La Provincia
Jueves 13 de Agosto de 2015

Paraná tiene menos salas para la música en vivo

Los artistas están en alerta. En esta semana los músicos, que son los más perjudicados, se encuentran para definir las posturas que tomarán. En Buenos Aires y Santa Fe capital hay buenos ejemplos para imitar con la idea de mejorar la escena.

“En una ciudad con más de 250.000 habitantes, están quedando cuatro salas para tocar música en vivo”, es la frase que sobrevuela cada reunión de las organizaciones que nuclean a los músicos en Paraná.
La luz de alerta se prendió cuando cerraron El Coleguilla, a mediados del año pasado, que todos los fines de semanas le daba el espacio a los músicos de la región para que mostraran sus trabajos.
Hace unos meses la capital de la provincia perdió El Sótano de Nicanor, otra de las salas que tenía propuestas culturales de todo tipo.
En las últimas semanas se conoció que otros bares en donde se armaban recitales, en su gran mayoría de rock (como para englobar dentro de un estilo a todos los subgéneros que se tocan en la ciudad) también fueron clausurados.
Con este panorama, bastante desalentador, sobre todo para los músicos, ya que muchos de ellos viven o intentan vivir de sus presentaciones en vivo, un grupo de artistas comenzó a reunirse para hablar de lo que está sucediendo.
Inclusive ayer, al cierre de esta edición, se realizaba una segunda reunión en donde participarán también algunos integrantes del Colectivo de Industrias Musicales Autogestionadas (CIMA) que vienen trabajando desde hace tres años para intentar encontrar una salida viable.
Es más, los miembros de CIMA convocaron para hoy a las 19 a una reunión abierta en la Casa de la Cultura (Carbó y 9 de julio) para seguir hablando sobre el tema y además comentar los avances que se lograron, en el último tiempo, con el Instituto Nacional de la Música (Inamu).

Realidad
La situación es grave porque las condiciones laborales de los músicos son malas por donde se las mire, coinciden los involucrados. Son pocos los que lo reconocen abiertamente pero en la mayoría de las veces quedan mal parados: si los contrata el Estado, cobran a los tres o cuatro meses; cuando son los productores de sus propios espectáculos tienen que arreglar con empresarios, que siempre imponen las condiciones.

“Tenemos que sentarnos todos en una mesa: músicos, empresarios y funcionarios para que cada uno exponga sus puntos de vista y así buscar una solución de fondo”, pidió un músico que prefirió mantener su nombre en reserva. Es un artista que estudió en la Escuela de Música, enseña en la escuela pública, sigue capacitándose y colabora con sus colegas porque su vida es la música.
En la capital de la provincia residen muchos músicos que merecen tener espacios dignos para interpretar y compartir sus conocimientos.

Una idea
UNO
conoció que hay una idea de proponer una ordenanza similar a los “Clubes de música en vivo” que se están creando en las ciudades más importantes del país.
En Santa Fe por ejemplo, la normativa llegó para “tener como actividad principal la programación y producción de conciertos en vivo”, explicaron en el momento de la inauguración.

Los Clubes de Música en Vivo no podrán cobrar ninguna suma de dinero por alquileres y conceptos similares a los artistas para hacer sus presentaciones. También deberán contar con insonorización adecuada y certificada por profesionales competentes; y garantizar un mínimo de ocho espectáculos mensuales para artistas locales que se organizan entre jueves y domingo.




 

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