Pokémon Go
Sábado 20 de Agosto de 2016

Paraná se volvió un coto virtual para los cazadores de pokemones

Hay cinco zonas de la capital provincial donde se concentra la mayor cantidad de estas presas virtuales. Coinciden con los espacios de encuentro masivo. Adictos, amantes y detractores de este juego se cruzan en cualquier esquina.

En el colectivo un muchacho le explicaba a otro cómo jugaba al Pokémon Go. Era en la Línea 8, ayer, después de las 13 y habrán tenido 30 años cada uno. El que contaba su experiencia le decía al otro que aprovechaba el recorrido para cazar a los que había en el trayecto. "Me siento medio boludo, pero está bueno (SIC)", dijo, y a quienes escucharon la conversación les dio un poco de vergüenza ajena. En Paraná por lo menos hay cinco zonas con mayor cantidad de estos personajes invisibles, estos bichos de realidad virtual que son furor en el mundo, que le dieron millones de dólares a sus creadores.
Pokemones hay en todos lados: en Ramírez, Crespo, Libertador San Martín, Valle María, Tala, Concepción del Uruguay, Concordia, Colón, Gualeguaychú, hasta incluso en Chajarí, San Jaime de la Frontera o Bovril.
En todas las ciudades siempre se concentran en los lugares de encuentro y sus cercanías. En Paraná hay cinco zonas que sobresalen del resto por tener mayor cantidad de pokemones.
Aunque en el fondo no haga más que disminuirla, en criollo y para todo público, se trata de un videojuego al que llaman de realidad aumentada. Requiere que el jugador recorra las calles para descubrir toda clase de pokemones de distintas especies. La traza de Paraná aparece representada en el celular como un mapa y así se puede salir de caza. Además hay pokeparadas como parte del juego que permite conocer determinados lugares entre otras opciones y posibilidades.
Pero no solo en el colectivo andan los cazadores de pokemones. En Buenos Aires hay hasta poketaxistas que ofrecen el servicio de recorrer la ciudad con una tarifa y así evitar que uno ande con el celular a la vista de cualquiera.
En las grandes urbanizaciones no todos los barrios tienen la misma cantidad de pokemones para jugar. Entonces alguien inventó un mapa donde cada usuario puede subir el lugar exacto y la especie de Pokémon que cazó y así ayudar al resto a encontrarlos. Si es por seguir con el léxico, se trata de una pokesolidaridad, que con el tiempo ayuda a dar cuenta de las zonas y lugares con mayor presencia virtual de estos personajes. La página de Internet se llama Pokecrew y al cargarla enseguida aparece Paraná y Entre Ríos.
Entre uno de los principales espacios públicos con pokemones de Paraná hay que nombrar al Anfiteatro del Parque Urquiza, en sus alrededores por lo menos hay 10 para cazar.
Después, la segunda zona es la de los boliches. A uno le parece que un sábado a la noche con todas las posibilidades, nadie se va de caza virtual –por el contrario–, pero no hay que subestimar: es posible contar como mínimo a 13 pokemones y de variada estirpe. La Plaza 1º de Mayo es otro de los lugares que en el mapa sobresalen con 11 personajes a la espera. Luego habrá que mencionar a la plaza Alvear en toda una zona a su alrededor, por Buenos Aires, por Santa Fe y hasta Cervantes con unos nueve. Por último y al parecer, favorecidos por el cambio del tránsito, en Echagüe y Ramírez, en el edificio municipal y hasta la Terminal hay cinco. En la capital provincial, más esparcidos o concentrados, se encuentran cientos en esquinas, veredas y plazas.
Se denomina coto a un terreno delimitado para uso particular, especialmente para la caza. Visto desde el juego, la ciudad se convirtió en un espacio donde cientos caminan con los celulares en la mano mientras dejan de ver la realidad, una palpable y verdadera, para mirar aquella otra ampliada y cibernética. Tanto parece ser el furor que hasta se conocieron críticas de sectores de la Iglesia católica porque, a juzgar por el mapa y comentarios, adentro de la San Miguel hay un Pokémon y lo mismo en la gruta de calle Pasteur.
Atención cazadores: O'Higgins no es para despreciar, lo mismo Santos Domínguez o en cercanías a Blas Parera. Los furtivos virtuales que se animen a llevar el celular en una salida de remo –no es una buena idea–, pueden llegar hasta las islas Curupí y Puente para llevarse cuatro pokemones, nada mal para una salida arriesgada. Igual, habrá que decir que los desarrolladores del juego centralizaron bastante en el microcentro, como el tránsito, los bancos y las dependencias públicas.
Días atrás se conoció un proyecto en donde se manifiesta preocupación por la masiva intrusión del juego en oficinas estatales y "zonas de riesgo" de la provincia de Buenos Aires: pidieron medidas que fueron aprobadas por la Cámara de Senadores bonaerense.
Mientras, en Oro Verde por lo menos hay siete. En San Benito hay cuatro, ninguno aparece sobre Colonia Avellaneda y solo por dar un ejemplo, se cuentan 31 en Libertador San Martín. Cierto es que este juego lleva 100 millones de descargas solo desde el Play Store de los celulares y, por graficar nomás, se compara con poco más de dos poblaciones de Argentina.
A diario se conocen noticias bizarras sobre el hecho: a uno que lo chocaron por mirar el celular a otro que lo robaron... y demás. Tanto se dijo ya del juego que hasta la Casa Rosada realizó una campaña para que los jugadores presten atención al cruzar la calle mientras cazan bichos virtuales.

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