Mundo
Lunes 29 de Junio de 2015

Patrullas con fusiles para salvar al turismo que escapa de Túnez

Ola de terrorismo global. El país norafricano que sufrió el atentado el viernes, cuando un terrorista mató a 39 turistas, envió a cientos de policías a las playas.

Cientos de policías armados con fusiles automáticos patrullaban  ayer las calles y playas de los centros vacacionales de Túnez sobre el Mediterráneo, mientras el gobierno declaró que desplegará otros cientos de efectivos en el interior. La desesperada medida intenta frenar el éxodo masivo de turistas, luego del ataque islamista en la localidad balnearia de Susa, donde fueron asesinados 39 turistas extranjeros, en su mayoría británicos.
  Miles de turistas han dejado Túnez desde el ataque del viernes, que conmocionó al país del norte de Africa que depende en buena medida del turismo para crear empleos e ingresos en moneda extranjera. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido advirtió a última hora del sábado que extremistas islámicos podrían lanzar nuevos ataques en Túnez. Al menos 15 británicos estaban entre los muertos y heridos, junto con alemanes, irlandeses y belgas. El Ministerio de Salud dice que al menos 40 personas resultaron heridas.
  “Vamos a desplegar 1.000 policías armados para proteger a los hoteles y los turistas”, anunció el ministro del Interior de Túnez, Najem Gharsalli.
  Desde el levantamiento popular de enero de 2011 que derrocó al dictador Zine El-Abidine Ben Ali, Túnez ha vivido una transición pacífica a la democracia, con una nueva constitución y elecciones libres. De los cuatro países afectados por la Primavera Arabe, Túnez es el único que logró instaurar una democracia. Hasta ahora es visto como un modelo para la región. Pero la democracia es considerada un mal importado de Occidente por los terroristas islámicos, tanto del Estado Islámico como de Al Qaeda.
  El Estado Islámico reivindicó el ataque en Sousse. Pero los funcionarios dicen que el hombre armado abatido, Saif Rezgui, no figuraba en ninguna lista de extremistas potenciales conocidos. Una fuente dijo que parecía haber sido radicalizado en los últimos seis meses por sus reclutadores. El ministro de Turismo describió el ataque Susa como una catástrofe para el sector, que representa el 7% del Producto Interno Bruto.
Kuwait. Kuwait identificó al atacante suicida que protagonizó el peor ataque extremista perpetrado en su territorio el pasdo viernes como un joven Arabia Saudita, y dijo que había detenido al conductor del vehículo que lo llevó a una mezquita shiíta, donde mató a 27 personas al hacer estallar un cinturón explosivo. La divulgación de la nacionalidad del suicida seguramente hará que la atención de las autoridades se centre en los lazos entre los islamistas de Kuwait, un pequeño y rico estado del Golfo, y aquellos dentro de los de mayor tamaño, como Arabia Saudita.
  El Ministerio del Interior identificó al atacante como Fahd Suliman Abdul-Muhsen al-Qabaa y dijo que llegó al aeropuerto de Kuwait en la madrugada del viernes, horas antes de que detonara un chaleco cargado de explosivos en la mezquita shiíta del Imán al-Sadeq. No se supo de inmediato desde dónde había llegado Qabaa, pero el momento de su llegada sugiere que ya tenía una red en Kuwait. El ministerio dijo que busca más cómplices del “despreciable crimen”, añadiendo que Qabaa había nacido en 1992. El ala saudita del Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque a la mezquita, que se produjo cuando había unos 2.000 fieles rezando. Fue uno de los tres ataques acaecidos en tres continentes en el mismo día vinculados a islamistas de línea dura. Los otros dos son los de Túnez y el de Francia.

Confesó el terrorista de Francia

El autor de la decapitación de un gerente de una empresa francesa admitió el crimen. Se trata de Hassine Salhi, de 35 años, quie trabajaba en la empresa de la víctima. Incluso se tomó una foto junto a la cabeza de la víctima y la envió a un teléfono celular.
  Policías encapuchados trasladaron ayer al hombre hasta su casa, en cercanías de Lyon, en busca de su pasaporte para determinar si viajó al exterior. Yassine Salhi, un camionero repartidor con vinculación con extremistas islámicos, admitió haber matado al gerente de la compañía de transporte para la que trabajaba. Embistió con el camión un depósito de sustancias químicas de propiedad estadounidense, ocasionando una explosión y colgó la cabeza de su empleador en el portón de la fábrica. Fue arrestado poco después. Las autoridades dicen que se tomó una foto junto a la cabeza de la víctima y que la envió a un número de teléfono móvil canadiense.La cabeza cercenada imita la práctica del Estado Islámico. El ataque tuvo lugar días después que el EI instara a intensificar los ataques durante el mes del Ramadán islámico. Las autoridades francesas dijeron que Salhi tuvo vínculos anteriormente con islámicos radicalizados. El primer ministro Manuel Valls calculó que en Francia hay de 10.000 a 15.000 “salafistas”, una forma ultraconservadora del islam muy arraigada en el norte de Africa. “Vivimos bajo una gran amenaza terrorista y esta amenaza terrorista va a durar’’, advirtió Valls a los franceses.

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