AFA
Miércoles 06 de Julio de 2016

Patas arriba: el fútbol, esa escuela al revés

"En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos". El fragmento pertenece al libro Patas arriba, la escuela del mundo al revés, de Eduardo Galeano, con el que está inspirado el título de esta escueta y sencilla opinión sobre la realidad de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). También se podría extraer otra de la misma obra: "El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo". En realidad, de gran parte del libro pueden extraerse frases y párrafos completos que describen lo que pasa en la AFA, una entidad codiciosa que tiene dirigentes ricos y clubes cada vez más pobres. En los últimos años la AFA recibió millones de pesos del Estado que nadie sabe dónde fueron a parar. Cómo será la crisis de grave que el cuerpo técnico de la Selección, que no cobra hace siete meses, se las tuvo que ingeniar en Estado Unidos para conseguir sparrings.

La Asociación del Fútbol Argentino se encarga de expulsar a los buenos y quedarse con los malos. Si no, cómo se explica que el vicepresidente de la AFA, Luis Segura, que fue filmado durante el Mundial de Brasil vendiendo entradas, haya llegado a ser presidente. En vez de echarlo, el hombre creció adentro de la institución. Pero eso es una nimiedad si miramos otros escándalos que ocurrieron dentro de la AFA, donde ni siquiera pudieron elegir en forma honesta un presidente.

Mientras que la FIFA destaca a la Celeste y Blanca como el mejor equipo del mundo en su ranking, la entidad local está destruida producto de la corrupción. Los jugadores renuncian porque salen subcampeones y los dirigentes se quedan. Desde la muerte del mandamás Don Julio todo se fue a la banquina. No es que el hombre haya sido bueno, pero en semejante mundo del hampa se sabía manejar. Se terminó Don Julio y todo se vino abajo.

La AFA está patas arribas. Un técnico que perdió solo tres partidos (uno oficial y dos amistosos) tuvo que renunciar. Ese es nuestro fútbol, esa escuela al revés.

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