La Provincia
Domingo 20 de Diciembre de 2015

Pasar Nochebuena en el trabajo

Pasar la Nochebuena en familia es por lo general una prioridad para la mayoría. Sin embargo, son muchas las personas que deben trabajar mientras el resto está celebrando reunido con los seres queridos. Policías, médicos, enfermeros, taxistas y remiseros, son algunos de los que cumplen con su deber o su vocación, que no contempla fechas especiales.

De la redacción de UNO
Vanesa Erbes
verbes@uno.com.ar


Si bien no pueden compartir la mesa con sus parientes y allegados, muchos rescatan que al menos están acompañados por sus colegas y sus pares, con quienes pueden brindar con una bebida sin alcohol. No es el caso de Fabricio Rodríguez, que presta servicios como seguridad privada en un frigorífico avícola de Crespo, quien pasó las dos últimas nochebuenas solo, realizando su labor hasta las 6. “Este año por suerte termino a las 22 y me voy a festejar con mi familia en Libertador San Martín. Por lo general son los empleados más nuevos a los que les toca trabajar esa noche y ya pasé por eso. No es un momento grato, porque uno sabe que sus seres queridos están en su casa pasándola bien y uno está solo”, dijo a UNO.
El lugar donde trabaja está situado a unos tres kilómetros de la zona urbanizada y ni siquiera puede vislumbrar los fuegos artificiales que muchas veces son el indicio de la llegada de la medianoche. “Cuando me tocó trabajar me llevé un pan dulce y una sidra sin alcohol como un modo de mantener el espíritu navideño y traté de estar en contacto por Internet o celular con mi familia, pero no es lo mismo y llega un momento en que no tenés a nadie con quien hablar, porque todos están en otra. Incluso una vez quedé sin wi-fi varias horas y quedé incomunicado”.

