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Miércoles 02 de Diciembre de 2015

Paraná Metal empieza a indemnizar al personal tras su cierre

La firma cerró este martes sus puertas en Villa Constitución. En total, 180 operarios quedaron sin trabajo. Hasta último momento se jugaron las cartas en una reunión en Buenos Aires.  

Paraná Metal empieza a indemnizar al personal tras su cierre. la planta de Villa Constitución cerró ayer sus puertas dejando a 180 operarios sin sus fuentes de ingresos,  indemnizados en cuotas y con los papeles liquidados.

Los telegramas de preaviso comenzaron a llegar el lunes, pero los dirigentes de la UOM villense y los delegados de fábrica jugaron ese día, hasta pocas horas antes, una última carta en una reunión mantenida en Buenos Aires con Fabián de Sousa, gerente general del grupo Indalo, de propiedad del empresario Cristóbal López.

El encuentro entre empresarios y sindicalistas no aportó nada nuevo. Las cartas habían sido echadas con los telegramas de preaviso y la empresa no retrocedía en su posición, pero circulaban rumores sobre una recomposición de la compañía que en los hechos resultó ser sólo un buen deseo de muy lejana concreción.

Como era previsible, los delegados y gremialistas de la UOM no quisieron el lunes adelantar el resultado de la reunión a los medios sin antes informar a las bases. En una asamblea realizada en la puerta de la fábrica ayer a la mañana, los trabajadores confirmaron lo que ya presentían.

En tres cuotas. Los 180 trabajadores de Paraná Metal serán indemnizados en tres cuotas. La primera se efectivizará el próximo día 4 de diciembre; la segunda, el 22 de diciembre y la tercera el 6 de enero.
Fuentes de la conducción gremial indicaron ayer a La Capital que los empleados manifestaron mayoritariamente su acuerdo con las negociaciones, aunque en una nueva asamblea este miércoles un sector del personal planteará la posibilidad de instalar una carpa de protesta frente a la planta, una posición que no contaría con mayores apoyos y que algunos desalientan, habida cuenta de la necesidad de no tensionar más el clima social.

Según lo acordado, el viernes los trabajadores cobrarán la primera cuota de la indemnización y ese mismo día firmarán la aceptación de los despidos. También trascendió que un grupo de empleados jerárquicos y administrativos continuarán desempeñándose en sus labores, en nombre de un proyecto no especificado y del que no se conocen plazos con el que se intentaría una reapertura y rediseño de la empresa, que se abriría a otro tipo de producción.

Es esta última iniciativa la que hace sospechar a los dirigentes sindicales metalúrgicos que los dueños de la empresa preparan un nuevo proyecto con una planta mínima y que todo el actual proceso no es otra cosa que una "limpieza" por la que la empresa intenta desprenderse de elementos perturbadores.
Historia y cambios. Lo que hasta ayer fue la planta de Paraná Metal nació en 1957 bajo el nombre de Acinfer y producía en principios grandes piezas de fundición para la industria siderúrgica. La automotriz Ford adquirió las instalaciones 10 años más tarde y la empresa pasó a especializarse en autopartes de fundición y a denominarse Metalúrgica Constitución (MetCon).

Los años 70 fueron de fuerte inversión tecnológica para la planta, con la puesta en marcha de una línea automática de moldeo de alta presión, hornos eléctricos de inducción y una línea de moldeo para la producción de cigüeñales y árboles de leva, y en los 90 comenzó la producción de tapas de cojinetes y discos de freno.

Con el nuevo siglo, y como secuela de la crisis de los 90, un grupo inversor privado compró la empresa, que recibió su nombre actual. El 2008 dio la primera señal con una clara amenaza de cierre y en 2009, tras una acuerdo con la Nación comenzaron los aportes del grupo liderado por el empresario Cristóbal López, quien luego haría uso del derecho a la opción de compra del ciento por ciento de las acciones.

Pero el conflicto continuó y alcanzó su máxima expresión con cortes de ruta durante más de un mes, en septiembre del 2010. El acuerdo alcanzado entonces fue celebrado por los trabajadores y la sociedad villense, pero la situación se fue complicando. Los últimos días de agosto, la empresa envió los telegramas de preaviso de despido, con lo que se empezó a escribir definitivamente el final de esta historia.

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