La Provincia
Viernes 23 de Diciembre de 2016

Pasarán la primera Navidad en sus propias casas gracias a Cáritas

Hace una semana, 20 familias recibieron las llaves de sus hogares en Hasenkamp y 20 más en Bovril. Cada vecino participó en la edificación de sus viviendas a través de un programa de autoconstrucción. Con alegría contaron sus experiencias

Vanina Leiva tiene 39 años y tres hijos: uno de 17 años, otro de 15 y una nena de 9. Hace una década se mudó de San Benito a Hasenkamp. No tenía trabajo y para mantener a su familia vendía ropa en la calle. Eso apenas le alcanzaba para comer y para pagar el alquiler de una piecita con un baño, donde tenían que acomodarse los cuatro. "Como es una ciudad chica y nadie me conocía, era más difícil conseguir trabajo", contó a UNO la mujer, que lejos de los días de penurias y sacrificios va a poder festejar por primera vez la Navidad en su casa propia, gracias al Programa Federal de Autoconstrucción de Viviendas que lleva adelante Cáritas Argentina junto el Ministerio de Planificación Federal a nivel nacional.

Vanina integra un grupo de 20 familias que fueron seleccionadas como beneficiarias en Hasenkamp y hace una semana, después de un poco más de dos años del inicio de la obra, recibieron la llave de la casa para que puedan habitarla. Lo mismo ocurrió en Bovril, donde otras 20 familias van a poder celebrar las Fiestas en sus hogares, los que ellos mismos construyeron.

Emocionada por esta posibilidad, a Vanina se le cuelan las lágrimas mientras relata cómo fue el proceso hasta concretar el sueño de tener su hogar.

"Fui a Acción Social para ver si podían ayudarme y me anotaron en Cáritas, por si salía algún proyecto de viviendas, pero no era nada seguro", recordó la mujer, que poco a poco fue ganando la confianza de la gente de la localidad y empezó a trabajar por horas en casas de familia y pudo prosperar. "Con el tiempo empecé a trabajar bien y pude alquilar una casa. Un día me llamaron para decirme que habían ingresado los proyectos de construcción de viviendas de Cáritas y no lo podía creer. Tenía miedo de ilusionarme y que después no se diera", señaló.

A su vez, rememoró: "Cuando me dijeron que nosotros mismos teníamos que construir las casas pensé en que no iba a poder, porque tenía que trabajar, cuidar mis hijos. Pero gracias a Dios logré repartir el tiempo y empecé a trabajar de mañana en el proyecto de las casas, día a día, y de tarde trabajaba por hora para seguir manteniendo a mi familia. Cuando mi hijo cumplió 17 pudo empezar a ayudarme".

Sobre el sistema de edificación, desde Cáritas señalaron: "A diferencia de otros planes de vivienda, las familias aportan la mano de obra, se capacitan y construyen lo que será su nuevo hogar, elevando así su dignidad personal a medida que las paredes van ganando altura". Los beneficiarios trabajan en conjunto erigiendo las casas que se proyectan y al concluir la obra se sortea cuál le toca a cada familia. Esto garantiza no solo que se realice con esmero la labor en todos los inmuebles, sino que además –según destacan quienes han participa en el proceso– los une como vecinos, creando lazos entre ellos.

"La casas están muy completas. Nunca soñé tener una casa así. Tiene tres dormitorios, baño, cocina comedor, porch, churrasquera, lavadero, tanque de agua, termotanque con agua calientes, extractor de aire, mesada, bajomesada, tiene piso, el baño con todos los cerámicos, no tenés que hacerle nada", destacó Vanina, recordando a la vez los lugares precarios donde alguna vez le tocó vivir. A su vez, aseguró: "Voy a pasar la Navidad en mi propia casa, con mis hijos; vivo por ellos. Ojalá que en el 2017 se sigan estos proyectos y más familias puedan disfrutar de tener su casa. Doy gracias a Dios por esto y a cada rato me emociono y me largo a llorar".

Cristela Castañeda es otra de las beneficiarias en Hasenkamp. Tiene 37 años, es empleada doméstica y niñera y vive junto a su esposo y sus hijas más chicas, de 16 y de 12 años. "La mayor, de 20 años, ya tiene su familia y no vive con nosotros. El viernes nos dieron la llave y el sábado ya nos mudamos", contó con alegría.

