A Fondo
Jueves 05 de Mayo de 2016

Para parar la olla es tiempo de acción y reacción

Carlos Damonte / De la Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


“Si algo caracteriza a las pequeñas  y medianas empresas es su resistencia por sostener el empleo, aún en los peores contextos. Algo completamente opuesto a cómo funcionan las grandes firmas, que ante la primera señal de caída en la demanda no pierden tiempo y prescinden del personal sin ningún sentimiento que lo frene”. Así se expresó el pope de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Osvaldo Cornide, para fundamentar su rechazo a la ley que intenta frenar los despidos. 

En líneas generales el dirigente representa el pensamiento del gobierno en torno del proyecto de ley que ya tiene media sanción en el Senado y que desde hoy será tratado en Diputados de la Nación. El oficialismo propone una extensa lista de entrevistas a líderes de todo tipo para conocer su opinión. Y quienes no adhieren al macrismo se resisten al grito de que se trata de una maniobra para dilatar la votación de la iniciativa que logró el respaldo del conjunto de partidos de la oposición y las centrales obreras. En rigor, la norma prohíbe por 180 días los despidos en el Estado y en el sector privado, y establece la doble indemnización durante el plazo que dure la emergencia ocupacional. “Estamos en un momento complejo con realidades de despidos, inflación, caída de consumo, entre varios problemas que se han agravado”, sentenció el peronista  Pablo Kosiner para apurar el paso de los legisladores PRO que fundamentan que todo cambiará a partir de julio y que esta ley perderá entonces todo sentido. Vaticinan que el porvenir inmediato está signado por un notable descenso de la inflación y la generación de puestos de trabajo. Está claro que peronistas, kirchneristas y demás expresiones no creen en el mensaje enarbolado por el presidente Mauricio Macri. 

Entre medio de tantos dimes y diretes están los miles de argentinos que ya perdieron sus empleos  y los muchos más que, en comparación a sus salarios, pagan precios locos por los alimentos necesarios para el día a día en la familia. Valga recordar aquí como verdad de Perogrullo: asado a 120 pesos por kilo, paquete de medio kilo de yerba a 60 y nafta a 19 el litro. Con sueldos promedio no hay cuerpo que aguante tanto debate. Es tiempo de acción.

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