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Viernes 18 de Marzo de 2016

Piden a Obama que libere a un argentino condenado a muerte

La madre de Víctor Saldaño entregó una carta en la embajada norteamericana, para que le sea entregada al presidente de EE.UU, quien estará en el país la semana que viene.

La madre de Víctor Saldaño, el cordobés que está condenado a la pena capital en Texas, entregó este viernes una carta para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la que le pide que liberen a su hijo, preso desde hace 20 años en el llamado "corredor de la muerte".
Lidia Guerrero y su abogado, Juan Carlos Vega, le solicitaron al embajador en Buenos Aires, Noah Bryson Mamet, que le haga llegar el petitorio al jefe de Estado con motivo de su visita al país el 23 y 24 de marzo.
"Señor presidente, usted tiene en su poder la documentación que acredita que la primera sentencia contra Saldaño fue fundada en hechos de discriminación racial", señala la carta, según explicó Vega a la agencia Télam.
Luego indica que "la segunda condena es tan nula como la primera porque se condenó a un ciudadano con degeneración mental debido a su alojamiento en el ''death row'' (corredor de la muerte)".
Por ese motivo, la madre y el abogado de Saldaño (43) solicitaron a Obama que "instruya al departamento de Estado para terminar con estas dilaciones innecesarias y que Estados Unidos reconozca las violaciones a los derechos humanos".
"Creemos que este es el mejor homenaje que usted puede hacer a la memoria de las víctimas de violaciones a los derechos humanos en la Argentina", subraya la misiva.
Finalmente, agrega que Obama "representa al país más importante del siglo XXI y tiene que dar ejemplos morales y de justicia al mundo".
Vega comentó que puso en conocimiento del envío de la carta a la canciller Susana Malcorra y le pidió que les brinde su apoyo, por lo que la familia del condenado a muerte espera que el tema sea tratado durante la visita de Obama la semana próxima.
La idea es que Saldaño sea retirado del "corredor de la muerte" lo antes posible y que se lo interne en una institución psiquiátrica para recuperar su salud mental. "Es un caso testigo a nivel internacional y va a impactar en otras personas. Hay quinientos condenados de origen latino, negros y africanos que han sufrido las mismas limitaciones", señaló Vega.
El hecho por el que se condenó a Saldaño sucedió el 25 de noviembre de 1995, cuando el vendedor de computadoras Paul Ray King (46) fue asesinado de cinco tiros luego de haber sido capturado con fines de robo y llevado a un bosque en las afueras de la ciudad de Plano, próxima a Dallas, en el estado de Texas. Posteriormente, Saldaño y su presunto cómplice mexicano, Jorge Chávez, fueron detenidos por el homicidio y la Policía texana logró una confesión del cordobés "bajo presión", señaló el abogado.
En 1996, un tribunal sentenció a Saldaño la pena de muerte y desde entonces permanece alojado en "el corredor de la muerte" de la cárcel de Hunstville, donde comenzó a sufrir un deterioro psiquiátrico dadas las durísimas condiciones de detención.
Sin embargo, el fallo fue apelado porque uno de los argumentos de la condena fue que era "más peligroso por su condición de hispano", lo que para su defensa constituyó una clara "discriminación racial".
En 2004, la Suprema Corte de Estados Unidos anuló el juicio y en 2005 se realizó un nuevo proceso, durante el cual era evidente un deterioro en el estado de salud mental del acusado, pero igual volvió a ser condenado a muerte. No obstante, su ejecución fue suspendida dos veces, algo inédito en un estado en el que desde 1982 se aplicó la pena de muerte a 535 personas y que registra un record de 40 en el año 2000.
La última presentación que efectuó el abogado de Saldaño fue en octubre último, cuando pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que declare a Estados Unidos responsable por las violaciones en el proceso judicial. No obstante, el tribunal cambió su composición y volverá a reunirse recién en abril, cuando podría tratar la cuestión.
La madre de Saldaño ya había realizado un pedido por su hijo en febrero de 2014 al papa Francisco, quien por entonces le dijo en el Vaticano: "Si habré rezado por ese cordobesito". Posteriormente, en su visita a Estados Unidos, donde desde 1976 se ejecutó a unos 1.500 presos, el Sumo Pontífice pidió a los legisladores que abolieran la pena de muerte, vigente en 31 de los 50 estados. 
Fuente: Télam

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