Amílcar Damonte es médico especialista en Ginecología y Obstetricia y también le tocó trabajar en diversas oportunidades en Nochebuena en el hospital materno infantil San Roque en la capital provincial. “Estuve varias veces de guardia activa. Era el más joven del grupo y hacía un montón de partos. Cuando había urgencias el 24 o el 31 iba yo. En tres oportunidades asistí en el parto del primer bebé del año nacido en Paraná”, contó. A la vez, rememoró que en una ocasión en vísperas de Navidad, cuando estaba listo para compartir la cena con su familia y sus allegados, lo llamaron cerca de las 21 para atender a una mujer a punto de dar a luz. “Había roto bolsa y había que hacer una cesárea. Se había olvidado la cámara de fotos y el camisón, así que le dio las instrucciones al marido para que volviera a su casa a buscarlos, pero le dije que no, que teníamos que hacer la cesárea enseguida porque yo quería volver a cenar con mi familia”, recordó como anécdota.
En las guardias, según expresó, se vive un clima especial cuando se trabaja en Nochebuena o con la llegada del Año Nuevo. “Mi tío Alberto, que también era ginecólogo y falleció hace poco, tenía la costumbre de pasar un rato antes por el hospital a dejarle una sidra o un pan dulce alas enfermeras, y quienes compartimos la noche en el hospital nos ponemos de acuerdo en qué va a llevar cada uno para celebrar si hay un rato libre. Me ha tocado a veces escuchar los festejos mientras estaba en el quirófano operando”, señaló.
Mercedes Salinas es bioquímica y también trabaja en el San Roque. En referencia a lo que significa pasar una Nochebuena en el trabajo y no en la mesa familiar, aseguró a UNO: “Por lo general sabemos con anticipación qué fiesta nos va a tocar y puedo organizar las cuestiones en casa. Es una noche especial desde el punto de vista espiritual y como muchos que deben trabajar en días de fiesta, dejo personas y cosas queridas para estar donde me toca, pero el trabajo es una bendición y haciéndolo con alegría y responsabilidad agradezco a Dios tenerlo”. Asimismo, comentó: “Estando en una institución pública uno siente que está ayudando, colaborando. Así que en general la paso bien. Tengo compañeras en la Guardia que también están trabajando y nunca estoy sola. El hecho de compartir ese momento con gente que está en la misma situación me hace sentir acompañada”.
José Morales es remisero y en los últimos 20 años trabajó en Nochebuena y también en varias ocasiones en Año Nuevo. Le ha tocado ir manejando cuando llegan las 12 o en el mejor de los casos parar unos minutos en la remisera para alzar la copa con alguna bebida sin alcohol junto a sus compañeros. Este año está con licencia médica y por fin podrá cenar sin restricciones horarias con sus hijos de 23 y 19 años. Si bien está contento y señaló que es una necesidad espiritual estar con su familia, va a extrañar el clima especial que se vive antes de la medianoche, al que tiene acceso como testigo preferencial recorriendo las calles con el auto y llevando personas a lo de sus seres queridos para brindar. “Si bien dejás cosas en tu casa, pasás por situaciones que no tienen precio. Hay mucha magia en el rato previo a las 12 de la noche y después también. Es como que todos quieren llegar a un momento perfecto y eso se contagia, uno también forma parte de la buena onda de la gente. Es una experiencia hermosa, donde hasta el más malo se ablanda y todos son amables”, aseveró.
Por otra parte, destacó que “en Año Nuevo ya es un clima diferente, donde se juntan más los amigos y se prioriza la diversión”.
Mauro Maidana es cantante de tangos profesional y en estas fechas suelen contratarlo en alguna fiesta privada para acompañar con su show. “Por lo general es gente conocida, pero no es fácil pasarlo lejos de mis padres. Si la fiesta es en Paraná ellos se quedan esperándome despiertos para brindar conmigo cuando vuelvo, pero en los últimos tres años estuve en otras ciudades”, manifestó con sentimientos encontrados: por un lado la alegría de tener trabajo, pero por otro la nostalgia por pasarlo lejos de su hogar.
Raúl Cabree vive en Maciá, es animador de locales bailables y también operador de radio. Han sido varias las nochebuenas en las que se encontró solo trabajando o chocando las copas con compañeros de labor en lugar de celebrar en familia. “Es común que en estas fechas tenga que trabajar. Si puedo cortar un rato antes, tipo 22, me voy y la paso con mi familia y regreso al boliche a la medianoche. Pero a veces organizo fiestas privadas y ultimando los detalles me tengo que quedar. Lo hago porque me gusta y la Navidad no me importa tanto como el Año Nuevo, donde sí trato de estar en mi casa para recibir el 1º de enero junto a las personas que quiero”, destacó.
También es habitual que los policías trabajen el 24 a la noche. El comisario Daniel Villaverde, a cargo de la comisaría 12ª de Bajada Grande, compartió su testimonio y expresó: “Normalmente una de las dos fechas nos toca estar de turno. Es igual que cualquier guardia. Nuestra familia lo entiende porque es nuestro trabajo, es lo que  decidimos hacer”, dijo, y agregó: “De acuerdo a la jurisdicción la noche es complicada o no. Por lo general no son noches tranquilas, ya que se cometen delitos, hay más consumo de alcohol, entre otras cuestiones”.
En este sentido, recomendó: “Estaría bueno que la gente lo tome con tranquilidad, se dé cuenta de los vientos de cambio que hay en todo el país y que tenga mucha precaución con el tema de la pirotecnia y el alcohol. Tomemos conciencia y pongamos cada uno nuestro granito de arena para que sean felices fiestas para todos”.
Otros que históricamente han trabajado en esta fecha fueron los playeros de estaciones de servicios. Sergio, un empleado del rubro, recordó: “Nunca falta alguien que viene a las 12 menos cinco a comprar cigarrillos”. Sin embargo, destacó que el año pasado la Cámara que los nuclea definió que no se atienda al público entre las 22 del 24 de diciembre y las 6 del 25. Este año podría tomarse la misma medida y los empleados que despachan combustible podrán festejar con los suyos.

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