"Cuando nos dijeron que a las casas las teníamos que hacer nosotros pensé que era imposible, mi marido changueaba y yo también tenía mi trabajo. Creí que no íbamos a tener tiempo, pero nos acomodamos. Desde que nació mi hija mayor alquilamos y nos íbamos anotando en todos los planes de vivienda. El día que nos dieron la llave teníamos un montón de emociones juntas", afirmó.

En referencia a la Navidad, estima que va a festejarla en el barrio, en la calle junto a los demás vecinos con lo que compartió el trabajo para que cada uno tenga su hogar. "A las familias que están esperando su casa, quiero decirles que no pierdan la esperanza, que tengan fe, que en algún momento todo llega", dijo por último.


***
Solidaridad que se multiplica


En Bovril, las 20 familias que van a festejar por primera vez en su propio hogar la Nochebuena también están felices. Una de las que trabajó para tener un techo es Irma Luna, de 32 años. "Tengo tres hijos: dos hijas de 15 y de 11 años y un nene de 6. Trabajo barriendo las calles", se presentó a UNO y comentó: "El proceso fue muy lindo. El primer día llegamos a un terreno vacío, sin saber absolutamente nada. La mayoría de quienes construíamos éramos mujeres, porque los esposos tenían que trabajar y no podían estar siempre. Aprendimos mucho y todo nos sirvió. Queremos ser un ejemplo para nuestros hijos, para que sepan que con esfuerzo se puede llegar a tener algo".

"Antes vivía atrás de la casa de mi mamá, en un ranchito hecho con esos toldos negros que usan en los silos con piso de tierra. Llegar a tener esta casa ahora es como estar en un palacio. Aún no puedo creer estar acá", señaló emocionada.

Por su parte el padre Marcelo Gustavo Bravo, uno de los sacerdotes a cargo de la parroquia San Miguel que acompañó a la gente que construyó sus casas, también brindó su testimonio: "Son proyectos de autoconstrucción y los acompañamos todo el tiempo, sobre todo cuando por ahí perdían la esperanza de tener su casa, de que no se terminaran. El proyecto está estipulado para culminarse en un año, pero siempre por alguna cosa u otra se demoran", dijo y agregó: "Es muy lindo ver a la gente emocionada, ahora tienen su propia casa y pueden pasar la Navidad en su hogar, tal como querían".

Por último, en vísperas de la Navidad, expresó. "En la parroquia hicimos una colecta de cosas como utensilios, platos, entre otras que por ahí se necesitan y se las llevamos para quien le hiciera falta. También acercamos alimentos navideños. Cuando llegamos los vecinos nos mostraban cómo tenían su vivienda, con mucho orgullo, sobre todo porque pueden decirle a sus hijos que a esas casas las construyeron ellos".


***
Un sistema solidario que dignifica

En el sitio www.caritas.org.ar explican que la ejecución del Programa es un verdadero trabajo en equipo: involucra a muchas personas y organismos con diversas responsabilidades y funciones. Por un lado, la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación coordina con Cáritas la elección de los proyectos, aprueba los prototipos de las unidades a construir y los convenios particulares.

Luego se tramita el financiamiento, se verifican mensualmente las rendiciones de cuenta y, según la certificación de avances de cada obra, se gestiona el envío de los desembolsos pendientes. Asimismo, la Subsecretaría se encarga de auditar los aspectos técnicos y financieros del Programa.

Por su parte, el área de Vivienda de Cáritas se ocupa de la organización y funcionamiento de la estructura técnico-administrativa y es responsable de administrar los recursos transferidos desde el gobierno. También realiza controles de gestión, monitoreo y seguimiento de los procesos sociales, de avance de obra y de escrituración. La rendición de cuentas se realiza ante la Subsecretaría, junto con la presentación de la contabilidad de cada proyecto en particular.

El tercer eslabón fundamental de esta cadena lo constituyen la Cáritas diocesana y la parroquial en cuya jurisdicción se lleva adelante el proyecto. Gracias al trabajo en terreno que realizan durante todo el año, las Cáritas Parroquiales son las que conocen verdaderamente la realidad de su zona. Por eso, seleccionan a las familias que se sumarán, teniendo en cuenta su situación particular.


Comentarios