Corazón
Sábado 10 de Septiembre de 2016

Para tener en cuenta: ¿Qué hacer cuando te baja la presión?

Si te has preguntado qué hacer cuando te baje la presión, tranquilo, no te espantes. Generalmente es buena señal manejar una presión baja, siempre y cuando no tengas algunos síntomas que indicarían un problema serio como hipotensión.

Qué es la presión baja o hipotensión? Para entenderlo mejor, conviene repasar en primer lugar, en qué consiste la presión arterial y cuáles son los niveles que se consideran normales.
La presión arterial es la medida de la presión que la sangre ejerce en tus arterias, impulsada por el corazón, durante las fases de actividad y descanso de cada latido. Hay dos tipos de presión: la sistólica y la diastólica. Estas se miden, generalmente en el antebrazo, con un aparato llamado tensiómetro (o esfigmomanómetro) y las lecturas se obtienen en milímetros de mercurio (mm Hg).
La presión sistólica, es el número más alto (el primero que se obtiene) y se refiere a la presión que genera el corazón cuando bombea la sangre a través de las arterias en el momento en que ejerce la máxima fuerza de contracción. La presión diastólica, es el número menor (el segundo), y se refiere a la presión en las arterias cuando el corazón descansa entre un latido y otro.
Lectura de la presión
Puede variar en un período corto de tiempo, según la posición de tu cuerpo, el ritmo de tu respiración, tu nivel de estrés, tu condición física, los medicamentos que tomas y lo que comes y bebes. Generalmente es más baja por la noche, y sube rápidamente cuando te levantas.
Según la Asociación Americana del Corazón y el Instituto Nacional del Corazón, del Pulmón y de la Sangre, la presión arterial de un adulto se considera normal cuando la presión sistólica está en 120 mm Hg o menos y la diastólica está en 80 mm Hg. o menos (lo que en Argentina se conoce como "12-8".
Si la sistólica se encuentra entre 120 y 130 y/o la diastólica se encuentra entre 80 y 89 se considera pre-hipertensión, si la sistólica está por arriba de 140 y/o la diastólica se encuentra por arriba de 90, se considera alta (hipertensión). Por el otro lado si la presión sistólica se encuentra en 90 mm Hg. o menos o la diastólica se encuentra en 60 mm Hg. o menos, se considera baja (hipotensión).
Generalmente, la presión baja por sí sola no es peligrosa para la salud (dentro de ciertos límites), y muchas personas la tienen normalmente baja sin experimentar problemas. Pero cuando baja demasiado, se deben tomar medidas inmediatas, pues puede causar que el oxígeno y los nutrientes de la sangre no lleguen a los órganos vitales, lo que trae consecuencias serias de salud. Si normalmente tiene la presión baja, y has notado uno o más de los siguientes síntomas, debes consultar a un médico cuanto antes, ya que pueden ser una señal de otros problemas médicos:
Los síntomas de la presión arterial baja
Mareos
Desmayos (o síncope)
Piel pálida, fría
Depresión
Visión borrosa
Dificultad para concentrarte
Fatiga
Debilidad general
Náuseas
Palpitaciones
Respiración rápida y poco profunda
Sed
¿A qué se debe la presión baja?
Existen varias condiciones que pueden provocar la presión baja o hipotensión. Entre ellas están:
Deshidratación. Si te deshidratas, tu cuerpo pierde más agua de la que recibe. Fiebre alta, vómitos, diarrea, tomar un exceso de diuréticos o hacer ejercicios vigorosos pueden deshidratarte
Sangrado. Cuando pierdes una gran cantidad de sangre por una herida o por una hemorragia interna, la presión puede bajar.
Embarazo. Como el sistema circulatorio de la mujer se expande rápidamente, la presión arterial tiene a bajar. La presión suele normalizarse después del parto.
Afecciones cardíacas. Algunas pueden dar lugar a baja presión arterial (a veces muy baja), como problemas en las válvulas del corazón, ataques al corazón e insuficiencia cardíaca.
Problemas endocrinos. Los problemas de la tiroides, la insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison), un nivel de azúcar muy bajo (hipoglucemia) y a veces la diabetes pueden causar hipotensión.
Infección severa. Si la infección entra en el torrente sanguíneo, puede producirse un choque séptico, este es un problema serio que puede poner en peligro la vida.
Falta de nutrientes en la dieta. La deficiencia de vitamina B12 y/o ácido fólico, puede ocasionar anemia, y esto también puede baja la presión arterial.
Reacciones alérgicas severas. Algunos alimentos, medicamentos o el veneno de algunos insectos pueden producir anafilaxis, una reacción alérgica que puede ser seria y muy peligrosa.
Algunos medicamentos también pueden provocar que la presión baje, como: los bloqueadores beta, bloqueadores de los canales de calcio, diuréticos, inhibidores ACE, antidepresivos, antipsicóticos, así como algunos medicamentos para tratar el Parkinson o la disfunción eréctil. Otras sustancias como el alcohol y los narcóticos también pueden provocar un descenso de la presión arterial o hipotensión.
Te repito, un solo episodio de presión baja no debe preocuparte si no experimentas otros síntomas. Eso si, si el descenso es repentino, aunque sea ligero, puede causar mareo y desmayo. En ciertos casos, cuando la presión arterial baja de repente puede deberse a otro problema de salud, como un sangrado, una infección severa, una reacción alérgica o lo que se conoce como hipotensión ortostática. Esta última se produce por un cambio repentino en la posición del cuerpo, si te levantas rápidamente después de haber estado sentado(a) o acostado(a). La presión arterial baja de pronto causando mareos, visión borrosa y hasta desmayo.
¿Cómo se trata la presión arterial baja?
El tratamiento de la presión arterial baja depende de las causa. A veces, si la historia clínica no establece la causa (por ejemplo, que estés tomando algún medicamento que lo explique o que te encuentres deshidratado(a), es necesario hacer una serie de estudios como: un electrocardiograma, algunos análisis de sangre, ecocardiograma, prueba de esfuerzo, la maniobra de Valsalva, y/o la prueba de la mesa inclinada, entre otros.
Recomendaciones
Tomar mucha agua y limitar el consumo de alcohol para evitar la deshidratación.
Llevar una dieta sana (si te pide que aumentes el consumo de sodio o sal, hazlo con precaución).
Usar medias elásticas.
Comer pequeñas porciones de alimentos que contengan carbohidratos varias veces al día.
Evitar cambios de posición rápidamente.
En ciertos casos, es necesario recetar medicamentos como la fludrocortisona.
Recuerda que la presión baja por sí sola no es el problema. Es la caída súbita o la asociación de la
presión baja con otros síntomas lo que requiere que consultes con un médico lo antes posible. Hay situaciones que son una emergencia. No te auto recetes ni te esperes (podría ser importante). Busca ayuda de un profesional de salud. Él o ella buscarán la causa que te produce hipotensión y te indicarán el tratamiento adecuado para normalizarla.

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