La Provincia
Viernes 02 de Octubre de 2015

Partos: ¿seguros y dignos?

Ellos son los que conocen los problemas de primera mano, y son los mismos que transmiten esas inquietudes a las autoridades. Como las respuestas pocas veces llegan y sus interlocutores por lo general no prestan el oído, esas deficiencias permanecen y se agravan en detrimento de la atención a la gente que recurre a una guardia médica en el interior de la provincia. 
Tal como se cuenta en la introducción de esta reseña, fueron los trabajadores del hospital regional de Santa Elena los que salieron a la calle el lunes, encabezando una ruidosa protesta para denunciar diferentes inconvenientes que afronta el nosocomio y que atentan contra el derecho básico a la salud.
Fueron los empleados quienes se plantaron en la puerta del centro médico para transmitir a viva voz un mensaje claro y conciso: la sala de maternidad está a punto de cerrarse porque no se cuenta con los recursos necesarios para sostenerla. Esto significa que solamente se atenderán partos naturales, en tanto que las cesáreas o los partos con riesgo se los derivará al hospital 9 de Julio de La Paz, a 50 kilómetros de la ciudad ubicada en la ribera del Paraná, advirtieron en la manifestación los autoconvocados.
¿En qué estado emocional y psíquico deberá afrontar ese momento único en su vida una mujer que debe viajar semejante distancia, alejada de su familia? No se descubre nada diciendo que el hospital recibe la demanda de una importante población y que en su mayoría son personas de bajos recursos y sin obra social.    
Si bien los directivos del nosocomio prometieron atender la petición, los trabajadores seguirán en estado de alerta y movilización. Aunque a las dificultades para adecuar la Sala de Maternidad -lo que implica resentir un servicio tan esencial- se le suman otras irregularidades de vieja data que aún no fueron resueltas, según señalaron los trabajadores que se movilizaron.
Estos admitieron que la situación también se agravó por la falta de médicos en áreas sensibles: denunciaron que no hay ginecólogo, tampoco cardiólogo ni anestesista, y lo más preocupante es que se cuenta con un solo médico de guardia. Así la única posibilidad que tienen los pacientes de ser atendidos se restringe a los profesionales que realizan consultorio, mientras que las cirugías son solo programadas y se realizan los miércoles. “Vinieron tres médicos del Ministerio de Salud para constatar lo que estaba pasando y nos prometieron que se iban a ocupar de las demandas”, afirmó uno de los manifestantes.
Desde el municipio de la localidad se volvió a cargar toda la responsabilidad al gobierno provincial, y como única respuesta publicaron este texto en su cuenta de Facebook: “Esto perjudica de sobremanera a la salud de los santaelenenses; una ciudad completamente olvidada por la actual gestión de gobierno de Sergio Urribarri, quien siempre puso trabas al crecimiento de esta comunidad porque todos sabemos que siempre se hicieron gestiones para mejorar la salud, educación, cultura, turismo, deporte, y nunca se recibió acompañamiento concreto por parte de la Provincia”.
Con acusaciones cruzadas que se reavivan, un reclamo justo y oportuno de los trabajadores de la salud pública, y la incertidumbre de no saber lo que va a pasar, la más perjudicada vuelve a ser la gente de menos recursos, y en particular las futuras mamás, que merecen enfrentar el parto en condiciones dignas y seguras.

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