Policiales
Lunes 30 de Noviembre de 2015

Penas de hasta 15 años por el asalto y homicidio de Ricardo Lizarraga

En un juicio abreviado, Jonathan Roda firmó la condena más alta; Julio Hernández aceptó ocho años

Un año y tres meses después del homicidio de Ricardo Lizarraga, los acusados reconocieron su participación en el hecho y acordaron penas de hasta 15 años de prisión. El asesinato fue la bisagra que obligó a implementar los controles vehiculares por parte de la Policía desde septiembre del año pasado, para disminuir los robos de motos en Paraná, que fue el trasfondo del crimen del contador.

Los que cayeron detenidos cuatro días después de aquella madrugada del 22 de agosto de 2014, fueron seis jóvenes: dos mayores de 18 y 19 años, y cuatro menores de entre 15 y 17. El más chico de todos era inimputable, por lo que quedó fuera de la causa, en tanto que los otros tres de 16 y 17 quedaron procesados y aceptaron su responsabilidad en el hecho, pero la pena se deberá evaluar en el Juzgado Penal de Niños y Adolescentes. Los mayores son Jonathan Chocho Roda, y Julio Pepe Hernández, quienes firmaron penas de 15 y ocho años de prisión, respectivamente.

El juez Ricardo Bonazzola los había imputado por Robo seguido de homicidio, por las secuencias que los investigadores de la División Homicidios pudieron reconstruir. El delito tiene una pena que va de los 10 a los 25 años de prisión.

El acuerdo se firmó el viernes entre la fiscal Carolina Castagno y los imputados. Hoy a las 9 se formalizará la audiencia ante el Tribunal presidido por José María Chemez, que evaluará el expediente par saber si hay elementos suficientes que para homologar el procedimiento abreviado en una sentencia.

Los acusados integraban una banda que se dedicaba principalmente al robo de motos. Aquella madrugada, Hernán Lizarraga, hijo de la víctima, regresaba a su casa por el recorrido habitual, por calle Estrada. La banda que buscaba su moto Honda XR 400, de las pocas que había en Paraná, lo estaba esperando, y salieron en otras motos atrás suyo. Cuando llegó a su casa, lo abordaron a punta de un arma de fuego y se le sacaron. El joven entró y le contó a su padre lo que había sucedido. Los dos, indignados, se subieron al Peugeot 505 y salieron atrás de los ladrones. 

Cuando los alcanzaron, desde una de las motos efectuaron un disparo que tuvo un destino incierto. Más adelante, llegando a Puerto Viejo, uno de los jóvenes que huía sacó una pistola y disparó de nuevo hacia atrás. El balazo ingresó por el parabrisas del 505 e impactó en el cuello de Ricardo Lizarraga, que conducía. El auto se descontroló y se incrustó en la pared del garage de una casa. Hernán, desesperado, lo sacó, mientras pedía ayuda a gritos. Nadie salió de su casa, pero alguien llamó al 911. Una ambulancia lo llevó al hospital Domagk de  Bajada Grande, pero el hombre había fallecido, a los 62 años.

El botín del robo había quedado abandonado a mitad de camino. En la fuga, se apagó el motor y el ladrón que la conducía no supo cómo cebarla para ponerla en marcha  y se subió a la de un amigo.

Una jugada audaz que le salió bien

Tanto Rodas como Hernández estuvieron involucrados en el asalto al muchacho de la moto y en el tiroteo de la huida. Pero hubo una jugada de Pepe que abrió el panorama para la investigación y terminó beneficiándolo: una semana después de caer detenido, Hernández pidió ampliar su declaración indagatoria. Ante el juez y la fiscal admitió haber estado con quienes perpetraron el robo y el homicidio, pero aseguró que se asustó y se separó del grupo, junto con el que iba de acompañante en la moto que él conducía. Afirmó que no estuvo presente en el momento en que le robaron la moto Honda XR 400 al hijo de la víctima y que no pudo ver quién disparó. La declaración comprometió la situación de Roda, a quien le endilgan haber gatillado el arma.

Por eso, en la negociación para el juicio abreviado, Hernández logró una condena mucho menor y recalificar el delito: acordó ser condenado solo por el robo calificado, y no por el homicidio, que sí le imputan a Roda. Pero la pena de 15 años para éste último comprende también otra sentencia que debía cumplir antes del asalto y asesinato del año pasado: otro homicidio que había cometido cuando era menor de edad, y por el cual el Juzgado de Menores le impuso la pena de cuatro años de prisión.
 

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