorar los servicios que ofrecen los 14 gimnasios asociados, estiman que no todos los lugares cumplen con la ordenanza 8903/10, que establece una serie de pautas para la actividad. Entre ellas, la norma refiere a que la persona a cargo del gimnasio debe ser profesor de Educación Física o idóneo, habilitado por la Municipalidad; y exige la presentación de un certificado médico para poder realizar actividades físicodeportivas.

“La reglamentación municipal vigente indica que se debe pedir un certificado médico de aptitud física al comienzo de la actividad de cualquier persona, a cualquier edad. Todos lo gimnasios serios lo piden y hay un montón que no”, señaló a UNO Diego Scocco, miembro de la Cámara Paranaense de Gimnasios.

La importancia de contar con esta certificación reside, según explicó, en que se puede tener una estadística de los usuarios de los gimnasios, para conocer si llevan una vida saludable o más bien sedentaria, y sobre todo para poder prevenir patologías que se pueden generar realizando actividad física o para detectar alguna dolencia que ya tenía la persona y no había sido advertida. “La idea es que la gente periódicamente vaya al médico a hacerse un chequeo”, destacó.

Para lograr que este control cumpla con una función preventiva en el ámbito deportivo, la Cámara que nuclea a los gimnasios de la capital provincial elaboró una planilla con los puntos que los profesionales de la salud deben considerar en la revisación. 

Los controles son fundamentales porque realizar una actividad cardiovascular excesiva sin previa preparación ni consulta médica puede llegar a ser contraproducente.

La doctora Silvina Gorostiaga, especialista en Clínica Médica y en Nutrición con orientación en obesidad, recordó que “lo principal es descartar que quien realiza actividad física no tenga factores de riesgo. Hay que ver si fuma y revisar qué capacidad pulmonar está teniendo. Se recomienda realizar análisis de laboratorio; un electrocardiograma; y también una ergometría, para ver la capacidad cardiológica”. 

“Un chequeo cardiovascular previo a empezar a ir a un gimnasio y después periódicamente es importante para saber si existen factores de riesgo, como hipertensión, si tiene sobrepeso, si posee antecedentes de diabetes”, explicó.

Generadores de bienestar 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al sedentarismo o a la actividad física insuficiente como un factor de riesgo mayor para la enfermedad cardiovascular. “Hacer actividad física tiene múltiples beneficios a nivel físico, en la autoestima, en la reducción del estrés, a nivel social, entre otros”, sostuvo Diego Scocco.

Desde la Cámara Argentina de Gimnasios, impulsan la idea de que se los reconozca como agentes de salud.

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Importancia de consultar al nutricionista

Aunque una persona crea estar en buenas condiciones de salud, la consulta al médico y los controles son importantes, ya que permiten adecuar el plan de entrenamiento, de acuerdo a  la resistencia, la fuerza o la flexibilidad.

“Muchos creen estar bien y no se hacen chequeos”, sostuvo la doctora Silvina Gorostiaga, especialista en Clínica Médica y en Nutrición con orientación en obesidad. Asimismo, dijo a UNO: “Hay personas que buscar aumentar su masa muscular sin una supervisión médica, y además lo hacen alimentándose de manera errónea, sobre todo cuando piden consejos a sus pares sobre dietas, o no le prestan debida atención a esta tema”.

La alimentación juega un rol fundamental en el desempeño físico y la profesional indicó que se deben realizar las cuatro comidas principales, y se puede incluir las colaciones. “Lo esencial es hacer un buen balance de los grupos de alimentos, que incluya la ingesta de proteínas, de grasas saludables y no pueden faltar los hidratos de carbono”. 

Sobre estos últimos, aclaró: “Muchas veces quienes empiezan a ir al gimnasio se vuelcan a consumir más proteínas y a partir de comentarios o por modas, se impuso la idea de que hay que dejar los hidratos de carbono fuera de la dieta, cuando en realidad son una fuente de energía necesaria para el buen rendimiento intelectual y muscular”, destacó Gorostiaga. 

Por último, destacó la propuesta de la no dieta, que es la tendencia actual cuando se procura adelgazar o tener una vida más saludable: “No hay que prohibir ni sacar nada, sino hacer un buen balance y una buena distribución de los alimentos; hay que ser ordenado con las comidas y los grupos de alimentos”, dijo a modo de conclusión.

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Ergometría: un estudio fundamental 

La ergometría determina a qué intensidad una persona puede realizar una actividad aeróbica o cardiovascular, según su estado de salud actual. Es decir, hasta a dónde puede exigir a su corazón sin problemas secundarios. 

Este estudio define en base a qué cantidad de pulsaciones puede trabajar un corazón en cierto lapso de tiempo. Muchos casos de muerte súbita se dan al realizar actividades aeróbicas o de fuerza, levantando pesas. Esto se debe al exceso de actividad, ya sea por demasiada intensidad o no contar con la preparación física suficiente.

Se recomienda en mayores de 35 años que estén por comenzar una actividad física y para quienes hacen deportes más intensos o competitivos.
 

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